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Otro tipo de obesidad

Me toca engordar la autoestima

Actualizado el 20 de noviembre de 2013 a las 08:23 pm

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Me toca engordar la autoestima

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Un día de estos, entré a una tienda a comprar un vestido de baño porque quiero incluir la natación en mi actividad física.

En esas andaba cuando descubrí, entre trajes de licra de muchos colores, que aún me falta mucho para engordar... pero la autoestima.

Intentando subir una pequeña cuesta, en un sembradío de papa a los pies del Irazú. El esfuerzo me sacó todo el aire. Me sentía morir.
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Intentando subir una pequeña cuesta, en un sembradío de papa a los pies del Irazú. El esfuerzo me sacó todo el aire. Me sentía morir. (Abelardo Fonseca)
Entré al negocio con pinta de haber cometido algún pecado grave: "Perdón (¿Perdón? ¿Por qué?), ¿tendrán vestidos de baño para una gordita como yo?", le pregunté a Erick, el dependiente de Speedo. 

El joven, con muy buen talante, no tardó en derribar mi barrera de inseguridad y miedo. "¡Claro!", me contestó inmediatamente, y empezó a mostrar la  variedad en colores y tallas. Yo, ¡feliz! Nunca me había topado con un dependiente tan amable. Por lo general, me arrugan la cara y me ven como bicho raro. Él no.

Salí de ahí con traje de baño, gorra y lentes, y dándole las gracias, mil y una veces, a Erick, porque me atendió como hace mucho tiempo no me atendían: con paciencia, buen trato y mucha cordialidad.

Pero la pregunta que hice al entrar al local y, sobre todo, la forma en cómo la realicé (con miedo, bajando la mirada, encogiendo los hombros, como chiquita regañada), me dejó pensando, y mucho, al salir de esa tienda.

Analizando el "cómo" de una simple búsqueda de un traje de baño, llegué a la siguiente conclusión:  a pesar de lo que he venido haciendo por aceptarme como soy y reconocer lo que he hecho con mi cuerpo, todavía me falta un gran trecho para reforzar el amor por mí misma. Como dicen por ahí, debo apuntalar mi autoestima.

En el fondo...

La psicóloga especialista en sobrepeso y obesidad, Marianela Gamboa, lo explica así: "Las personas que tienen problemas con su imagen corporal y con su peso, tienden a culpar a su cuerpo de su descontento. Justamente es por el peso que tienen una baja autoestima".

Sin embargo, aclara Marianela, se ha comprobado que el peso no es el culpable de todo lo que tiene que ver con la baja autoestima.

"Un peso no deseado claro que puede influir, pero la realidad es otra: hubo algo en esa persona que se instaló en el ámbito psíquico previamente que provocó que luego se dejara engordar.

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"Si bien verse al espejo todos los días y decirse un mensaje de esperanza, o premiarse con un regalo por haber perdido peso podrían ser ejercicios diarios para engordar la autoestima, lo cierto es que si no se indaga en la raíz del asunto, los piropos y regalos se quedarán cortos para este importante objetivo".

¿Y qué debemos indagar? "Qué dañó esa imagen desde la infancia o adolescencia, cuáles situaciones sucedieron que hoy todavía se hacen presentes", dice Marianela.

A propósito de lo anterior, hace un tiempo ella me lanzó una pregunta que me dejó "patitiesa": ¿Para qué uso yo mi gordura?

La respuesta la haré pública en el próximo post. Hasta entonces. 

Colaboró la psicóloga especialista en obesidad y sobrepeso, Marianela Gamboa: marianelagamboa@racsa.co.cr

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