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Lo bueno, lo malo y lo feo de la Vuelta a Costa Rica 2015

Actualizado el 26 de diciembre de 2015 a las 09:16 pm

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Lo bueno, lo malo y lo feo de la Vuelta a Costa Rica 2015

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La Vuelta a Costa Rica no solo se resume en que la ganó Juan Carlos Rojas (Frijoles Los Tierniticos Arroz Halcón Roes), que comenzó con un hecho lamentable cuando un taxista embistió a varios ciclistas en la jornada inaugural y que hubo un pleito en un hotel entre dos equipos al mejor estilo de las barras bravas del fútbol.

Hay que ir por partes. Y lo mejor es comenzar por contar que en esta Vuelta a Costa Rica se vio claramente que los ciclistas nacionales siguen creciendo.

Antes de que comenzara esta edición 51, el mismo Juan Carlos Rojas me contó entre risas en una entrevista que algunas personas se le acercaban y le decían: 'Usted ya aburre porque siempre gana'.

Y se quedó con un título más, pero esta vez hubo algo diferente y es que por ejemplo, hace un año, Román Villalobos (Nestlé Giant) terminó a 17:29 de él y doce meses después culminó a 17 segundos.

No hay duda de que es un corredor muy completo y que también pudo haber sido el campeón de esta Vuelta. En su equipo le aplauden y estoy segura de que desde México, Juan José Monsivais se convence cada día más de que hizo gran fichaje, porque Román se marcha al equipo continental Canel's Specialized.

(Video) Goga y Fanny conversan sobre el cierre de la Vuelta a Costa Rica (Jorge Arce)

El avance no solo es de Román, porque Josué González (Coopenae Extralum Economy) fue tercero en 2014, a 15:37 y ahora quedó en la misma casilla, pero a 2:19.

Inclusive, yo sigo con la impresión de que González perfectamente estaba para finalizar también a segundos, porque así lo demostró con sus constantes e incansables ataques en el Guayacán y en el cerro de la Muerte.

El minuto que perdió Josué en Grecia y el otro minuto que cedió en Zarcero evitó que ganara la Vuelta y que no supiera qué le pasaba, pero le dejó algo más, porque me confesó que aprendió a ser más agresivo y eso era lo que le faltaba al subcampeón panamericano.

Así que para su crecimiento deportivo, el hijo de Pizz y de Marlen ganó y bastante.

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El grupo principal durante el Circuito Presidente. | Foto: Jorge Arce

No es que Juan Carlos llega y gana porque les pasa por encima a los demás. No. Sólo que él sí tiene algo que les falta a los demás y es esa veteranía, ese colmillo y esa experiencia que le dan los años. Es exactamente lo mismo que ocurre en Colombia con Óscar Sevilla, o lo que pasa en Venezuela con José Rujano.

En lo personal creo que Román podía atacar en el cerro, camino a Pérez Zeledón, porque estaba a tan solo 3 segundos del manto amarillo que estaba en poder de Rojas. Sin embargo, eso también era jugar con fuego.

La carrera estuvo buena, el pique entre los tres nos llenaba de emoción, al punto de que en la última vuelta del Circuito Presidente tuve la dicha de seguirlos de cerca y ver los ataques y los contraataques que estaban lanzando.

Si eso lo hubiesen hecho en los dos pasos por el cerro de la Muerte, cuidado y no el resultado final sería muy diferente.

Ese es el espectáculo que nos gusta, que nos acelera el corazón, que hace que el ciclismo nos guste un poquito más cada día.

Pero tampoco lo es todo.

Me parece fenomenal el trabajo de Nestlé Giant, siempre apostando a sus ligas menores y el resultado salta a la luz. Se les va Román al Canel's Specialized, pero ahí queda un Joseph Chavarría que le sacó el jugo a su pasantía con el Big Hunter Seanese en el pelotón amateur de Italia y que se dio el lujo de ganar tanto en Grecia como en Zarcero. Y además, ya sabe lo que es andar vestido de amarillo.

Además, cuentan con un muchacho que tiene un gran potencial como Daniel Bonilla, quien se coronó campeón Sub 23 y para no deslucir en ningún terreno, también destacan con la velocidad y la explosividad de Gabriel Marín.

