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Dos copas con poca pompa y mucho fútbol

Actualizado el 13 de junio de 2014 a las 11:16 am

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Las primeras ediciones de la Copa del Mundo no tuvieron pomposas ceremonias de apertura seguidas de un solo juego inaugural en el que la selección anfitriona se luce ante su pueblo.

La delegaciones participantes en el Mundial Uruguay 30, desfilan en la inaguración del estadio Centenario, el 18 de julio de 1930.
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La delegaciones participantes en el Mundial Uruguay 30, desfilan en la inaguración del estadio Centenario, el 18 de julio de 1930. (Archivo)

En Uruguay 30, el retraso en la construcción del estadio Centenario hizo que la ceremonia de inauguración se realizara el 18 de julio, cinco días después de que arrancara el certamen.

De hecho, ese primer Mundial tuvo, oficialmente, dos partidos inaugurales. A las 3 p. m. del 13 de julio, Estados Unidos y Bélgica se enfrentaron en Parque Central, mientras Francia y México hacían los mismo en la cancha de Pocitos.

Eso dio pie a que la gloria de ser el anotador del primer gol de los mundiales se decidiera en cuestión de minutos. El honor le correspondió a Lucient Laurent, veloz delantero francés que entró en la historia gracias a un disparo que sorprendió al mexicano Óscar Bonfiglio, al 19', 21 minutos antes de que Bart McGhee, un escocés emigrado a Norteamérica, marcara el primer gol de Estados Unidos ante los belgas.Cuatro años después, en Italia 34, no fueron dos, sino ocho los partidos inaugurales de la Copa del Mundo.

La FIFA decidió eliminar la fase de grupos y arrancar directamente en los octavos de final, así que el 27 de mayo, a las 4:30 p. m., 16 equipos estrenaron el segundo Mundial.

En Roma, Trieste, Florencia, Torino, Génova, Milán, Bologna y Nápoles, no hubo nada que se pareciera a un desfile, hasta el dictador Benito Mussolini se negó a ocupar el palco de honor del estadio Nazionale para ver el juego Italia-Estados Unidos.El Duce había ordenado que nadie tuviera privilegios y se fue a las boleterías a comprar entradas para él y sus hijos.

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