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Bolaños, cría fama y... cuidado se le va el puesto

Yo no sé si Christian Bolaños en realidad perdió su pasaporte. Y me debato entre si me interesa o no.

Como periodista sería bueno averiguarlo. Como aficionado a la Sele, francamente, me vale. Es la pura y santa verdad, ya que no tener a Bolaños en un amistoso ante República Dominicana tampoco es que es el fin del mundo. Así que digamos que estoy en un término medio. De todas formas, no es mi trabajo juzgarlo.

Si no lo extravió, allá su conciencia. Si lo hizo, pobre, porque no dudo que haya pasado un muy mal rato escarbando toda la casa. Más sabiendo los cuestionamientos que se le venían encima.

Christian Bolaños jugó cinco de los seis partidos de la hexagonal. Solo no estuvo con Jamaica, pues se lesionó.
Christian Bolaños jugó cinco de los seis partidos de la hexagonal. Solo no estuvo con Jamaica, pues se lesionó. (ARCHIVO) ampliar

En el primer escenario, puedo imaginarlo muy feliz, sentado piernas arriba, en un sillón de su linda casa danesa, con un gesto presumido creyendo que burló a todo mundo.

En el segundo, lo visualizo con esa horrible sensación de panza caliente y cólera ascendente, tan característica de momentos como cuando uno no encuentra las llaves del carro y va con total urgencia.

Lo que pasa es que en cualquiera de los dos casos y conociendo a Jorge Luis Pinto (y viendo su gesto de desánimo en la conferencia de prensa del lunes), el único afectado será el propio futbolista.

Quien quita que no haya perdido el puesto para el partido del 6 de setiembre ante Estados Unidos. Quien quita que Pablo Herrera no se vuelva loco y se mande de triplete ante los dominicanos... Cuidado Bolaños.

Eso pasa. Es que los cosas a uno se le pueden perder en cualquier momento. Yo he perdido la cédula, la licencia, la billetera, el celular... Es más, una vez, "mochileando", perdí todo al mismo tiempo al dejar el "canguro" en un autobús.

El problema de Bolaños es que no puede permitirse estar en esas situaciones. No tiene el margen de error para simplemente contar el cuento y reírse, pues su currículo dice que no es la primera vez que no viene a una convocatoria para algún partido amistoso. Es la sétima. SÉTIMA.

Por eso es que mucha gente cuestiona la credibilidad del argumento. No porque les caiga mal el volante, no porque no les guste como juegue (de hecho hasta ahora es de los que mejor rindió). No. Sino por sus antecedentes.

Ahora escuché una entrevista que le hizo un colega a Bolaños, en la cual dice que no habría tanto revuelo si el que hubiese perdido el pasaporte fuera otro jugador. ¡Pues es obvio! ¡Ningún otro tiene una sanción en su expediente por ausentarse repetidamente a los llamados a la Tricolor!

En setiembre, ante México en el Estadio Nacional, Christian Bolaños fue uno de los pocos ticos que rindió a plenitud.
En setiembre, ante México en el Estadio Nacional, Christian Bolaños fue uno de los pocos ticos que rindió a plenitud. (ARCHIVO) ampliar

Hace poco el hondureño Jerry Palacios vivió lo mismo aquí en Costa Rica y ¿qué se dijo? Nada. Que qué descuidado. No hubo crítica, ni cuestionamiento. Ni siquiera de la prensa catracha.

¿Por qué? Porque efectivamente es una situación dolorosa que le puede pasar a cualquiera, pero es una que alguien como Bolaños, con esa mancha en su historial, debe de evitar a como dé lugar. Más aún si se es futbolista en Europa, donde trasladarse de país en país se hace con la misma frecuencia que se cambia de ropa.

Allí usted debería tener el pasaporte, los tacos, la foto de la novia y el cepillo de dientes (o lo que sea que lleve cuando viaja) a la par de la puerta.

Repito, la verdad solo él la sabe, pero como dice mi mamá, es más, como seguramente, también dice la mamá de Bolaños (pues el dicho es sobreutilizado en Costa Rica), "cría fama y échate a dormir".

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