Ellos, junto a Kevin Murillo y los hermanos José y Elías Vega cerraron como los monarcas por equipos de la competencia.

Sin embargo y a pesar de que el título por puntos se fue para Venezuela con Jonathan Salinas, hay un hombre en particular que yo destaco como el más combativo de toda la Vuelta y su nombre es Rodolfo Villalobos (Coopenae Extralum Economy).

De un año a otro, 'Fofo' adquirió seguridad y ahora se muestra mucho más. Siempre estuvo intentándolo, pedaleando con mucha convicción, atacando cada vez que podía y estoy segura de que ese sexto lugar en la general es seña de que se está ante un hombre que un futuro por qué no y hasta podría tomársele en cuenta como uno de los favoritos.

Pero no solo Josué y Rodolfo dieron la cara por Coopenae Extralum Economy, porque como equipo, a todos los hombres de José Adrián Bonilla se les veía una buena condición y por eso, el triunfo de Paul Betancourt en el Circuito Presidente fue toda una recompensa para este bando.

Ahí se premió también la labor del campeón nacional, Bryan Villalobos, de Bryan Salas, de Jonathan Carballo y de un incansable y trabajador Roberto Jiménez.

En el bando de Frijoles Los Tierniticos Arroz Halcón, Juan Carlos Rojas cumplió con lo que le correspondía. A él le pagan para correr y ganar y esa es su especialidad. En la etapa reina, algunos le cuestionan que partió cuando Román Villalobos se cayó porque se le atravesó un perro, a 5 kilómetros de meta. Y por eso, la diferencia se amplió de 3 a 17 segundos.

Sin embargo, a mí me queda una duda. ¿Atacó o no? Porque si él hubiese atacado, habría sacado más tiempo a favor. Esperar o no es una decisión personal. Y el Fair Play por lo general juega cuando quien se va al piso es el líder general.

En el caso de César Rojas, me llamó la atención su triunfo en Paraíso. Estoy convencida de que de todas las etapas que ha ganado, esa es la que más le sabe, porque ahí no sentía la protección de su hermano. Ahí él estaba solo contra el mundo y esa fuga de 90 kilómetros le deparó una gran satisfacción, así como el título de la montaña.

Más allá de los Rojas, en ese equipo también destacó Leandro Varela, así como José Irias y Juan Carlos Fallas. Lástima que a Gabriel Alpízar le frustaron el sueño de completar la Vuelta, porque un aficionado se le atravesó durante la jornada de cierre y se fue al asfalto.

En Seven Card tienen motivos para sentir una gran satisfacción en esta Vuelta. Pablo Araya recuperó ese espíritu de clase ciclista que mostró durante años en carretera y logró completar una gran Vuelta y ni qué decir del guerrero de guerreros, de ese Dax Jaikel que usa una prótesis y que se dio el lujo de terminar esta Vuelta a Costa Rica en el puesto 27 de la clasificación general.

En el BCR Pizza Hut no ganaron etapas, pero los muchachos dieron lo que tenían, ahí logré ver en fuga a Fabricio Quirós y a Allan Morales y esa medalla que recibió Carlos Brenes como segundo lugar en la clasificación de las metas volantes, para ellos, vale oro.

Admiración también para el Star Cars BCT Team Montoya y lo resumo así: Félix Araya fue uno de los hombres que se vio involucrado en el accidente provocado por el taxi y él, con mucho coraje, completó la Vuelta. Ese es el carácter de un ciclista, de esos valientes que se caen, pero se levantan con más fuerza.

Múltiples Corella dio de qué hablar con Emilio Molina, otro ciclista que nunca dejó de luchar y aunque la etapa que tanto buscó nunca llegó, puede estar tranquilo por el espectáculo que dio.

En cuanto a Cartago Lagar Mafra, Taller RJ Ciclo Corea Bike Paraíso y el Team Efrén Castillo, la experiencia que los corredores vivieron al correr la Vuelta es algo que no tiene precio.

De los extranjeros, el equipo continental San Luis Somos Todos estuvo a la altura y los corredores no solo vinieron a prepararse para el Tour de San Luis, también se llevaron la victoria en dos ocasiones con Mauro Richeze y dieron de qué hablar con Andrés Mini y Josué Moyano.

