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Se mejora de inmediato o adiós a la Copa Oro

Debí caer en coma, porque ésta es otra Selección Nacional

Actualizado el 12 de julio de 2015 a las 01:34 am

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Debí caer en coma, porque ésta es otra Selección Nacional

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Creo que estuve en coma. Y, por lo que veo, estuve 'fuera de circulación' más o menos unos diez años. Debí haberme caído del techo limpiando una canoa y lo más probable es que me fui de cabeza, porque se me pasó de largo todo el tiempo en que la Selección Nacional se mantuvo entre la élite del fútbol mundial, todo el rato en que emocionó con su orden, con su identidad y con su corazón inigualable.

Porque un día de estos desperté y cuando pensé que iba a ver a la Tricolor reafirmándose como el mejor equipo de la Concacaf, lo que vi fueron dos partidos en que Jamaica y El Salvador nos pusieron a sufrir. Tras de eso no dimos tres pases seguidos, la defensa fue un colador y la garra no se percibió. Seguramente envejeció nuestra generación de oro y no hubo recambio. Eso pasa. Nos sucedió para el 2010. Tocó de nuevo.

Suave, suave. ¿Qué? ¿En serio estoy en el 2015? ¿Me quieren decir que no ha pasado ni un año desde que éramos el equipo de moda en el planeta? Me están jodiendo... Pero, ¿qué pasó? Si veo en la cancha a Giancarlo González, a Celso Borges, a Bryan Ruiz, a Joel Campbell, es decir, ¡son prácticamente los mismos!...

Bueno, entonces lo único que se me ocurre es que todo se les olvidó. Alguien le lanzó un tarro de pintura a la pizarra donde estaba escrita la fórmula mágica y manchó el mejor proceso de nuestra historia.

Por dicha, lo que se consiguió en Brasil 2014 ahí quedará, nadie nos lo podrá quitar, pero no puedo estar conforme con que eso sea un momento efímero y casual, una 'guaba', por decirlo en buen tico.

El delantero Joel Campbell marcó a Alexánder Larín de El Salvador, el sábado.
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El delantero Joel Campbell marcó a Alexánder Larín de El Salvador, el sábado. (EFE)

Costa Rica está obligada a ganarle a Canadá, en Toronto, a las 6:30 p. m. (hora tica) para clasificarse a cuartos de final.

Seguimiento. Es que no parecía tan complicado. Paulo César Wanchope solo debía darle seguimiento a un trabajo táctico de impresionante calidad. Hacer lo mismo sin la supuesta asfixia e irrespeto de su antecesor. No, no, esto no es Harry Potter. No hay 'quiénes no se pueden nombrar'. Tampoco "x-lovers" de ningún tipo. Podemos citarlo sin problemas: Jorge Luis Pinto es un genio dentro del rectángulo de juego; no obstante, su manejo de la relaciones humanas muchas veces no es correcto. Lo sé, no por cuentos ni lloradas de jugadores, lo sé porque lo vi y lo experimenté como periodista.

Muchos podrán decir que los futbolistas son vedettes, que los periodistas somos idiotas y que está bien ganado cuando alguien se pasa la línea ante ambos. Pero esos que lo dicen seguramente deben maldecir cuando viven la misma situación con un jefe o un cliente. Quién quita y no lo manden al diablo en la primera que les haga.

Pero ese no es el punto. Ya Pinto se fue. Gracias por todo, pero adiós. Ahora es un rival más. No va a volver pronto ni darnos pistas para recuperar nuestro fútbol mundialista por más que algunos lo invoquen como si jugaran 'Charlie, Charlie'.

Lo que hay que descubrir es el problema actual del vergonzoso funcionamiento y resolverlo. Cuanto antes. Para ya. Para ayer.

Sí, la mira está dirigida a Chope. No hay otra forma de verlo. Aunque antes oficiara de asistente técnico, hoy se considera el 'agente extraño' en un equipo que en julio pasado daba gusto y que ahora da congoja, más allá de que aún no se perdió en el torneo (2-2 y 1-1, respectivamente). 

No obstante, que los jugadores tampoco crean que están absueltos. Buena culpa tienen porque los goles que le hicieron a la Selección en esta Copa Oro son ridículos. 

La ventaja es que el panorama que queda es simple, es matemática de kinder, bodoquitos. Sin patear una bola nunca, igual se puede entender: el martes frente a Canadá (6:30 p .m.) se debe clasificar a cuartos de final, cambiar radicalmente lo expuesto y posteriormente llegar mínimo a la final. Todo lo demás debería significar que los dirigentes actúen con mano dura. Por lo menos todos los que no estén encarcelados en Suiza (já, nuestro fútbol es un caos...).

(Video) Vea el resumen del partido de Costa Rica vs. El Salvador (CONCACAF)

El Salvador empató el sábado con un gol casi que en el último minuto, tras un grave error de marca de Roy Miller. 

Esperanza. Dirán que estoy soñando, pero creo que aún hay esperanza. Estamos en medio torneo y el potencial se sabe que existe. Adónde se escondió, no sé, pero ahí está. Todos lo sabemos. Además, hay antecedentes de equipos que naufragaron en primeras rondas y se encontraron después para ganar el título. Con suerte (mucha, muchísima) y estamos ante uno de esos escenarios.

Sin embargo, aunque no fuese así, jamás diré que ojalá pierda la Sele para que cambien a un técnico o no vuelva un jugador. Podría estar al frente del equipo mi peor bully que no quiero que mi país sea derrotado. Y lastimosamente he leído demasiados comentarios de personas que quieren que el equipo quede eliminado para echar a Wanchope. Mmm, no estoy de acuerdo con esa forma de pensar. De hecho, siendo sincero, hasta me da un poco de cólera.

Obviamente la gente puede decir lo que se le venga en gana, a fin de cuentas para eso están las redes sociales. Para eso tienen boca para hablar y manos para escribir. Simplemente no me cabe en mi cerebro el concepto de 'ganar cuando se pierde'. "Beep. Proceso inválido. Beep.".

Sí, la Sele fue un desastre en estos primeros dos partidos. De taparse la cara del susto hasta arribita de los cachetes con las cobijas. Sin embargo, el martes ante Canadá ahí estaré frente al televisor, quizás en la misma pose, pero como ya que sé que no estuve en coma y que no me perdí de nada, todavía tengo la ilusión de ver de nuevo aquel fútbol mágico capaz de tumbar al que se pusiera por delante.

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