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La Fuente (el bar, no el motel): Brocheta jalapeña para recordar

Actualizado el 05 de agosto de 2014 a las 12:44 pm

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La Fuente (el bar, no el motel): Brocheta jalapeña para recordar

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Cuando mi amiga Karina le contó a un amigo que iba con dirección a La Fuente, tuvo que aclarar que era un bar no un motel y que no estaba mintiendo. Así que yo también comienzo por esa aclaración de rigor.

Pues resulta que el club de fans no oficial del Sartén Caliente (yo incluído) estamos tratando de ir una vez al mes a comer a un lugar recomendado al interior de la tribu.

Brocheta jalapeña, generosa en tamaño rica en sabor.
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Brocheta jalapeña, generosa en tamaño rica en sabor.

En julio el famoso Ché puso sobre la mesa el nombre de La Fuente, un bar que tiene como mito urbano la leyenda que su cocinero antes trabajó en un restaurante de buena cuchara y que él reproduce en pequeña escala lo aprendido.

La dirección fue muy a la tica, de la maternidad Carit (Hospital de la Mujer), como 250 metros al sur, en una esquina a la izquierda.

Al llegar la muchachada estaba más que ubicada en una de las pocas mesas del sitio, todos con su Milori despeinada y algunas gaseosas.

Desde antes de ir ya me habían recomendado la brocheta jalapeña, incluso al llegar esa era la boca que habían ordenado la mayoría.

Como dice el refrán...cuando a Roma fueres, haz lo que vieres... así que sumé una brocheta a la orden.

Cuando llegó la famosa brocheta (3.000 colones) me encontré con un bistec de cerdo, este tenía un tamaño generoso para tratarse de una boca. Venía recubierto con una salsa cemosa con cebolla en julianas, además de estar acompañado de arroz blanco y vegetales.

En el olor se sentía el picante, al probarlo se nota que la carne estaba suave y jugosa, la salsa era bien rica, pero no apta para los que no son amantes del picante y el arroz se hizo un buen complemento.

Si le gusta la carne de cerdo y una salsa picante entonces le recomiendo la boca.

Luego compartí una carnita mexicana y unos canelones de queso. La primera buenísima, acompañado con totopos y con queso fundido en la parte superior, además no picaba o apenas un poquito.

Los canelones no pasaron la prueba para este sartenista.

En el menú hay otras opciones, varias de ellas con carne, hay también platos enteros en lugar de bocas, aunque para ser sincero y siendo yo un comelón, la porción de boca es suficientemente grande.

Al final entre boca y copa, entre risas y charla la noche se fue volando. La Fuente abre desde las 11 a. m. hasta las 9 p. m., el ambiente en su interior es tranquilo y aceptan tarjetas o efectivo.

No hay parqueo, se debe dejar el carro en la calle. El punto en su contra, la manchita negra en la hoja blanca es que para algunos esa zona de noche es un poco peligrosa.

Por lo demás yo volvería encantado por cualquiera de esas dos bocas.

Provecho.

@MelvinMolina

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