Con Venezuela ocurrió lo mismo. Jonathan Salinas saboreó la victoria y tanto Carlos Galvis como Yonder Godoy estuvieron muy activos.

Canadá triunfó con Anton Varabei; mientras que los suizos y los alemanes pese al calor y el susto con el taxi, hicieron su labor.

En el caso de Reitt Zumco Mincho aún lamento la decisión que tomaron de abandonar la carrera y perderse la oportunidad de llegar como héroes a Guápiles, con Mainor Rojas vestido de amarillo a la tierra que lo vio nacer.

Lo malo. Desde mi posición en la caravana, pasé sufriendo y cruzando los dedos durante las once etapas al ver como algunas personas simplemente ignoran los avisos de precaución.

Yo sé que eso se sale de las manos de la organización, porque es imposible llenar de vallas un trazado de 196 kilómetros por ejemplo.

Pero hay que crear conciencia y fomentar la prudencia. No es posible que si pasan los oficiales de tránsito abriendo camino, algunos conductores y peatones se hagan de la vista gorda.

Yo sé que la calle es de todos, pero también sé que es mejor prevenir que lamentar.

Y en esta Vuelta se produjeron varias caídas por imprudencias de peatones.

Lo feo. El ciclismo es un deporte para hacer amigos. Y aún no entiendo por qué pasó la situación bochornosa y vandálica que se dio en Limón.

El ciclismo es un deporte de damas y caballeros, no es para pasar insultando a los demás en el pelotón, ni para agredirse, a como se vio aquí y se ha visto en otras partes del mundo.

Es un deporte en el que la ficción no existe y en el que el público, pese a que tenga preferencias por un equipo, le aplaude de igual forma a quien pasa de primero o a quien va adelante del carro escoba negándose a tirar la toalla.

Y lo que pasa en carrera, ahí se da y ahí muere.

Sin ánimos de molestar a nadie, me parece ridículo y hasta infantil alargar un problema que se inició con dimes y diretes y que terminó con la nariz fracturada de Nieves Carrasco y con otras personas en el hospital.

Eso no es ciclismo. No se puede tirar la piedra y esconder la mano. Ni afectar la credibilidad de un deporte que es muy gustado en el país, porque lamentablemente, para quienes quizás no están tan empapados de lo que pasa en el año con la temporada ciclista, lo que se proyectó fue una imagen negativa del pelotón nacional.

No es justo que metan a todos los ciclistas en el mismo saco. Yo lo sé, a mí eso no me lo tienen que decir, pero qué se le explica a algunas personas que se me han acercado y me han dicho que las notas de la Vuelta se leyeron mucho por el taxi y por el pleito.

Yo me niego a creer eso y estoy convencida de que no es así, porque en todas las salidas y las llegadas habían muchísimas personas viendo el espectáculo, esperando la Vuelta, con pancartas y con banderas.

Así es la fiesta del ciclismo, así es como se atrapa la atención de los patrocinios y creo que esas son las personas que están atentas a nuestras publicaciones.

Pero como diría Hernán Medford: "No se vale señores"... Lo que ya pasó, ya pasó y el daño que se le hizo al ciclismo es irreparable.

Ahora vendrá una investigación y por el bien de todas esas figuras que están creciendo en el lote y que son el futuro de nuestro deporte, yo espero que se haga justicia.

Toda esa trifulca vino a desteñir la Vuelta, pero tampoco podemos olvidarnos de que por mucho y por muy buenos resultados, este es el mejor año del ciclismo nacional.

No todo es la Vuelta... Y celebramos la medalla de plata de Josué González en el Panamericano de Ruta en Guadalajara, el cupo olímpico del MTB conseguido por Andrey Fonseca, las buenas actuaciones de la Selección Nacional durante todo el año, el cuarto lugar en la general del Giro de Italia de Andrey Amador, la etapa que ganó Paul Betancourt en la Vuelta a Colombia y la valentía de Coopenae Extralum Economy al animarse a correr el giro cafetero, así como el triunfo de Román Villalobos en la Vuelta a Guatemala.

Y de eso, es de lo que tenemos que sentirnos orgullosos y esperanzados. Así que por favor, para pleitos, vayan a otros lugares.

Respetemos el ciclismo.

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