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A algunos se les olvida que es un juego

Desgraciada violencia... El fútbol no da para tanto

Actualizado el 15 de mayo de 2015 a las 02:19 am

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Desgraciada violencia... El fútbol no da para tanto

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Soy fanático de Boca Juniors. Tengo bufanda, camisas, pulseras, fotos, libros. Adoraba a Riquelme, creo que Palermo merece una película y sigo convenciéndome a mí mismo de que Maradona es mejor que Messi. Digo azul y oro, en lugar de azul y amarillo. Abuso de la frase "Rey de Copas". Escribo Riber con "B". Y hasta hubo un momento en que era tanta la pasión que ni mis colores en Costa Rica estaban a esa altura.

Pero nada de eso puede impedirme decir que lo que pasó en la Bombonera es una vil desgracia. Una desgracia para Boca, para el fútbol argentino, para el fútbol en general. Es que no hay espacio para la violencia en el deporte. Ni en este, ni en ningún otro. Nunca.

Rezo porque lo que pasó en Argentina no suceda en algún estadio de nuestro país. Por supuesto que jamás en el Estadio Nacional en un partido de la Selección, pero ni siquiera en el Pipilo Umaña de Moravia entre dos rejuntados. Ninguna categoría del fútbol lo merece. Porque, lo siento "10", la pelota sí se mancha. El jueves lo hizo y en tu casa.

Leonel Vangioni fue uno de los más afectados con el gas pimienta que lanzaron aficionados de Boca Juniors.
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Leonel Vangioni fue uno de los más afectados con el gas pimienta que lanzaron aficionados de Boca Juniors. (EFE)

Boca Juniors-River Plate se suspendió el jueves antes de empezar el segundo tiempo por una grave agresión a los jugadores visitantes. 

Sé que en el currículum tico hay grandes lunares, incluida la muerte de un joven aficionado herediano en el 2000. Está demás decir que es nuestro peor episodio.

Presenciar a su madre llorar durante una entrevista fue un dardo a la verdadera relevancia del fútbol. Todavía la recuerdo. Todavía recuerdo salir de su casa pensando en "si esa hubiese sido mi mamá". Todo por un partido. Un puto partido. Uno que solo debe durar 90 minutos. Lo mismo que debía durar este Boca-River para que posteriormente todos los actores se fueran a sus casas sanos y salvos a dormir con sus familias. Sí, puse River, porque con esto recuperaron la "v".

Aquí creo que es el momento justo para replicar la sabia frase de un amigo: "el fútbol es lo más importante de mi vida, dentro de lo menos importante". Hípercierto.

Valores. Uno puede amar y defender a un equipo; no obstante, no hay nada que valga más que la integridad moral, que el respeto por los demás. Son los valores que diferencian a los cultos de los energúmenos. Aquí no hay tonos de gris. Y en el reducto de Boca hubo muchos de los segundos. Tanto en la grada como en la cancha.

Quisiera pensar que el aficionado costarricense, después de nuestras propias malas experiencias y tras tantas tragedias en el resto del planeta, es ahora más inteligente. Y en el peor de los casos, menos estúpido. Y ojo que no estoy tocando tema de barras bravas, de las cuales hoy, con 31 años, tengo una severa opinión. Esto es para el espectador en general, porque en todas las oportunidades que puse un pie en un estadio, así como vi pintas darse con el alma, también vi profesionales jalarse buenas tortas. Es más, ¿para que ocultarlo?, en mi adolescencia fui varias veces a esas barras.

Por supuesto no se le puede sacar al deporte la emoción y la posibilidad de descarga. No es lo ideal, pero a quién no se le sale un madrazo con una ocasión fallada o una falta fuerte.

Lo que hay que tener muy claro es que a fin de cuentas esto es un juego y no se debe ir más allá. Nadie se va a morir por ganar o perder. De hecho, personalmente ni siquiera uso frases en mis notas como "partidos de vida o muerte". Me parece ilógico y que enardece a los energúmenos de los que hablé hace unas líneas.

Lo más doloroso que viví relacionado al fútbol fue el 2-2 de la Tricolor, en Washington, que nos sacó del Mundial Sudáfrica 2010. Se me rompió el corazón en mil partes, pero el día siguiente me levanté temprano e igual fui a trabajar. Lo mismo hicieron otros cuatro millones de ticos. Todo siguió adelante. A nadie hubo que enterrar. 

La Fuerza Pública escoltó a la Ultra antes de uno de los clásicos de semifinales.
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La Fuerza Pública escoltó a la Ultra antes de uno de los clásicos de semifinales. (Marco Monge)

Los clásicos ticos de semifinales se vivieron con calma, a pesar de todo lo que se jugaba. 

¿Así que por qué diablos tomarse algo tan en serio como para quebrar una ventana de un bus de un equipo con una piedra, golpear a un seguidor rival por la camisa que anda, o "simplemente" traerse abajo una malla para sacarse la rabia? Porque ni hablar de lo grave que es lo que le pasó a los jugadores de River Plate. Es una aberración al sentido común totalmente inaudita, vergonzosa, lamentable y todos los otros calificativos concebibles.

Inclusive, luego de analizar esta situación por unas horas, creo que me siento feliz de nuestra realidad, porque más allá de que el clásico tico seguramente dejó a muchos calientes, no escuché en los medios de comunicación broncas entre las aficiones. Creo que tampoco hubo mayor problema entre jugadores, que a hay que ser claros y decir que a veces son los que prenden la mecha.

Ojalá en la final entre la Liga y el Team pase lo mismo. Ojalá que sea igual en el Invierno 2015. Y que así siga por siempre. Porque la pelota sí se mancha, pero puede mantenerse limpia. Hacerlo es el deber de todos a los que nos gusta el fútbol, ese que, por unos cuantos, en ocasiones deja de ser el deporte más hermoso del mundo. 

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