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Ponga más atención a lo que su organismo le quiere decir

Su cuerpo grita lo que su boca calla

Actualizado el 10 de enero de 2015 a las 01:41 pm

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Su cuerpo grita lo que su boca calla

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Póngale más atención, de verdad, a lo que su cuerpo le intenta decir sin palabras cuando usted está gordo.

Puede que su corazón --como el mío-- hoy le esté diciendo: "Oíme, ya no aguanto hacer caminatas. Me canso. Suspendé esa gira de trabajo o ese paseo porque no te dará el aire para llegar a ese mirador y ver la catarata". (Traducción: ya no bombeo tan eficientemente como antes porque esa grasa de más impide que la sangre fluya y me oxigene).

O sus riñones le intenten alertar, cada vez que va al baño, que ya usted solo va a orinar una o dos veces al día, o que ayer no fue ni una vez al baño porque apenas tomó una taza de café al desayuno. ¡El único líquido que ingirió ese día! El color de su orina es intenso y oscuro. (Traducción: usted no toma suficiente agua para ayudar al organismo a eliminar toxinas y los riñones están trabajando mal).

Esa comunicación siempre existe. Puede que al inicio sea casi silenciosa y tímida, pero ahí está: un resbalón al que no le dio importancia porque solo se le medio torció el tobillo y siguió caminando como si nada le hubiera pasado (traducción: el pobre hueso ya no aguanta el exceso de peso encima).

O aquel día en que tuvo que buscar una silla y sentarse para amarrar los cordones de los zapatos porque ya no se puede agachar como antes (traducción: la grasa abdominal es dueña y señora de su panza y ni siquiera lo deja ver la punta de los pies).

O la mañana en que se levantó con sueño a pesar de haber dormido 8 horas seguidas y así fue a trabajar a media máquina (traducción: estaba agotado porque el exceso de gorditos en el cuello no lo dejaron respirar mientras dormía: ¡ya forma parte del martirio por apnea!).

La falta de condición física que conlleva la gordura le impide a uno disfrutar de experiencias únicas, como una caminata en el bosque.
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La falta de condición física que conlleva la gordura le impide a uno disfrutar de experiencias únicas, como una caminata en el bosque. (Fabián Hernández )

Switch. Podría seguir haciendo "traducciones" interminablemente. Todas las anteriores, valen para quienes somos gordos, aunque también hay signos y síntomas que el cuerpo expresa que son válidos para muchísimos otros padecimientos además del sobrepeso y la obesidad.

Lo que le intento decir es que escuche a su cuerpo, le ponga atención y haga lo posible por cambiar el rumbo por el que la gordura lo está llevando.

Nos habla de muchas formas y nos advierte con tiempo sobre la calidad de la relación que estamos desarrollando con él.

"Te estoy dando tiempo. Todavía no se ha diagnosticado una diabetes, hipertensión o fallo renal. Te estoy dando tiempo, pero se está agotando".

Puede que suene trágico o apocalíptico, pero es conveniente ser realista y no volver a ver hacia otro lado como si "la cosa" (esta gordura) no fuera con uno.

Porque lo he vivido también, sé que nuestro cuerpo también habla cuando ambos estamos de buenas migas.

Estar saludable --física, mental y espiritualmente-- significa subir al cerro más alto del país tres veces sin que te falte el aire y  disfrutar en esas caminatas del verde del musgo y el color de las flores en verano. Es dormir a pierna suelta y amanecer descansado, con ideas nuevas para un proyecto y energía para iniciarlo. Significa pegarse una carrera detrás del bus sin que tengan que llamar a una ambulancia de soporte vital y saber que se puede hacer una gira sin miedo porque el trabajo físico no pondrá en riesgo a todo el equipo.

El cuerpo grita lo que la boca calla.  Así, en negrita y subrayado: escuchemos lo que nos quiere decir. Sus advertencias y recompensas.

También es una forma de fortalecer el amor que debemos sentir por nosotros mismos.

Yo lo estoy intentando cada día. Lo invito a hacer lo mismo.

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