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Inicia una eliminatoria en la que no debe haber perdones

Del romanticismo de la Sub-17 a la realidad de la Mayor

Actualizado el 13 de noviembre de 2015 a las 03:13 am

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Hace unas semanas, la Selección Sub-17 masculina nos llevó por un viaje que permitió desgranar al fútbol hasta su hebra más romántica.

La dicotomía conformada por los conceptos de nerviosismo y felicidad en los momentos en que se gana de manera apretada y de angustia y tristeza en los que se pierde por esa misma fórmula es lo más puro y transparente que puede haber en este deporte.

Sin embargo, no se si alguien más notó la tranquilidad en el aire tras darse ambos escenarios. Y no hablo de una acepción basada en que nadie festejó o nadie lloró en 'x' o 'y' partido. Sino en que hubo mucha satisfacción y orgullo, a pesar de las derrotas. Hasta la crítica (periodística y popular) disminuyó a grados inéditos para un equipo tico.

Los ticos festejan su clasificación a los cuartos de final del Mundial, dejando a Francia en el camino.
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Los ticos festejan su clasificación a los cuartos de final del Mundial, dejando a Francia en el camino. (@Fedefutbol_CR)

La Selección Sub-17 llegó a cuartos de final del Mundial de Chile 2015, ganando un juego, empatando dos y perdiendo dos. 

Supongo que debe ser por el salvavidas que viene amarrado a la cintura de la juventud. Esa característica que hace que todo se perdone y acabe siendo 'una gracia'. Así sucede con los niños. Y no olvidemos que este equipo estaba compuesto por 23 de ellos, porque aunque a los 16 o 17 años ya uno se cree adulto, más tarde se dará cuenta de lo lejos que estaba de ello. Premisa reiterada hasta el cansancio por las madres...

Pero ahora es el turno de la Tricolor Mayor de salir a escena y definitivamente no tendrá ese salvavidas. Debe saltar al vacío sin cuerda, confiando en que llegará al otro lado sin problemas.

Es que con un equipo experimentado y maduro, que hace demasiado poco puso un techo altísimo con base en buen fútbol y luchas epopéyicas, no hay posibilidad de achacar fallas a la inocencia o virginidad en escenarios grandes e instantes claves. Futbolistas como Bryan Ruiz, Keylor Navas o Celso Borges jamás podrán usar ese escudo.

Obligación. Desde la obtención del boleto a Japón y Corea del Sur 2002 siempre he pensado que para Costa Rica ir al Mundial debería ser una obligación. Prueba de ello es que de los últimos cuatro certámenes planetarios, la Sele asistió a tres (no se clasificó al de Sudáfrica por 20 segundos fatídicos). La eliminatoria de la zona ya no debería ser fuente de esas victorias nerviosas o derrotas angustiantes mencionadas líneas atrás. Nuestra Copa debe empezar en el 2018, no tres años antes. 

La Selección Nacional inició los entrenamientos este lunes para el arranque de la eliminatoria.
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La Selección Nacional inició los entrenamientos este lunes para el arranque de la eliminatoria. (José Cordero)

Costa Rica enfrentará a Haití este viernes a las 8 p. m., en el Estadio Nacional, con la responsabilidad única de ganar y hacerlo bien. 

Las diferencias en estructura organizacional, talento individual y trayectoria futbolística (que comparadas con el primer mundo sabemos que estamos a años luz) deberían alcanzar para dejarse, con relativa tranquilidad, uno de los múltiples boletos que 'amablemente' se le ofrecen a la Concacaf.

Y no se trata de subestimar o irrespetar a los rivales, pero es que me parece absurdo que haya que ser comedido a la hora de analizar el posible desarrollo del compromiso de este viernes ante Haití, en el Estadio Nacional.

En esta etapa no debería haber excusas ni perdones, mil veces menos en casa. El único camino es vencer y hacerlo bien. La realidad de los futbolistas que integran este plantel así lo exige.

Que quede claro que no es mi intención decir que en la ruta a los mundiales no debe haber espacio para emocionarse, porque caminando se van a ganar los partidos por goleada. Para nada. Soy del criterio que cuando el margen de error es cero, es que el corazón late más rápido y los sentidos se agudizan para dar el máximo rendimiento.

Inclusive, diría que hoy la presión en las piernas de los seleccionados debe ser hasta mayor que en el propio Mundial, porque tienen muy claro el escrutinio que implica quedarse fuera en esta instancia. Por ende, la misión debería ser no sufrir hasta poner un pie en el Kremlin. ¿Y cómo se hace eso? Pues con triunfos claros y merecidos.

Quizás no sea tan romántico como pensar en todos los sentimientos que brotan cuando se dan encuentros tensos hasta el final, de esos que se definen en los minutos de reposición, pero, sin duda, se ajustaría más a lo que debería ser nuestra realidad.

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