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Yakijama: Esas maravillosas palabras…"Todo lo que pueda comer"

Actualizado el 29 de septiembre de 2014 a las 08:00 am

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Yakijama: Esas maravillosas palabras…"Todo lo que pueda comer"

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Cuando la principal arma de seducción es: todo lo que pueda comer, yo soy el primero en dejarme conquistar. Esas cinco palabras, son como cantos de sirena para este aprendiz de comelón.

Si además, le agrego que se trata de comida japonesa, ya de plano llamaron mi atención y la de mi estómago. Desde luego, siempre hay alguna restricción, la letra pequeñita que a veces se trae abajo la diversión.

Yo la verdad pensé, que lo peor que podía pasar es que fuera un cuento chino (o japonés en este caso) y abandonara el lugar.

Así que con buena hambre y aprovechando un fin de semana libre, puse mi apetito en marcha hasta Yakijama, en el Centro Comercial Vistana Oeste, en Lindora.

El local es relativamente pequeño, cuenta con una decoración bastante colorida en las mesas y paredes. Llegamos, es temprano y además domingo. Buena suerte, pensé, así no se tardarán eternidades con las órdenes.

A juicio de este sartenista, los trozos de pescado son muy pequeños.
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A juicio de este sartenista, los trozos de pescado son muy pequeños.

Y si se deja algo en el plato, se lo cobran como una orden normal. En palabras sencillas: hay que dejar el plato vacío.

Llega el salonero, nos ofrece un menú. Yo pregunto, ¿hay promoción, cuánto cuesta?, para mi fortuna esta oferta: todo lo que pueda comer aplica para miércoles, viernes, sábado y domingo. El precio ¢ 10.000 por persona, las bebidas se pagan adicional y no incluye postre.

Sin pensarlo mucho afirmo con la cabeza y en entonces cuando traen otro menú. En este se detallan los rollos que aplican en la promoción, son varios. También hay otras opciones, como pollo teriyaki.

Pero como en el futbol, al menos el que practican los buenos deportistas y no como ciertos entrenadores de porteros, hay reglas que seguir. Lo primero es que no se comparte, usted pide un rollo, usted solito se lo come.

Otro punto importante es que si no se lo come todo, hasta ahí llegó su chance de pedir. Digamos, usted no puede pedir un rollo California, dejar una porción, y pedir otro.

Y si se deja algo en el plato, se lo cobran como una orden normal. En palabras sencillas: hay que dejar el plato vacío.

"Juega el gallo", me dije, y comencé a pedir. El primero que ordené es un tika, que trae surimi, camarón, cebollín, aguacate y pescado, acompañado de una salsa.

Con el rollo en la mesa, uno empieza a descubrir las cartas con las que juega el establecimiento. Lo primero, es que el tamaño de la porción de camarón y pescado son más pequeñas que lo regular en otros lugares (póngale el nombre de casi cualquier restaurante Japonés, hasta en el innombrable Goyi es más grande).

El diámetro de los rollos también es más pequeño. Lo bueno, es que se nota que usan auténtico arroz glutinoso de grano corto y estos vienen bien armados, con lo que se evita que se desarmen fácilmente.

No se puede pasar por alto que el personal sabe que quien pide la promoción, va a comer cuanto pueda y por eso al llevarle un rollo, de inmediato le preguntan a uno por la siguiente elección.

Llega después un kamasutra, con salmón en la parte superior y camarón, quesocrema, aguacate y plátano maduro en su interior.

Como no veo por ninguna parte el camarón, decidí desarmar una pieza. Y aunque estuve cerca de ir a un laboratorio cercano para que me prestaran un microscopio, al final descubrí que sí trae este marisco, pero es casi imperceptible.

Voy por el tercero y aún no hay muestras cercanas de querer detenerme, ya con ese creo que bien valdría la pena lo que pagué. La elección es un contokio, este trae nuevamente el camarón casi invisible, quesocrema, plátano maduro, salsa de anguila con miel y es frito en algo que se llama panko, un tipo de empanizador.

Si lo que buscan es tratar de comer tanto, como para poner en aprietos financieros al restaurante, les recomiendo no pedir ninguno que venga frito con panko, ya que estos llenan más, se siente que son más pesados para la digestión. Eso sí, de un buen sabor y una textura agradable.

Para variar, me dije jugando de intrépido: "voy a pedir ese pollo teriyaki con arroz y vegetales". Tremendo error para mí.

Pues resulta que el pollo muy bien, el arroz, muy bien, pero...los vegetales traían cebolla en tiritas, mi archinémesis, la peor de mis enemigas, el vegetal que sabe desatar el odio en mi interior.

Traté de comérmelos, pero, era imposible evitar los cientos, que digo cientos, los miles de tiritas de cebolla (bueno, no eran miles, pero en mi corazón lo parecían). Así que debí dejar el plato sin terminar y ya sabemos qué significaba eso.

Le dije al mesero que no sabía que los vegetales incluían cebolla, que para mí es más fea que besar un tomacorriente (chiste prestado).

Los rollos son más pequeños en su diámetro, en comparación con otros lugares. Pero, eso se soluciona comiendo todos los que pueda.
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Los rollos son más pequeños en su diámetro, en comparación con otros lugares. Pero, eso se soluciona comiendo todos los que pueda.

Si quiere llenarse de sushi hasta el punto de la gula y está dispuesto a bajar un poco el estándar de calidad, Yakijama lo espera.

Él me dijo que lo mejor que podía hacer por este comelón, era no cobrarme el plato como mandaban las sacrosantas leyes de esta promoción, pero, hasta ahí llegaría porque no cumplí con mi parte de comerme tooodo lo que había en el plato y está bien, esas eran las reglas claras desde el comienzo.

En este punto debo hablar de una mala experiencia, quien me acompañó pidió un rollo que traía atún. Cuando probó el primer bocado, su cara mostró rechazo. Le pregunté qué le pasó y me dijo que le sabía mal.

Cinco minutos después estaba vomitando en el baño. No podría afirmar que fue culpa del sushi, pero es curioso que ese deseo repentino de vómito surgiera después de probar un pescado que le supo terrible.

En fin, aquí termina mi aventura con todo lo que pueda comer. Mi recomendación: si quiere llenarse de sushi hasta el punto de la gula y está dispuesto a bajar un poco el estándar de calidad, Yakijama lo espera.

Pero, si quiere un sushi inigualable, que le recuerde por qué esta comida sigue ganando adeptos en el mundo, mejor pase directo en busca de otro lugar.

Si van ya saben, me cuentan y si ya fueron, sería un gusto conocer su experiencia.

¡Provecho!

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