27 febrero

Es cualquier día de lunes a viernes. ¿Se vive para trabajar o se trabaja para vivir? En este blog procuraré escribir de la segunda. De esa opción que muchos ciudadanos quieren: disfrutar la vida y reducir el estrés al máximo.

Sucede que se trabaja para poder emprender proyectos personales y familiares. En mi caso, se labora también para poder comer, para entrenar, para despejarse y divertirse, entre muchas otras.

Ir a la redacción y devolverme a la casa: una escena diaria.

Dentro de un carro o bus se avanza poco en medio de una larga presa. Si es en tren, la situación resulta mejor, pero a veces este medio de transporte se vara o sufre una colisión.

Tren de la ruta Cartago - San José.
Tren de la ruta Cartago - San José.

Es como tener una camisa de fuerza, unos audífonos con música de su disgusto y los ojos vendados. En cuanto a eficiencia de tiempo para trasladarse de un sitio a otro, poco se logra en un corto trayecto, característico del pequeño y hermoso país llamado Costa Rica.

¡Paréntesis! Me cuenta una amiga china —pero más tica que el gallo pinto—, Biyun, que hace unas semanas estuvo en Shangai y le sorprendió lo placentero que es viajar dentro de esa gigantesca urbe a unos 400 km/h en los trenes bala que allí funcionan.

¡Qué bonito sería ir de San José a Guanacaste en menos de 30 minutos! Terminar la jornada laboral e irse a disfrutar de una playa sin el temor de estar demasiado lejos. Como si esto se asemejara a cualquier actividad que hagamos entre semana durante las tardes/noches.

Bandera de Costa Rica ubicada en el Parque Nacional, San José. Fotografía capturada a las 6:10 a. m. en enero de 2017.
Bandera de Costa Rica ubicada en el Parque Nacional, San José. Fotografía capturada a las 6:10 a. m. en enero de 2017.

De vuelta a Costa Rica. No se aflija ¡Respire! Una cosa con la otra. Aquí, el aire “huele a verde”, incluso en la Gran Área Metropolitana. No como en Shangai. Me dice mi compañera de trabajo, Rocío, que cuando ella vino de Perú para vivir y trabajar, le “olía a verde”. A bosque.

Trasladarse del trabajo a la casa resulta una odisea cuando la distancia se mide en kilómetros o decenas de ellos. El hambre ataca en medio de la congestión vehicular. Ni qué decir de las ganas de orinar si cometió el error de tomar líquido con una o dos horas de anticipación al momento de salida.

Al llegar al hogar, aparecen tres opciones: comer lo que alguien ya cocinó, prepararse un platillo o salir a comprarlo.

Si se llegó con más estrés que hambre, una parte de este blog contará acerca de la decisión de ir a practicar una disciplina deportiva para reducir la ansiedad del trajín diario, más allá de buscar una figura corporal socialmente aceptable.

He practicado muchos deportes. En los últimos nueve años, he corrido más de mil kilómetros en calles y montañas. Sé lo exigente que es estar en triatlones o haber subido corriendo a Base Crestones y devolverse a la plaza de San Gerardo de Rivas, haber hecho maratones en el cerro Buena Vista (cerro de la Muerte), Irazú o Rincón de la Vieja. Ni qué decir de una ultramaratón por Puriscal y pueblos aledaños. O, básicamente, entrenar en Prusia y el valle de Orosi.

Esa experiencia, quizá, me ha ayudado a entender que los poco menos de 30 kilómetros que separan a Cartago de Tibás no son mucho como para agarrar la bicicleta de ruta y emprender el viaje hacia el trabajo por calles rurales. Por ejemplo, evito la carretera Florencio del Castillo y utilizo la ruta alterna de Quircot-La Angelina-Dulce Nombre de Tres Ríos. Casi que solo me detengo para tomar alguna foto, como esta:

Amanecer visto a las 5:30 a. m. desde Quircot, Cartago, la mañana del lunes 27 de febrero de 2017. Al fondo, el macizo del cerro de la Muerte
Amanecer visto a las 5:30 a. m. desde Quircot, Cartago, la mañana del lunes 27 de febrero de 2017. Al fondo, el macizo del cerro de la Muerte

Regresar en la tarde es la doble sesión de ese entrenamiento que en medio tuvo una jornada laboral como editor de redes sociales. Satisface regresar a Cartago: la mejor zona de Costa Rica para practicar ciclismo, según cuatro especialistas.

No lo he hecho los cinco días de mayor flujo vehicular. Por ejemplo, lunes, miércoles y viernes los pedaleo. Quizá el martes conduzco (o voy de acompañante) y el jueves utilizo el servicio de tren.

Atardecer visto desde la estación de trenes en Cartago.
Atardecer visto desde la estación de trenes en Cartago.

Sin embargo, en bici, la vida es más sabrosa. Es un carro menos y, por ende, menos humo, bulla ni consumo de gasolina. Con esta decisión, espero generar más espacio para otros usuarios en el tren y buses. Lo veo como más salud y espacio en carreteras.

Cuando conduzco un carro no tomo fotografías. Solamente lo hago cuando estoy parqueado en una famosa presa y cuando el momento que veo merece ser capturado.

Me gustan los 'rides' que, de vez en cuando, me da mi hermano: ahí sí voy como copiloto tomando fotos y videos para subir en mis redes sociales. Me satisface compartir buenos momentos con mis amigos. Espero hacerlo con los nuevos lectores.

