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Futbolista tendrá cuatro meses para llegar al Mundial

"Craaaaack": El escalofriante sonido que escuchó Oviedo... y otros

Actualizado el 05 de febrero de 2014 a las 12:23 am

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"Craaaaack": El escalofriante sonido que escuchó Oviedo... y otros

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Los que alguna vez se quebraron un hueso saben bien la escalofriante banda sonora que lo acompaña. Tan poderosa como la de la Guerra de las Galaxias.

Para los que desconocen, suena como tomar un palo de caña y partirlo a la mitad: "¡craaaaack!". No le estoy quitando ni poniendo nada. Así de duro. Así de feo.

Pues eso fue lo que oyó Bryan Oviedo con su fractura doble de tibia y peroné de hace un par de semanas en el estadio del pequeño club Stevenage, en Inglaterra. Eso y el montón de dudas y preguntas que, seguro en tono desesperado, de inmediato le deben haber golpeado la cabeza.

"¿Mi momento?, ¿mi Mundial, ¿mi carrera?". Uffff, qué angustia da el solo pensarlo.

Es que apenas el sonido llega al oído, uno sabe que algo malo pasó. No duele en el momento, pero se sabe que algo horrible pasó. De hecho, lo mismo sucede cuando se "va" un ligamento. Como que el cerebro detecta el desastre. Por eso en las tomas de televisión, el lateral zurdo del Everton y de la Tricolor se vuelve de inmediato a verse la pierna, para encontrarse la amarguísima sorpresa de que hay poco en su lugar.

Durante su estadía en el hospital, Oviedo siempre mantuvo una actitud positiva. Ya se recupera en su casa en Liverpool.
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Durante su estadía en el hospital, Oviedo siempre mantuvo una actitud positiva. Ya se recupera en su casa en Liverpool. (Facebook de Bryan Oviedo)

"Los doctores me dijeron que la operación fue perfecta", expresó Oviedo a La Nación el 28 de enero.

Experiencia. Hace años, muchos lastimosamente, cuando aún la ilusión infantil de ser futbolista existía, me fracturé radio y cúbito en un partido. Los recuerdos que todavía tengo son una caída, un choque extraño con un rival, "un craaaaack" y un brazo derecho totalmente deformado.

Ah y también a una mamá (sí, la mía...) metiéndose a la cancha en carrera, intentando soltar unas cuantas palabras de consuelo, las cuales quedaron abajo de los gritos desesperados y los "ijueputazos" que le disparaba a todos y a ninguno a la vez.

Y no se por qué, tengo la impresión de que lo que experimentó mi madre al ver a su hijo de 12 años con el antebrazo al revés es como un espejo (a otra escala, obviamente) de lo que vivieron con Oviedo todos esos costarricenses a los que les apasiona el fútbol. Todos esos que se enorgullecen cuando a los legionarios les salen las cosas bien. Todos esos a los que la Selección los pone a soñar sin importar si en Brasil enfrentará a Uruguay, Italia e Inglaterra.

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Me correjirán si me equivoco, pero lo primero que hubo que hacer fue cerciorarse bien de qué pasó. Los 25 o 30 metros que corrió aquella señora casi al borde la locura (¡no me regañe cuando llegue a la casa!), son el equivalente de haber agarrado la computadora o el teléfono para asegurarse de la veracidad de la cruda noticia.

Bryan Oviedo se fracturó el 25 de enero en partido de la Copa FA entre Everton y Stevenage
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Bryan Oviedo se fracturó el 25 de enero en partido de la Copa FA entre Everton y Stevenage (AP)

Además, muchos podrán coincidir en que el paso siguiente fue insultar al tal Simon Heslop hasta darse cuenta que no era su culpa, al técnico Roberto Martínez por ponerlo en un partido de Copa ante un equipo de Tercera División y hasta al pobre Oviedo por meter la pierna en esa acción insignificante. Tal y como hizo mi mamá esa vez, porque estoy seguro que hasta yo me fui por dentro durante su arrebato.

Motivación. Es más, ahora que lo pienso hasta se me parecen los mensajes de #Fuerza Oviedo a la voz tranquilizadora durante el camino de regreso a la casa:  "ahorita está jugando otra vez", dijeron ambos.

Incluso, y ya solo por el deporte de la comparación , la preocupación de todos los ticos porque pueda recuperarse de aquí al Mundial puede emparejarse con la que tenía mi mamá porque yo pudiese escribir en los exámenes del Ministerio que se acercaban.

Pues para que lo sepan, ¡sí pude! Así que suerte Oviedo, quedan cuatro meses. Nos vemos en Brasil.

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