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Palmares: predestinado al descenso

Actualizado el 24 de abril de 2014 a las 01:46 pm

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Palmares: predestinado al descenso

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Hay equipos predestinados a sufrir la amargura del descenso de categoría, por más que intenten escapársele. En Costa Rica, esa es la triste historia de la Asociación Deportiva Palmares.

De la mano del técnico Carlos Losilla, los tabacaleros lograron el ansiado ascenso a Primera División en 1988; sin embargo, las alegrías en la máxima categoría no estaban reservados para ellos.

El 8 de setiembre de 1991, Palmares firmó su descenso a Segunda División. José Martín Jiménez y el portero Miguel Segura (izq.), jugaron ese partido ante Limonense en el Juan Gobán.
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El 8 de setiembre de 1991, Palmares firmó su descenso a Segunda División. José Martín Jiménez y el portero Miguel Segura (izq.), jugaron ese partido ante Limonense en el Juan Gobán. (Mario Barboza)

En la temporada 1989, su debut en la división de honor, ocuparon la última casilla de la tabla de posiciones, con apenas 16 puntos en 27 partidos; para su dicha, una decisión federativa congeló el descenso ese año y los salvó de regresar a Segunda.

En 1990, los palmareños siguieron por la calle de la amargura, volvieron a ocupar el último lugar de la tabla (16 puntos en 27 juegos), pero no bajaron de categoría porque el torneo fue declarado desierto debido a la presencia tica en el Mundial Italia.

Para 1991, la tercera fue la vencida. El 8 de setiembre de ese año, los palmareños viajaron a estadio Juan Gobán de Limón en la última fecha del torneo, con la obligación de ganar para continuar en Primera. Los limonenses, penúltimos en la tabla, necesitaban solo un empate para salvarse y, para su suerte, al final de los 90 minutos el 0-0 no se rompió y Palmares,  terminó en el sótano con 29 puntos en 44 juegos.

Fue la sentencia para los rojiblancos, dirigido entonces por Carlos Watson, que descendieron finalmente a Segunda División con 29 puntos en 44 juegos.

Mas la tragedia palmareña no terminó ahí. De su paso por Primera División arrastraron deudas y falta de apoyo de la comunidad, lo que muy pronto terminaría llevándolos primero al fútbol aficionado y después, a la desaparición.

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