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Sexualidad y obesidad

El peso también pesa en el sexo

Actualizado el 19 de enero de 2015 a las 02:40 pm

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El peso también pesa en el sexo

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No es solo que me dé vergüenza si me ven las llantas, si apago la luz para que la mejor guía sea el tanteo, o si prefiero el ayuno y la abstinencia sexuales para no tener ninguna relación con asuntos de cama.

El exceso de peso también tiene sus consecuencias en el desempeño sexual. La agilidad no es la misma; tampoco el nivel de deseo. La fisiología y la psicología de los gordos son afectadas. Es un tema serio.

Este es un asunto que siempre he querido tocar en este blog.

Con ayuda de la sexóloga Alexandra Montero, de Durex, elaboré esta entrevista y se las presento tal cual para que ustedes saquen sus propias concluisiones.

Montero es máster en Sexología Clínica y Salud Sexual, de la Universidad de Barcelona, en España. Es licenciada en Psicología de la Universidad de Iberoamérica (Unibe), en Costa Rica.

Una sexualidad plena es parte de una vida saludable.   |  ADRIÁN ARIAS.
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Una sexualidad plena es parte de una vida saludable. | ADRIÁN ARIAS.

- ¿Cómo influye el sobrepeso y la obesidad en el desempeño sexual de las personas?

En el campo físico podemos hablar de problemas respiratorios, cardíacos, diabetes, hipertensión, problemas circulatorios y de fertilidad que tienen influencia en el rendimiento sexual. Veamos el detalle:

Problemas cardíacos y circulatorios: el correcto flujo de la sangre se ve impedido por el bloqueo de vasos sanguíneos. En el caso de los hombres, esto sucede en el pene lo que les causa disfunción eréctil; en las mujeres, la falta de flujo sanguíneo afecta la zona del clítoris reduciendo su capacidad de sentir placer; también puede provocar una anorgasmia secundaria.

Fertilidad: de acuerdo con diferentes estudios, las mujeres obesas elevan su riesgo de padecer de ovarios poliquísticos, un problema de salud que  dificulta el embarazo. Es también común que sufran complicaciones durante la gestación.

En los hombres se ha visto una baja calidad de semen pues los espermatozoides se vuelven más lentos, complicando la posibilidad de un embarazo.

Deseo: la obesidad se relaciona con niveles bajos de hormonas sexuales masculinas y femeninas. Es el caso de la testosterona encargada del apetito sexual. A la baja en el deseo, súmele altos niveles de estrés.

Diabetes: los elevados niveles de glucosa en la sangre afectan las terminaciones nerviosas. Consecuencia en las mujeres: disminución del placer y de la lubricación vaginal.

En el caso de los hombres, la glucosa alta puede afectar la sensibilidad y disminuir el placer; con la suma de las complicaciones vasculares que algunos presentan por la enfermedad y la dificultad que esto trae de tener una erección adecuada.

Problemas respiratorios: debido al sedentarismo, las personas con obesidad se cansan más fácilmente y esto les dificulta mantener un buen ritmo de actividad sexual así como variar las prácticas sexuales.

¿Pueden ser compatibles obesidad y buen desempeño sexual?

No hay que generalizar en estos casos. Si bien alguna persona o pareja puede disfrutar sin problemas de sus relaciones sexuales muchos son los estudios que nos indican una menor compatibilidad entre obesidad y un buen desempeño sexual.

Muchos presentan dificultad para realizar ciertos movimientos o experimentar nuevas posiciones. Esto se debe a la recarga hacia algunas áreas de su cuerpo, como las rodillas, y a la poca flexibilidad que tienen.

Otras personas se avergüenzan de su cuerpo y evitan la desnudez, prefieren apagar la luz o se sienten inhibidos a expresar su deseo sexual. Un estudio de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, reveló que un 63% de las mujeres obesas no querían que las vieran desnudas.

¿Cuáles serían los más impactos importantes desde el punto de vista del funcionamiento fisiológico y emocional?

Además de las mencionadas antes (primera pregunta), podríamos mencionar la  dificultad para moverse, el cansancio, el ocultamiento y el difícil acceso a los órganos genitales, así como la posibilidad de desarrollar una disfunción sexual.

En la parte emocional, el impacto está en la afectación del autoconcepto, la autoestima y la capacidad de disfrute.

¿Existe alguna diferencia por género?

Sí. No es lo mismo hablar de obesidad en el caso de los hombres que en las mujeres, no solo por las implicaciones sociales que esto conlleva,  sino también por la respuesta sexual de cada uno.

Según un estudio realizado en Francia, las mujeres con sobrepeso estaban más expuestas a un embarazo no planeado, así como a una baja frecuencia de asistir a control médico. Quienes visitaban al doctor, no le comentaban sobre su sexualidad. También los médicos no les recetaban métodos anticonceptivos al creer que su vida sexual no era activa.

En el caso de los hombres hay un mayor riesgo de presentar una infección de transmisión sexual. No obstante, en ambos casos existía una baja posibilidad de tener parejas sexuales en los últimos 12 meses: 70% en el caso de los hombres y 30% en las mujeres.

¿Puede influir el exceso de peso en la intensidad del deseo sexual?

Sí. Al haber una disminución en la producción de testosterona el deseo sexual se ve afectado.

Esto también puede suceder por los medicamentos que suelen consumir estos pacientes (antihipertensivos, antidepresivos, fármacos para la diabetes).

No se puede dejar de lado la afectación emocional que muchas personas presentan debido a su baja autoestima, a la vergüenza que sienten por su cuerpo, y a la limitación de la rutina sexual por la limitación física que tienen.

¿Cuáles serían los tres principales consejos que daría usted a las personas con exceso de peso para mejorar su desempeño sexual?

Como primer consejo,  un cambio en su rutina diaria, donde inicien con actividad física de manera progresiva (empezar con 30 minutos de caminatas e irlo aumentando poco a poco), y una dieta equilibrada donde eleve el consumo de vegetales y frutas y se consuma con cuidado carbohidratos y grasas dañinas.

El segundo consejo, es acudir a un médico para que le hagan una valoración de su salud. Esto es especialmente importante en quienes ya tienen algún padecimiento, como diabetes o problemas coronarios.

Y, por último, lo más importante: no dejen de vivir y disfrutar su sexualidad. Recuerden que la vivencia de la sexualidad no hay que limitarla al acto de penetración.

Se puede experimentar y disfrutar a través de caricias, despertando los sentidos con estimulaciones por diferentes zonas erógenas con ayuda de productos que permitan ampliar el repertorio sexual y así contrarrestar algunas de las problemáticas que el sobrepeso conlleva (como la falta de lubricación y la rutina por la poca flexibilidad motora).

Dice Pere Estupinya: "No se trata tanto de tener sexo para estar más sanos (que también), sino de mantenernos sanos para tener mucho mejor sexo".

Los invito a seguir los contenidos de este blog en la página en Facebook de El peso del peso. 

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