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No hay “té de manzanilla”

Actualizado el 10 de mayo de 2014 a las 08:33 pm

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No hay “té de manzanilla”

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No hay “té de manzanilla”

El té es una planta, y la manzanilla es otra planta; por esto no puede haber té de manzanilla –ni de menta, ni de canela, etcétera–. Tampoco hay té de café ni café de té.

Si procuramos la precisión, lo adecuado es decir “infusión de té”, “infusión de manzanilla”, etcétera. La infusión es la extracción de partes solubles de un objeto (generalmente plantas) mediante el agua caliente. Este es el caso de las “bolsitas filtrantes” que contienen té picado.

Si “infusión” nos parece un término raro, podríamos decir simplemente “Deme un té” o “Deme una manzanilla”. En este caso, el nombre de la planta equivale a expresar “una taza de té” o “una taza de manzanilla”.

En esos dos últimos casos se ha producido la figura retórica de la metonimia. Esta ocurre cuando se cambian una palabra por otra ya que sus significados se vinculan por el contacto o por el uso. Así, por metonimia, decimos “Estoy en el escritorio” en vez de expresar “Estoy en la habitación donde hay un escritorio”. El mueble le “regala” su nombre a la habitación.

Casos similares son “Vayamos al café” (al negocio donde venden café en tazas) y “Estamos en la soda” (en el lugar donde se venden bebidas de soda, o en el lugar donde se hubieran vendido hace muchos años, cuando se expendían sodas con este nombre). La soda es una bebida que contiene ácido carbónico y jarabe.

La metonimia es una figura retórica de substitución de significados. Otras similares son la metáfora, la catacresis y la sinécdoque.

Volvamos al “té de manzanilla”. Esta expresión y otras similares se han generalizado en el habla de Costa Rica, de modo que no llama la atención su carácter contradictorio. Sin embargo, su uso está también extendido en el ámbito del habla hispana, y esto lo prueba un sondeo hecho en Internet sobre “té de manzanilla”.

El Diccionario de la Real Academia Española ya recoge la expresión “té de manzanilla” sub voce “té”.

Así, en la expresión “té de manzanilla”, la palabra “té” abandona su significado específico (de un arbusto llamado “té”) para convertirse en una palabra genérica: “té” = “infusión”.

El uso idiomático ofrece curiosidades como esta, que pueden seguirse o no seguirse, según el criterio de cada cual. En todo caso, lo mejor es saber qué hay detrás de ciertas expresiones para que decidamos, con mejor conocimiento, si las empleamos.

Algo más: la tilde de “té” se llama “tilde diacrítica” (diferenciadora) porque su escritura diferencia al “té” (planta) del “te” (pronombre personal: “Te vi”). Hay muchos casos de tildes diacríticas (como en “más”, “sí” y “dónde”), pero esto ya es otro tema...

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