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Olvídese de las salidas fáciles

No se engañe: las dietas milagrosas no existen

Actualizado el 27 de noviembre de 2014 a las 09:16 am

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No se engañe: las dietas milagrosas no existen

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Saldrá defraudado(a) si busca una salida rápida y fácil para bajar de peso. Sencillamente, no existe.

La única vía es comer saludablemente y sudar la gota gorda haciendo ejercicio. Claro que detrás de todo esto debe haber un motor funcionando a toda máquina: la motivación.

Se lo digo yo, que he probado casi de todo.

Alguna vez, tomé pastillas de nombres impronunciables para controlar la ansiedad y bajar las ganas de comer. ¡Fatal!Gasté un montón de plata y los resultados fueron fugaces y, además, peligrosos.

En una ocasión, por ejemplo, me enteré de que el consumo prolongado de unas que me enviaron durante un tratamiento de acupuntura que tomé dañaban el corazón. 

Otra vez, la medicina que me recetaron me produjo el único episodio de estreñimiento que he tenido en mi vida. ¡Ni quiero recordar cuánto sufrí!

En otra más, me puse unos aretes con imanes a modo de acupuntura de última generación para que, desde las orejas, se le ordenara al cerebro no pedir más comida de la cuenta. Lo único que gané fue una alergia del carajo.

Desde adolescente y aunque para entonces estaba flaca, he hecho todas las dietas de revistas: la de la piña, la de la luna, la de la toronja... ¿cuál más?

He invertido fortunas en médicos, acupunturistas, nutricionistas, psicólogos y gimnasios. ¡Si sacara cuentas de esos gastos!

Todo lo anterior para concluir, gente, que las salidas milagrosas no existen, aunque se las ofrezcan en la puerta de la casa, a través de la pantalla del televisor o con un mensaje en el celu.

La ciencia se ha encargado de demostrar lo anterior y los terribles resultados para la economía personal y para la salud de realizar dietas locas.

El efecto más inmediato es el famoso rebote, o "yo-yo". Sin contar, por ejemplo, la pérdida de sustancias vitales del organismo que pueden generar un desbalance sistémico.

No hay escapatoria. Se requiere esfuerzo, constancia, disciplina y, por encima de todo lo anterior, una buena dosis de motivación.

Se requiere una cuota de esfuerzo y, por qué no, hasta de cierto sacrificio, para bajar de peso. / ARCHIVO
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Se requiere una cuota de esfuerzo y, por qué no, hasta de cierto sacrificio, para bajar de peso. / ARCHIVO

Pero una motivación bien encaminada, ya se los he dicho. Una que nazca de adentro y que no esté basada en la mirada de los otros.

Encontrar la inspiración para llegar a un peso saludable es mi trabajo de todos los días, porque en mi caso no es una tarea fácil.

Insisto en que el germen debe estar en un profundo cariño y respeto por uno mismo.

Para mí esa es la clave de todo y es lo que les aconsejo desarrollar como una tarea diaria. 

Es un asunto entre usted y usted. Nadie más. Cambie la forma en que se mira, la manera y el tono en que se habla.

Busque las palabras más amables para dirigirse a usted mismo(a). Trátese con amor. Elimine de su vocabulario palabras groseras contra usted mismo(a). No se diga tonto, feo, inútil...

Mírese y trátese con amor.

Cuando su cuerpo aprenda a ser tratado de esa manera, responderá en consecuencia. Ya verá los resultados.

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