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Más allá de la panza

El poder devastador de la grasa abdominal

Actualizado el 25 de julio de 2014 a las 04:24 pm

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El poder devastador de la grasa abdominal

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Olvídese del rollito que lucha por salir apenas se pone el vestido de baño, y los mondongos que se le salen por el brassier. Ese es el menor daño colateral posible de la grasa abdominal.

Mientras eso sucede por fuera, por dentro, órganos vitales como el corazón, el riñón, intestinos o el hígado prácticamente se cocinan en grasa.

A lo largo de los últimos cinco años, yo he logrado emparejar pecho con circunferencia abdominal.

Mi cuerpo, afectado ahora por la obesidad, tiene forma de manzana: la grasa se me ha acomodado en el puro centro de mi cuerpo.

Todo se debe a los pésimos hábitos de vida, empezando porque me alimento con comida alta en carbohidratos y grasas saturadas,  y también porque he dejado de hacer actividad física.

Un estudio de la Universidad de Duke,  encontró que después de ocho semanas de no hacer ejercicio la también llamada grasa visceral aumentó en hombres y mujeres. Basta con moverse un poco para revertir ese aumento.

Este tipo de grasa está relacionada con elevadísimos riesgos de sufrir enfermedad coronaria, presión alta, diabetes tipo II, y colesterol y triglicéridos elevados.

Hace pocos días, me quedé enganchada de Buen Día, en Teletica, digiriendo una entrevista sobre este tema, dirigida por mi colega, Édgar Silva. No entraré en detalles porque prefiero recomendarles que la vean.

La grasa del abdomen es capaz de producir un centenar de sustancias con potencial destructor del organismo.   |   THINKSTOCKPHOTOS
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La grasa del abdomen es capaz de producir un centenar de sustancias con potencial destructor del organismo. | THINKSTOCKPHOTOS

Sin embargo, de esa entrevista destaco lo siguiente: esa grasa no protege. Lejos de hacerlo, lo pone a uno en riesgo de un montón de padecimientos.Su efecto es devastador, dijo uno de los médicos invitados, especialista en diabetes.

También extraigo de esa conversación esto: curiosamente, nos preocupamos por la panza por cómo se nos ve. Un asunto de estética.

Pero la ciencia ha descubierto en los últimos años, dijeron los especialistas, que esa grasa visceral produce más de un centenar de sustancias, todas dañinas, para los distintos sistemas del cuerpo humano.

La fisiología de nuestro cuerpo es maravillosa, tanto para la reparación de los daños que le hacemos, como en potencializar los golpes bajos que le damos.

La facultad de recuperación es impresionante... hasta cierto punto.

Que lo diga el finado Pilo Obando, que vio fallar progresivamente el funcionamiento de sus riñones hasta morir.

El organismo es paciente. Da un compás de espera, pero hay un punto de no retorno cuando ya es demasiado tarde pues los órganos están destruidos y las medidas que quedan disponibles son solo de carácter paliativo.

¿Espera llegar al suyo?

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