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Educación, prioridad nacional

Óscar  González, Karolina Rodríguez y Emanuel  Chacón son jóvenes cuyas historias  retratan  la realidad del sistema educativo que perfiló  el Estado de la Educación,  en términos de la exclusión por pobreza, lejanía del centro educativo y género.

Oscar dejó el colegio el año pasado con 14 años para convertirse en peón y ayudar a su padre en una parcela de su propiedad.
Oscar dejó el colegio el año pasado con 14 años para convertirse en peón y ayudar a su padre en una parcela de su propiedad. (Edgar Chinchilla) ampliar

Con ellos conocemos esas tres razones que explican que solo la mitad de los estudiantes que se matriculan en la educación secundaria obtengan un título. La cuarta razón que expone  el informe es  la ausencia de entendimiento de las necesidades del joven para ser parte del colegio.

El  programa de apoyo económico Avancemos no puede ser cuestionado. Hay evidencia, dentro del MEP y también en análisis externos --incluyendo uno de este diario--  de que la selección de beneficiarios es mayoritariamente correcta. Sin embargo, también queda claro que es insuficiente. El fortalecimiento del programa de apoyo para transporte de los estudiantes y una atención diferenciada a los colegios que muestran indicadores más preocupantes, son medidas correctas del MEP y  deben reconocerse como una gestión de la administración de casi ocho años del ministro Garnier.

El informe determinó que, dependiendo del tipo de colegio en que esté el muchacho, de 15 modelos distintos, así también serán su educación y, por tanto, las opciones que le faciliten aprobar las pruebas regulares y el examen de bachillerato. Esas modalidades, no planeadas, surgen de la ubicación de un centro educativo, la calidad de los profesores, la infraestructura física y el equipo para el estudio, entre otras razones. Como lo mencionó Isabel Román, responsable del informe, se trata de desigualdades que el mismo sistema educativo, desde el Estado, produce.

A Óscar, Karolina y  Emanuel no los conocemos. Sin embargo, todos estaremos al tanto de al menos un joven  que, por distintas razones, tiene problemas en un colegio público, lo dejó o considera hacerlo. También conocemos a adultos que no se graduaron, gente que desarrolla labores de baja remuneración y que necesitan más recursos para atender a su familia, o personas con talento desperdiciado por falta de educación.

Ya había mencionado en mi anterior blog que tenemos que comenzar a ver la situación de la educación como un problema tipo Caja del Seguro Social. Con mayor conciencia, seremos más exigentes con las propuestas y las soluciones.

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