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La ingrata travesía de participar en un Mundial

Actualizado el 11 de junio de 2014 a las 10:49 am

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La ingrata travesía de participar en un Mundial

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El ambiete mundialista comienza a vibrar en Brasil con la llegada de las selecciones clasificadas. Uno a uno, los aviones con las 32 delegaciones arriban a los diferentes aeropuertos de la sede mundialista en medio de tanta algarabía que a muchos les parece mentira que hubiera selecciones empeñadas en no participar en el certamen solo por no viajar hasta el país organizador.

De camino al Mundial Uruguay 30, los equipos europeos realizaron sus entrenamientos sobre la cubierta del barco trasatlántico italiano. Los futbolistas rumanos así lo demuestran.
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De camino al Mundial Uruguay 30, los equipos europeos realizaron sus entrenamientos sobre la cubierta del barco trasatlántico italiano. Los futbolistas rumanos así lo demuestran. (Archivo)

Las primeras ediciones de la Copa fueron fieles testigos de ello. Aunque Uruguay se había comprometido a pagar el viaje y la estadía de los equipos participantes en el Mundial de 1930, semanas antes de la fecha pactada para empezar, las naciones europeas comenzaron a declinar.Algunas aducían problemas económicos tras haber sufrido la Primera Guerra Mundial y, cuando los anfitriones ratificaron su compromiso de correr con todos los gastos, cambiaron sus razones a la negativa de los clubes del Viejo Continente a quedarse sin sus figuras por casi dos meses.Al final, Francia, Rumanía, Yugoslavia y Bélgica accedieron a realizar el periplo de más de dos semanas en barco hasta Uruguay y evitar que el primer Mundial fuera solo un torneo americano.La historia se repitió cuatro años más tarde, pero en dirección inversa. Pocas naciones americanas decidieron emprender el viaje hacia Italia para participar en la segunda Copa del Mundo.La mayoría de ellas estuvieron más tiempo en un barco que sobre el terreno de juego.Brasil y Argentina, por ejemplo, realizaron un periplo de casi dos semanas hasta suelo italiano, y fueron eliminadas al segundo o tercer día de competencia.La de las selecciones de México y Estados Unidos fue una experiencia todavía más ingrata.Después de pasar dos largas semanas en altamar, llegaron a Roma para jugar el 24 de mayo de 1934 su primer partido eliminatorio... ¡entre ellos!.Estados Unidos ganó 4-2 y envió a casa a los mexicanos, aunque tampoco tardaron mucho tiempo en suelo italiano, pues tres días después los anfitriones los golearon 7-1.

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