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La pasión que nos heredó el café

Actualizado el 20 de junio de 2013 a las 04:56 pm

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La pasión que nos heredó el café

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La historia del fútbol costarricense está ligada a la del café.

Fue el navegante inglés William Le Lacheur quien propició, quizá sin quererlo, la introducción de este deporte a nuestro país.

A mediados del siglo XIX, Le Lacheur realizó la primera exportación de café costarricense a Inglaterra y abrió con ello una ruta que no fue solo comercial.

William Le Lacheur, Jenaro Morales y Juan Bautista Quirós, en una Ilustración publicada por la revista Truinfo sobre la primera mejenga del fútbol costarricense.
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William Le Lacheur, Jenaro Morales y Juan Bautista Quirós, en una Ilustración publicada por la revista Truinfo sobre la primera mejenga del fútbol costarricense. (R. Campos)

Unas 15 familias ticas le confiaron la tutela de sus hijos, para que los llevara a estudiar en las universidades inglesas y, así, de forma indirecta, facilitó la llegada del futbol a Costa Rica.

A finales de 1875, llegó al país uno de los últimos grupos de jóvenes que Le Lacheur llevó a Inglaterra; pero en sus maletas no traían solo cuadernos.

Jenaro Morales, Roberto Montealegre, Luis María Quirós, Juan Bautista Quirós (futuro Presidente de la Repúbica), Ricardo Salazar y Benito Alvarado metieron en sus valijas un cargamento secreto.

En complicidad con doña Amparo López, ocultaron aquella carga en la cochera de su casa, al costado noreste de La Sabana.

El 8 de diciembre de 1876, el día de la Purísima Concepción, los seis "inglesitos" asistieron piadosamente a misa pero, mucho antes del "podeis ir en paz", salieron directo a la casa de doña Amparo para cumplir el plan que habían gestado meses atrás.

Unos minutos después, Jenaro Morales salió de la cochera con una pelota Pike N° 5 entre sus manos, cruzó la calle y se reunió en La Sabana con el resto de sus compañeros que, uniformados con pantalonetas blancas, gorras, sudaderas, espinilleras y rodilleras, lo esperaban haciendo ejercicios de calentamiento.

En medio de gritos de júbilo y ante la mirada curiosa de quienes volvían de misa, Morales pateó el balón directo a las nubes y dio comienzo a la primera mejenga que se jugó en Costa Rica.

Unos minutos después, Jenaro Morales salió de la cochera con una pelota Pike N° 5 entre sus manos, cruzó la calle y se reunió en La Sabana con el resto de sus compañeros...

En 1985, cuando el historiador Miguel Ángel Ulloa contó por primera vez esta historia en la desaparecida revista Triunfo, afirmaba esperanzado que tal vez algún día las autoridades erijirían ahí un monumento al deportes que, para bien o para mal, es el número uno del país.

Hoy, 138 años después de aquel juego, la esquina de La Sabana que vio nacer al fútbol tico luce sin árboles por el proyecto de reforestación del parque. ¿Será que al menos una placa le rinde tributo a Jenaro y sus amigos?

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