Blogs

El eterno, y destructor, miedo de engordar otra vez

Actualizado el 30 de junio de 2014 a las 03:39 pm

Blogs

El eterno, y destructor, miedo de engordar otra vez

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Le entrás con toda la energía al plan alimenticio, te ponés las pilas con la actividad física y anunciás a todo galillo que, sí, esta vez va en serio.

Pasa una semana o, cuando mucho, un mes.

En una que va y otra que viene, un pedacito de pastel, el chorizo con chimichurri o el chicharrón de cerdo te pegan una revolcada de esas memorables y ¡zas! Ahí estás de nuevo: contando libras y kilos sobre la balanza.

¡Qué vainas! La gente que te rodea no es tonta --y, además, bastante más vina de la cuenta-- y lo van a notar.

Algunos, te comprenderán y hasta te darán una palmadita en el hombro, sincera, para susurrarte luego que podés volver a empezar.

Otros, lo comentarán en las consabidas reuniones de grupo en donde, además de comer y tomar, también devoran gente.

Y vos, por supuesto, sintiéndote el pato de la fiesta... aunque, a veces, ni lo seás. 

Qué feo se siente, ¿verdad? Lo he vivido no una sino decenas de veces.

La verdad, el miedo que se siente es paralizante, sobre todo cuando el peso del qué dirán es bastante mayor al que tus propias fuerzas pueden soportar.

Es una sensación que te invade cuando anunciás a los cuatro vientos que querés adelgazar, te ven comiendo mejor, haciendo ejercicio... pero después caés.

Es la eterna pesadilla de los gordos y de quienes, no siéndolo, viven obsesionados con las dietas.

En carne propia. Reconozco que me ha pasado.

Me sucedió en un momento de la vida en donde los demás me importaban mucho más de la cuenta.

Les di demasiado poder sobre mí, a tal punto de sentir horror de caer por no "quedarles mal".

Les hablo de ese miedo porque es real y porque lo viví alguna vez. No es una invención mía y sé que mucha gente lo experimenta o lo ha experimentado.

No solo es una emoción relacionada con la comida --objeto de este blog-- sino con muchas otras facetas de la vida de una persona: el estudio, las relaciones de pareja, los hijos, el trabajo, la construcción de pequeños y grandes proyectos...

Da miedo caer porque la sociedad misma te ha incorporado en el chip interno que pegar la crisma contra el suelo es sinónimo de fracaso. Un fracaso público, por supuesto, con vitrina y todo para los tomatazos.

Caer no es bonito. Duele. Uno sale chimado y con chichota. No importa si se trata de comida, pareja, estudio o trabajo.

Pero, ¡ojo! No es un fracaso, como suele llamarlo la gente. Es un aprendizaje.

Levantarse... de nuevo. Luego de tantas caídas con la comida lo que he aprendido es, primero, a no dar más importancia a la gente de la que en verdad tiene. La única persona realmente importante para mí soy yo misma.

También he aprendido que puedo caer: mientras camine (en sentido figurado) siempre existe la posibilidad de un tropezón que me haga trastabillar o besar el polvo.

Otra enseñanza es asumir la responsabilidad por mis propios actos. Si engordé de nuevo es porque volví a comer y nadie me puso una pistola en la cabeza para hacerlo. Fue por mi propia voluntad. Soy, y seré, la única responsable de mis actos.

He aprendido también a reconocer y aceptar una debilidad: la comida y lo que ella significa desde la fibra más íntima de mi mente y mi espíritu. Reconociéndola, debo aprender a lidiar con ella.

Y, quizá lo más importante: no desistir o dejarme vencer. Eso significa seguir trabajando por tener un cuerpo sano y funcional, y sobre todo, una vida más saludable.

Vida, claro, en el sentido más profundo de esa palabra: sentirme bien conmigo misma, satisfecha con las relaciones que estoy alimentando, y estar en paz.

A propósito de esto, le comparto un video excelente que me enviaron y que me hizo el día. Espero que lo disfrute y que le encuentre utilidad. 

  • Comparta este artículo
Blogs

El eterno, y destructor, miedo de engordar otra vez

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota