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Uruguay: campeón con su propia pelota

Actualizado el 07 de junio de 2014 a las 07:09 pm

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Uruguay: campeón con su propia pelota

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Sin ella no habría Mundial, eso está claro. Es más, sin ella, ni el mismo fútbol habría sido lo que es hoy.

Hasta el mismo Alfredo Di Stefano, una de las glorias eternas del balompié mundial, desde hace muchos años tiene en el jardín de su casa en Madrid, la escultura de un balón con la frase: "Gracias, vieja".

El belga John Langenus, árbitro de la final de Uruguay 30, con la pelota uruguaya en el brazo y la argentina en el suelo, listos para iniciar el duelo.
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El belga John Langenus, árbitro de la final de Uruguay 30, con la pelota uruguaya en el brazo y la argentina en el suelo, listos para iniciar el duelo. (www.worldcupballs.info)

Pues bueno, la primera Copa del Mundo no podría tener otra invitada especial. Sin embargo, la elección de la pelota oficial de Uruguay 30 fue una de las primeras polémicas que tuvo el certamen.

Aunque una semana antes del puntapié inicial se anunció que se utilizarían balones de fabricación argentina, el ministro de Industrias uruguayo intervino para que emplearan las pelotas sin tiento fabricadas en su país.

Al final, el Comité Ejecutivo de FIFA dispuso que antes del arranque de cada juego se llevaran los dos tipos balones y que fueran los capitanes de las selecciones y los árbitros quienes decidían cuál utilizar.

La decisión fue casi unánime: solo en los partidos que disputó la Celeste se usaron las pelotas uruguayas, y la final del torneo, entre Uruguay y Argentina, se jugó un tiempo con cada balón.

Curiosamente, en la primera etapa, disputada con la pelota argentina, la albiceleste acabó ganando 2-1, y en la segunda etapa, con la pelota uruguaya, el seleccionado local triunfó 3-1, para coronarse como el primer campeón mundial, en su casa y con su balón.

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