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Gramos de más o de menos no nos dejan disfrutar la vida

La dictadura del peso cómo nos jode a gordos... y a flacos

Actualizado el 03 de julio de 2015 a las 05:38 pm

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La dictadura del peso cómo nos jode a gordos... y a flacos

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Recientemente, Francia prohibió la promoción de la extrema delgadez en la moda.

Incitación a la enfermedad. Este es el delito que la Asamblea Nacional Francesa menciona en la ley votada en marzo.

Significa días de cárcel y una multa en dinero para quienes promuevan en sus modelos comportamientos que conduzcan a la anorexia.

La prohibición francesa se une a la medida tomada por el gobierno del estadounidense Barack Obama, a mediados de junio, para la población en el otro extremo: los obesos. Obama ordenó a las empresas alimenticias la eliminación gradual de las grasas artificiales (conocidas como grasas trans) durante los próximos tres años.

El presidente de EE.UU. llegó a calificar esas grasas, que se encuentran en frituras y repostería, como una amenaza a la salud pública.

Costa Rica ha experimentado algunos tímidos avances, diría yo, en esa vía.

Según publicó La Nación, desde agosto del 2010, existe un reglamento que normaliza la utilización de las grasas trans en los establecimientos de comida.

Entre otras cosas, ahí se ordena que este tipo de grasas se use en menos del 10% de la comida.

Sometimiento. Lo que sucedió en Francia y en Estados Unidos es una prueba más de que la dictadura del peso nos somete a todos muy democráticamente: a gordos y flacos.

En el 2007, la modelo francesa Isabelle Caro, quien sufría de anorexia, participó en una campaña para alertar sobre los riesgos de este trastorno alimentario. Ella murió por ese mal en el 2010. Archivo
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En el 2007, la modelo francesa Isabelle Caro, quien sufría de anorexia, participó en una campaña para alertar sobre los riesgos de este trastorno alimentario. Ella murió por ese mal en el 2010. Archivo (Archivo.)

En esta guerra de mercados, donde las grandes transnacionales de comida se pelean por generar una llanta más y las transnacionales de la moda obligan a hombres y mujeres a convertirse en objetos sin importar el costo, toparse con medidas de ese calibre lo hace a uno recuperar la confianza.

Alguien con poder, en algún lado, por fin está viendo lo que estos grandes consorcios están provocando en la salud pública en nombre del dinero.

¿Quién no ha sido blanco de esa dictadura?

El bombardeo es intenso por todos lados. Y hablo por gordos y flacos.

Como obesa en proceso de curación, lo he vivido.

La mayor oferta de alimentos viene por la vía de los carbohidratos, las grasas y los azúcares... ¡por toneladas!

La maquinaria de mercadotecnia para el proceso de engorde es gigantesca y muy fuerte.

¿Y los flacos? ¿Cómo padecen esto?

Yo, que hace unos años viví como una flaca bien fit pero con mente y espíritu de obesa, experimenté la presión por no pasarme "un palito más" de lo que me establecía el plan de la nutricionista.

Muchas veces, prefería no comer, o consumir mi cuerpo dos o tres horas diarias en el gimnasio para castigarme (así lo pensaba, al menos) por haberme comido una cucharada más de arroz, un bollito más de pan, o un helado. ¡Qué sufrimiento!

¡Ay, no! Ya no más. ¡Me rebelo contra la dictadura del peso!

Por lo pronto, yo sigo haciendo las pases con la comida, eligiendo, por amor propio, lo que más le convenga a mi cuerpo para su mejor funcionamiento.

No porque la moda sea adelgazar. No porque quiero que alguien se fije en mí. No por presión de los demás y para ser aceptada por otros.

Ya he padecido suficiente estos latigazos la primera mitad de mi vida como para seguir exponiéndome los años que siguen. Y lo estoy logrando. Ya les contaré cómo y por qué.

Aplausos a Obama y a Francia.

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