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La frontera de los soldados

La esperada reforma migratoria en Estados Unidos, que legalizará a 11 millones de indocumentados, está más cerca que nunca de ser aprobada. El Senado le dio hoy la bendición y ahora deberá de suceder lo mismo en la Cámara de Representantes. Se espera que en unos meses el documento esté en el escritorio de Barack Obama, quien lo firmará como uno de los mayores logros de su gestión.

Todo –y más en la política– tiene un precio. ¿Cuál es el que pagarán los inmigrantes por esta reforma? Fácil: tendrán la frontera "más militarizada desde la caída del Muro de Berlín", según el decir entusiasta del senador republicano John McCain. Para prometer su voto, los conservadores exigieron una enmienda que destinará 46.000 millones de dólares para reforzar la seguridad en la frontera, duplicando el número de agentes (ahora serán 38.000), construyendo vallas a lo largo de 1.126 kilómetros y usando aviones no tripulados.

Inmigrantes protestaron hoy en Illinios para presionar por la reforma.
Inmigrantes protestaron hoy en Illinios para presionar por la reforma. (AFP.) ampliar

Son 46.000 millones de dólares para resguardar una zona en la que ni siquiera hay guerra. Los registros aún no muestran a inmigrantes persiguiendo "el sueño americano" con tanques y misiles. Lo hacen apenas con unos dólares y la incertidumbre de no saber qué pasará con sus vidas y las de su familia. Un estudio presentado el miércoles por un conjunto de ONG detalló que 38 migrantes murieron entre 2000 y 2012 a manos de la patrulla fronteriza estadounidense y otros 5.800 fallecieron tratando de cruzar la frontera desde 1994.

En México, las organizaciones de derechos humanos saltaron ante la aprobación de la superfrontera. Dicen que la necesidad de muchos por emigrar no cesará; lo seguirán intentando, pero ahora en un límite más peligroso; por lo tanto, prevén más abusos y más muertes. También le reclaman al Gobierno de Enrique Peña Nieto haberlos abandonado. Dejaron que Estados Unidos resolviera, a solas, un asunto que también los afecta a ellos.

"Es absurdo y contraproducente que EE. UU. no valore a estas alturas la productividad económica y la calidad moral de la inmigración mexicana. La demografía terminará por convencerlos, pero la presencia de tropas en la frontera –real y simbólicamente– despierta los recuerdos más ominosos e injustos de nuestra historia", lanzó Enrique Krauze en El País de España.

La nueva frontera entre Estados Unidos y México emite un mensaje en dos sintonías. Hay algo de victoria para la comunidad inmigrante –voto clave para llegar hoy a la Casa Blanca–, pero el nuevo desfile de soldados y armas es un escudo de defensa, y un país se defiende únicamente de sus enemigos.

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