Cuando ando a pie, capturo murales, grafitis y pinturas en el suelo. Cualquier detalle que me parezca curioso. Mientras permanezca sentado, es muy probable que sea porque espero un plato con comida.

Grafiti pintado en la pared de una edificación a escasos metros del Museo Calderón Guardia, en barrio Escalante, San José.
Grafiti pintado en la pared de una edificación a escasos metros del Museo Calderón Guardia, en barrio Escalante, San José.

Escribir de alimentos -sean nutritivos o no tanto- podría serle de mucha ayuda: me gusta comer rico y que sea a buen precio para mí o para quien me lo vende. Todo depende de qué se me antoja y también cómo se encuentren mis finanzas.

Pescado al curry con pasta y un taco chino en Kamikaze Wok, Tibás.
Pescado al curry con pasta y un taco chino en Kamikaze Wok, Tibás.

Llega el fin de semana. 'Prometo' levantarme temprano, le digo a Danny, un amigo de entrenamientos y salidas. "Mae, sí. Jale a cletear y luego vamos por un buen pinto". No siempre es así. A él también le pasa que a veces gana el sueño. Entonces, vamos al rato. No hay prisa para hacerlo, justificamos, aduciendo que no somos atletas élite. Y surge una risa con tono de: ¡diay, qué se va a hacer!

El distrito de Orosi en Paraíso de Cartago es un sitio donde muchos ciclistas entrenan las mañanas de sábado y domingo
El distrito de Orosi en Paraíso de Cartago es un sitio donde muchos ciclistas entrenan las mañanas de sábado y domingo

La foto anterior tiene un gran significado. Nos trasladamos ahora al 21 de enero de 2017. Fui a entrenar atletismo con Danny. Era la primera vez que noté ese carro parqueado con una carreta, sobre la cual había una silla de ruedas eléctrica. Detrás estaba Alejandro, un muchaho que cuida carros frente a la iglesia colonial de Orosi. Le consulté si me podía contar acerca de eso.

Me explicó algo así como: "mae, viera qué legal el chavalo de ese carro porque a veces viene con el compa que está en silla de ruedas y lo saca a andar en una especie de volanta. El muchacho era un gran ciclista y ahora no puede valerse por sí solo".

Ese comentario me llegó fuertemente. Le dije a Alejandro que me ayudara a contactarlo, ya que debía irme del lugar. Eran las 10 de la mañana.

Pasaron un par de horas cuando me contactó Allan Arguedas, el ciclista que saca a 'rodar' a Juan Andrés Hernández Gutiérrez. Tras un día, aparentemente normal, surgió la historia de Juancho.

Animalero.

A pesar de que soy muy amante de los animales, aquí, en este blog, trataré de "matar dos pájaros con la misma piedra", según dice el refrán popular. ¿Cómo así? Yendo en bici al trabajo logro hacer el deporte que tanto ansío entre semana. Haciendo algo de ejercicio me da hambre y por esa razón busco comida. Es ahí donde les presento alguna que otra opción gastronómica.

En ciertas ocasiones, voy a alguna playa cercana. Quizá para entrenar o en un plan tranquilo. Me gusta que sea a lugares limpios. Por ello y mil razones más, no tiro basura al suelo. Que lo diga este dibujo pintado en una calle cercana a la plaza de la Cultura, en San José.

Mensaje ecológico en San José para mantener ciudades y mares libres de contaminación.
Mensaje ecológico en San José para mantener ciudades y mares libres de contaminación.

Aprovechando algún entrenamiento durante sábado y domingo en algún rincón de Costa Rica, descubro lugares que luego visito con más tranquilidad mediante una caminata o paseo familiar.

"Para no cansarlos con el cuento", decía mi abuelo, voy cerrando este texto con una última experiencia.

Era el viernes 24 de febrero. Caminaba antes de las 7:00 p. m. sobre la avenida Central en dirección oeste-este. Veía con mis propios ojos el nuevo techo de los museos del Banco Central. Estaba bonito. Mucha gente disfrutando del clima agradable y un par de bailes y música callejeros.

Seguía mi ruta hacia Cuesta de Moras. Un sujeto se me acercó a pedirme dinero. "No tengo plata mi hermano, solamente los pasajes", le dije.

La inseguridad se empezaba a apoderar de mí. Percibía que, quien me pedía el dinero, podía seguirme los pasos por si me compraba algo en los comercios de la zona y luego reclamar el porqué le negué la ayuda (como si fuera obligación).

Sacar el celular en aquel instante era un atentado.

Avanzaba cada vez más y más. ¡Rápido! Decía mi mente. Pero, algo me decía que un gato azul observaba cada uno de mis movimientos. Rememoraba mi infancia y solo aparecían en mi mente que los Pitufos eran los únicos seres vivientes de ese color.

Basta. Saqué el celular, y como si este aún tuviera la app 'Pokémon Go', disparé varias fotos hacia arriba para ver qué agarraba.

Pues sí, un gato azul me observaba:

Mural pintado en las paredes del Hotel Presidente, San José.
Mural pintado en las paredes del Hotel Presidente, San José.

Nada más y nada menos que el mural "Buscando al gato" del artista Sergio Guillén. Esta obra de arte está en la edificación del hotel Presidente, sobre avenida Central y calle 7.

Por dicha, el gato no hace más que observar cauteloso a los transeúntes y ser testigo de escenas como la que me generó un poco de angustia.

Nos 'vemos' en otra publicación.

Etiquetado como: