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No sabía si seguir o salir

Lo que Eduardo Li me dijo en Chile

Actualizado el 05 de diciembre de 2015 a las 01:25 pm

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Lo que Eduardo Li me dijo en Chile

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Conversar con Eduardo Li es ameno, siempre había una línea definida sobre el tema y se podía debatir. Respetaba opiniones y compartía la suya sin enojos. Diplomático.

La Selección Nacional había pactado un juego amistoso ante Chile, que se disputó el 22 de enero del 2014, en la ciudad costera de Coquimbo. El equipo dirigido por Jorge Sampaoli goleó 4-0 a los ticos.

Llegamos a Santiago la madrugada del domingo 19, la delegación costarricense lo haría el mismo día, pero horas más tarde. Conversar con el presidente de la Fedefútbol se tornó una aventura. No se veía con facilidad en el hotel, las reuniones lo consumían y tenerlo un minuto era difícil.

Llegó el lunes y el itinerario establecía viajar a la sede del juego; un vuelo de 45 minutos y se llegaba a una zona semejante a Tamarindo, Guanacaste. El día siguiente la Tricolor tenía su reconocimiento en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso, un reducto coqueto, con capacidad para 18.000 personas, que llamó poderosamente la atención de Li.

Me topé con el presidente de la Fedefútbol sobre la grama, más por casualidad.

"Conversar con usted resulta casi imposible", le dije mientras nos dábamos la mano.

"He tenido reuniones y se me ha hecho difícil. Conversaciones con Jorge Jadue y otros dirigentes que necesitan tiempo", me dijo.

Eduardo Li en el reconocimiento del estadio en Coquimbo en enero del 2014.
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Eduardo Li en el reconocimiento del estadio en Coquimbo en enero del 2014. (Ferlin Fuentes)

Jadue es el actual expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional en Chile (ANFP), también implicado en el caso más grande de corrupción en la historia del fútbol. El mes anterior se declaró culpable de formar parte de una cadena de sobornos para adjudicar las transmisiones de la Copa América, Libertadores y Suramericana. Colaborará con la justicia de los Estados Unidos para bajar su pena.

Con Li había que hablar sobre su buena gestión en la Fedefútbol. Llegó en el 2007 y estaba a un año de poner su nombre sobre la mesa para un tercer mandato. No se puede ser mezquino; el dirigente hizo un buen trabajo en lo administrativo, el Proyecto Gol en Costa Rica es tomado como ejemplo por la FIFA, la Federación salió de los números rojos y en lo deportivo, los logros son históricos.

La pregunta había que hacerla: "¿Buscará su tercer mandato en el 2015?"

Con una sonrisa respondió que era prematuro pensar en eso.

"No lo sé. Esto quita mucho tiempo y prácticamente se trabaja porque nos gusta el fútbol, se descuida mucho la familia y son cosas que hay que valorar. Queda tiempo para pensar", me respondió Li.

Hoy vemos que algunos dirigentes no entran al fútbol solo porque les gusta. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos reveló que 42 personeros vinculados a este deporte exigieron millonarios sobornos.

En el caso del tico, la Fiscalía General de los Estados Unidos asegura que recibió $340.000 por sobornos y que pidió otro monto que prácticamente triplica el primero, pero sin certeza de que los pagos se hayan consumado.

No todos los que entran al negocio del fútbol lo hacen solo por amor, está claro. Es cierto que la parte dirigencial necesita de mucha dedicación, tiempo que se le resta a las obligaciones diarias y a la familia, por lo que es lógico que haya alguna remuneración.

Lo que sí resulta repugnante es escuchar declaraciones demagogas en las que aseguran que trabajan prácticamente de gratis, cuando no es del todo cierto. En el caso nuestro, los pagos por concepto de gastos de bolsillo a federativos y a jugadores lo demuestran, nada que sea indebido, pero que muchos buscan ocultar. "Un tracto que por lo menos ayuda a mitigar las pérdidas", dijeron los federactivos en el trabajo publicado por este diario.

El fútbol deja ganancias por cualquier lado que se mire. Si no son económicas, son en imagen, esa exposición que les permite luego algunos dirigentes hacerse un espacio en la política u otras actividades, como ha pasado y como pasa con algunos de ahora. Así que la palabra gratis en el fútbol difícilmente exista.

Las nuevas generaciones de dirigentes tienen un duro reto; limpiar la imagen de la administración del fútbol no será tarea fácil, la principal herramienta será la transparencia y dejar de lado las frases cliché, como por ejemplo: "trabajar en el fútbol deja pérdidas", porque nadie se dedica a una actividad para perder.

El manejo del fútbol debe dar un giro, el sentido de este deporte debe volver a la idea para la que fue creado, un espacio de distracción sano y de competencia honesta.

Los negocios que caminan alrededor de la actividad deben ser transparentes, los millones de dólares que se mueven deben ser invertidos de manera correcta en los proyectos para incentivar la práctica y no para inflar cuentas bancarias en paraísos fiscales o para pagar lujosos apartamentos con aparantes sobornos, como el explica el trabajo de  La Nación.

La última vez que conversé con Eduardo Li fue dos noches antes de su detención, ocurrida el 27 de mayo, en Zúrich, Suiza. Le consulté por WhatsApp sobre un par de asuntos relacionados con la Concacaf. Me respondió: "el tema lo vemos cuando regrese del congreso de la FIFA. Voy saliendo de Madrid hacia Zúrich".

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