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Sobrepeso y obesidad

¡Cómo me está costando empezar de nuevo!

Actualizado el 23 de enero de 2014 a las 05:44 pm

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¡A la puñeta! ¡Cómo me está costando agarrar ritmo otra vez!

Después del resbalón de diciembre,  me quedé empantanada en una zona de confort que mi cuerpo ya tenía identificada como un viejo conocido: dormir más y faltar al gym; volver a llenar el plato estando satisfecha; olvidar la botellita de agua y la fruta de media mañana; y caer en la tentación de todo lo que sepa a dulce.

Mi cuerpo se está resintiendo otra vez. Si tuviera voz y me hablara, quizá me diría: "Diay, Angelita, ¿otra vez para arriba? No ves que ya no doy para más".

Mi cuerpo ha sido muy paciente conmigo porque hasta ahora no ha expresado ninguna de las enfermedades con las que todos los médicos y nutricionistas me han espantado. Sigue dándome tiempo, pero ya no sé cuánto más estará dispuesto a brindarme.

Si le pasa lo mismo que a mí, pongáse en funcia ¡pero ya! ¿Que comió más de la cuenta y se engordó de nuevo? Pues ¡caramba! Ese resultado es lógico. Recuerde: toda acción tiene una consecuencia.

Libro del español José María Doria: Cuentos para aprender a aprender.
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Libro del español José María Doria: Cuentos para aprender a aprender. (Ángela Ávalos)
¿Que dejó de hacer ejercicio los últimos 15 días, como yo? Pues empiece a moverse nuevamente. No es tarde. Hágalo de nuevo. Pero liberado(a). Sin culpas que lo ahoguen y sin obsesionarse, como yo lo he estado, con cada alimento que me llevo a la boca.

A propósito de lo anterior, hace unos días leí un texto de Jose María Doria, que hoy he vuelto a retomar y lo comparto con todos ustedes como ya he hecho con algunos lectores que me han escrito directamente a mis correos (aavalos@nacion.com y avalos.angela@gmail.com).

Viene en un libro que me regaló mi amiga y colega, Marita Solís. El libro se llama Cuentos para aprender a aprender. Y el texto que llamó tan poderosamente mi atención dice así:

"(...) la represión de la conducta no deseada o cualquier forma de lucha contra cualquier parte interna de uno mismo supone una forma de aumentarla (APUNTES DE ÁNGELA: LA OBSESIÓN POR LA COMIDA, POR EJEMPLO). Lo que verdaderamente desvitaliza a la subpersonalidad inadecuada es dejar de prestarle atención y enfocar la consciencia en el esfuerzo de la parte o conducta benéfica (HACER EJERCICIO, DISFRUTAR UN BUEN LIBRO, UN PASEO...); lo demás terminará por disolverse como lo hace un remolino en el agua.

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"Tras un entrenamiento del mencionado enfoque de la consciencia en la dirección elegida brotará el arte de convertir el defecto en virtud, el inconveniente en oportunidad, la limitación en crecimiento, la pasión en amor, el egoísmo en generosidad, la inconsciencia en consciencia y el dolor en profundidad y amplitud".

A mí me encantó y releerlo me vuelve a inyectar fuerzas para seguir.

¿Que cuesta? ¡Por supuesto que cuesta! Lo sé en carne propia. Pero estoy dispuesta a seguir adelante.

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