San José | Cuento

Espejismo en Circunvalación

 

La placa del carro que me daba la espalda terminaba en cero; recordé que ella tiene restricción los viernes, tenía que ser el mismo Toyota Tercel azul marino, tenía que ser ella quien estaba al volante.

Desde mi Rocky no podía visualizar al piloto, lo cual me dio esperanza; ella es pequeña, lo suficiente para no dejarse ver por los conductores de los carros que esperan atrás del suyo.

El tránsito, más fugaz que de costumbre, intentó separarnos
El tránsito, más fugaz que de costumbre, intentó separarnos (Archivo) ampliar

Toqué la bocina para llamar su atención, pero ella interpretó que la estaban apresurando y se lanzó finalmente a la vía. Me fui detrás suyo, logré distinguirla: sus hombros pecosos, su cabello fino y lacio, lentes de sol que le daban cierto aire prepotente y esa belleza natural que me cautivó desde el día que la conocí.

 

La seguí de cerca, tocándole la bocina. Ella no reaccionaba, no se percataba de que era yo. El tránsito, más fugaz que de costumbre, intentó separarnos; pero, con el pie en el acelerador, logré alcanzarla, estuve en el carril paralelo al de ella, pero no lograba que me viera. Bajé la ventana y la llamé: – ¡Montserrat!

Era la primera vez que pronunciaba su nombre desde nuestra separación. Ella seguía despistada en su camino; continué a su lado, empeñado en no volverla a perder, había pasado tanto tiempo.

Pasé por alto mi desvío, olvidé mi destino, solo quería que ella me lanzara una sonrisa, o que levantara su palma para saludarme y siguiera enrumbada en su camino de concreto.

 

Pasé por alto mi desvío, olvidé mi destino, solo quería que ella me lanzara una sonrisa, o que levantara su palma para saludarme y siguiera enrumbada en su camino de concreto.

Continué tocando la bocina, gritando su nombre: – ¡Montserrat!, pero el ruido del tráfico ahogaban mis llamados. Estaba determinado a capturar su atención, de luchar por ella; sin embargo, la direccional de su vehículo apuntó al oeste y giró hacia la Circunvalación.

Disminuí la velocidad, me orillé con cuidado y la observé marcharse como un espejismo entre las rotondas. Era miércoles, mi placa termina en cinco.

@matablanco

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