Contenido patrocinado
Blogs

Cuando viajar por Costa Rica es toda una fortuna

Actualizado el 18 de noviembre de 2015 a las 06:04 pm

Blogs

Cuando viajar por Costa Rica es toda una fortuna

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Muchos fines de semana me quejo conmigo mismo por que no tengo qué hacer o dónde ir; simplemente paso en la rutina de la ciudad semana tras semana y acepto que no hago nada para cambiar eso.

La cosa es que este fin de semana que pasó tomé la decisión, algo que me cuesta, de salir de San José y cambiar las mismas cuatro paredes de siempre, por una vista más chiva, el volcán Arenal. Así que, con un maletín, tres camisas, un par de pantalonetas, unas chanclas (por aquello) y el libro que estoy leyendo en este momento tomé camino hacia el Hotel Villa Fortuna en San Carlos.

Ahí me prometían una habitación con tele, aire acondicionado, cama matrimonial y  baño con agua caliente, además de una piscina y un rancho equipado con todos los utensilios de cocina necesarios para preparar lo que uno quiera, eso sí hay que compartir con los demás huéspedes del hotel así que hay que ponerle un poco.

Tengo que decir que me cumplieron con todo, y me hizo gracia que al llegar a mi habitación #7, había no una, ni dos, sino tres camas solo para mí.

Otra de las cosas graciosas/raras que me topé, fue que adornaron la cama matrimonial con una figura de un conejo hecha con un paño, que estaba rodeada de flores, que seguro cortaron del jardín, y volaron por toda la habitación apenas abrí la puerta.

Pero bueno, ya voy a contarles más a fondo todo el ride que me pegué. Compré una oferta de una noche en el Hotel Villa Fortuna, la oferta era para 2 personas, yo para variar me fui solo por que no conseguí quien me quisiera acompañar. Cabe decirles que no me importa andar solo, a veces creo que disfruto más ciertas cosas solo que acompañado.

 Hotel Villa Fortuna en San Carlos
ampliar
Hotel Villa Fortuna en San Carlos (Yuplón)

Me fui el sábado después de una capacitación del trabajo, duré un par de horas en llegar, por las “hermosas” presas de este lindo país. Cuando por fin llegué, en la recepción me atendió un muchacho, que para ser honesto no recuerdo el nombre, mala nota de mi parte.

Súper amable me entregó la llave de la habitación, me explicó un poco de la zona y me recomendó lugares para comer y visitar. Una vez instalado en la habitación de tres camas, y después de dos horas de viaje, la panza empezó a rugirme y pedía comida.

Aproveché una de las recomendaciones del muchacho del hotel y me fui a un restaurante de mariscos que quedaba a 3 min en carro y 10 min a pie del hotel. Pedí el arroz con mariscos de la casa con un buen fresco de frutas y después, como dice el dicho, “indio comido, puesto al camino” me fui a conocer un poco más de La Fortuna centro. Estuve sentado un gran rato en el parque disfrutando de lo distinto que es la vida en esa zona en comparación con San José y todo su trajín del día a día. Pasé a un supermercado a comprarme unas “provisiones” para los antojos que me dan de vez en cuando. Una vez que volví a la habitación y decidí dormir en la más grande de todas, me serví un vasito de sangría, y tomé de nuevo la lectura que tenía pendiente. Caí dormido en cuestión de minutos.

A la mañana siguiente, abrí las cortinas y lo primero que me topo es un volcán Arenal totalmente despejado, prácticamente diciéndome “buenos días Mario”. Esa imagen me llenó de energía para aprovechar un rato la piscina del hotel, me puse la pantaloneta de baño, las chancletas (se los dije que por aquello), agarré mi paño y me fui sin pensarlo. Cómo tenía que hacer el check-out a las 12 medio día, y estaba saliendo de la piscina a las 11:45 am, pedí si podía salir una hora más tarde, a lo que el muchacho de la recepción me dijo que sí, solo debía cancelar un monto de ¢5.000, que me parecía algo razonable. Con esa hora extra me dio tiempo de bañarme, y hasta acostarme un rato antes de tomar camino de regreso a San José. Una vez que salí del hotel, me puse a pensar en lo “tuanis” que había estado ese viaje con solo haber sido una noche y prácticamente haber estado poco tiempo en San Carlos.

Para terminar la historia, me gustaría hacerles una recomendación y darles un consejo, anímense a hacer algo diferente aunque sea una noche. Nosotros los ticos ni sabemos la cantidad de lugares que podemos conocer con solo una o dos horas de viaje, y no tenemos ni idea de la afortunados de tener una fortuna en San Carlos. 

  • Comparta este artículo
Blogs

Cuando viajar por Costa Rica es toda una fortuna

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota