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La suerte de encontrarse a Michael Phelps, el mejor nadador de la historia

Actualizado el 02 de agosto de 2016 a las 02:30 pm

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La suerte de encontrarse a Michael Phelps, el mejor nadador de la historia

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Llegar a Río de Janeiro no es nada fácil; no lo fue para los atletas que lograron la marca para sellar su pasaporte y no lo es para los que tenemos el privilegio de trabajar en la fiesta deportiva más importante del planeta. 

Pero el mundo es tan pequeño que en el mismo vuelo en el que llegamos al epicentro de los Juegos Olímpicos venía nada más ni nada menos que el mejor nadador de la historia, el estadounidense Michael Phelps. 

Iba en primera clase, tranquilo y sonriente, tratando de pasar desapercibido, pero verlo y no reconocerlo es imposible. Y es casi un pecado para quienes de una u otra forma están ligados al deporte.

En la fila de migración, en horas de la madrugada, una señora que llegaba a Río de Janeiro con un chiquito de unos siete años lo vio, lo reconoció y literalmente se volvió loca. 

Tiró su mochila, le temblaban las manos, sacó una cámara y me la dio a mí, porque estaba detrás de ella. 

El máximo coleccionista de medallas en Juegos Olímpicos vio la escena y se puso a reír. 

Pese a que la fila avanzaba, él no dio un paso más hasta que la señora y el chiquito consiguieran ese retrato que me tocó capturar.

Más que oprimir el botoncito unas tres veces para que ella escoja la mejor foto, eso me sirvió para caer en cuenta de que más allá del podio, lo que realmente hace grande a un atleta es su sencillez. 

Michael Phelps fue este martes a reconocer la piscina donde buscará más medallas. (AP)

La prensa internacional lo esperaba, pero la organización lo sacó por otro lugar para evitar tumultos. 

Y eso que ocurrió en el aeropuerto apenas era una pequeña pincelada de lo que ocurrió este martes, cuando en la Villa Olímpica se supo que el poseedor de 22 preseas ya había llegado. 

Él es toda una celebridad y no solo en natación, atletas de todas las disciplinas lo persiguen para tener un recuerdo con el hombre que tiene en su poder 18 oros en Juegos Olímpicos y que vino a Río de Janeiro con toda la intención de ampliar su leyenda, en lo que serán sus últimas justas. 

El "Tiburón de Baltimore" tiene 31 años y sabe que los australianos y los chinos le darán pelea en la alberca, pero él también busca su propia revancha.

Después de que en Pekín 2008 estuvo en ocho podios, hace cuatro años no quedó contento, porque obtuvo cuatro oros y dos preseas de plata. 

Phelps nadará tres pruebas individuales y un relevo: 100 y 200 mariposa, 200 combinado y 4x100 combinado. 

No estará expuesto a tanta competencia, pero él explicó que el recorte de eventos en su agenda tiene una razón de ser: "Lo esencial fue elegir las pruebas en las que tendré más opciones. En 2012 pasamos por una experiencia desagradable en el 400 estilos y aprendimos. Eso siempre lo tuvimos en cuenta a la hora de determinar que puedo hacer el máximo nivel". 

Así a como en el aeropuerto atendió a la señora que quería una foto con él, cuando vengan las competencias de natación él provocará que el mundo afín al deporte se paralice, porque hay que ver qué más puede lograr el gran monstruo de la natación mundial. 

Lo que él quiere es retirarse de los Juegos Olímpicos por la puerta grande; aunque en realidad, la historia ya lo encierra como el mejor de todos. 

Y así a como hay casos de casos de atletas que inspiran, diez ticos que competirán en Río 2016 también quieren hacer las cosas muy bien. 

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