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Esos kilos de más que le dejó el Año Viejo al Año Nuevo

Actualizado el 14 de enero de 2014 a las 09:58 am

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Esos kilos de más que le dejó el Año Viejo al Año Nuevo

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Diciembre me dejó de recuerdo dos kilos de más. Se me nota en los cachetes y lo siento en la ropa, pero no me estresaré. ¡A lo hecho pecho!

Sigo haciendo ejercicios y los tamales y el queque de Navidad, junto al rompope y uno que otro vinito, quedaron atrás.

Si le pasó las mismas que las mías, tampoco se estrese ni se eche a morir porque nada va a ganar. Sentirse mal no le aportará absolutamente nada a la energía que usted necesita para ir a su trabajo, estar con su familia y, sobre todo, a cuidar de usted mismo(a).

Mejor, utilice toda esa fuerza en retomar con toda convicción los buenos propósitos y darles vida en este nuevo año.

Yo lo estoy haciendo.

Hace unos años, cuando hacía el recuento tradicional de lo que hice o dejé de hacer en el año que terminaba, era casi obligación repasar lo que había escrito en mi diario.

Desde que comencé a escribir mi último diario personal, en 2009, bajar de peso está entre los objetivos que más arrastro. En cada balance, los kilos eran más, no menos de lo que había pretendido al comenzar cada año. 

Por supuesto, comer para mí en las reuniones de fin y principio de año se convirtió en un sufrimiento. Comía y sufría por lo que comía. Y cuando hacía el balance y notaba que, de nuevo, había caído, irremediablemente me deprimía.

Entrevista con Lizeth Castro (Tomado de youtube)
Este fin de año sí, se los reconozco, me comí unos tamales y disfruté varios pedacitos de queque de Navidad. Pero contrario a los años anteriores, no lo hice con culpa. Tampoco pretendo flagelarme por los dos kilos que volví a ganar de los siete que había perdido. Asumo la responsabilidad de mis actos y sus consecuencias. Y de nuevo, ¡en marcha!

Inicié un nuevo programa en el gimnasio y continúo alimentándome lo mejor que puedo.

No es fácil. Nunca lo ha sido. Uno tiene rollos personales internos que, en ocasiones, tienen más poder que la llamada "fuerza de voluntad", de la cual escribiré pronto.

Ya les he comentado que estoy trabajando mucho en eso: en quererme, en cuidarme, y en buscar en mí misma la fuerza que durante la mayor parte de mi vida intentaba hallar en otros.

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Si se pegó un resbalón con la comida este fin y principio de año, como yo, no se achante. Levántese de nuevo. Empiece a caminar. Busque en su interior y, como yo lo espero para mí misma, encuentre en usted la fuerza para continuar. Recuerde: en esta lucha no está solo(a).

Nos vemos pronto.

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