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La fiesta del fútbol

Mundial Inglaterra 1966: la gloria de los inventores del balompié moderno

Actualizado el 04 de junio de 2014 a las 08:57 am

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Mundial Inglaterra 1966: la gloria de los inventores del balompié moderno

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INTRODUCCIÓN:

Inglaterra, los inventores del futbol moderno, no había podido demostrar en la cancha su hegemonía en este deporte. Este sueño lo consiguió al fin en casa, en la Copa Mundial de 1966, cuando se apoderó del título mundial con justicia y un juego dinámico. Aquí lo complementamos con un vídeo de casi 10 minutos de duración sobre la dramática final de 1966 entre ingleses y alemanes.

La octava edición del Campeonato Mundial de futbol, en 1966, le fue concedida a Inglaterra seis años antes, en 1960, por encima de las candidaturas de Alemania Occidental y España, que retiró su aspiración poco antes del Congreso de la FIFA en Roma, Italia.

La decisión estuvo peleada. Los ingleses ganaron por 34 votos contra 27 que obtuvieron los alemanes; hubo seis abstenciones.Su representante, Dennis Follows, convenció a los delegados de que el torneo sería el más trascendente de los actos programados en la década de los 60 para festejar el centenario de la fundación de la entidad inglesa, en 1863. Años más, años menos...

No se gastaron grandes sumas en infraestructura, ya que los británicos disponían de muy buenos recintos y apenas seis fueron remodelados para la ocasión. La actividad regresaba así a su lugar de origen... a la sede de los inventores del futbol moderno. 

Era increíble, pero la alegre y despreocupada Inglaterra de 1966, que se hacía famosa en el mundo entero gracias al famoso cuarteto musical de Liverpool, Los Beatles, las minifaldas y las películas del agente 007, James Bond, fue la misma que organizó aquel polémico torneo que ganaron los ingleses luego de una entraña final contra Alemania Occidental, en la que anotó un gol que no fue gol.

El portugués Eusebio festeja uno de sus nueve tantos anotados en el Mundial de 1966, en Inglaterra. El gol nunca le fue esquivo: obtuvo dos Botas de Oro europeas.
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El portugués Eusebio festeja uno de sus nueve tantos anotados en el Mundial de 1966, en Inglaterra. El gol nunca le fue esquivo: obtuvo dos Botas de Oro europeas. (Agencia AP)

América fuera del baile.

En el denominado “Mundial defensivo”, Suramérica fue borrado totalmente de las luchas decisivas de 1966, luego de que Brasil y Chile quedaron eliminados en la primera ronda. Chile, por razones estrictamente futbolísticas, en una zona 4 donde la Unión Soviética dominaba ampliamente y en la que el inexperto Corea del Norte dio una sorpresa humillante: mandó a Italia de vuelta a casa y se clasificó a los cuartos de final. Por primera vez en la historia, un equipo de Asia llegaba a disputar una instancia definitiva de una Copa del Mundo. 

En el caso de Brasil, el bicampeón de 1958 y 1962 llevó un equipo mal preparado, con un desequilibrio grande entre veteranos y jóvenes, mientras que Hungría y Portugal le pasaron por encima en el grupo 3 de un modo inapelable. El Scracht du Ouro debió soportar arbitrajes cargados de tolerancia y de complicidad hacia el juego malintencionado, por momentos descarado, que se practicó contra el rey del futbol, Pelé

El astro brasileño no pudo jugar el segundo encuentro frente a Hungría, a raíz de los golpes recibidos frente a Bulgaria (anotó un gol), sin contar con la más mínima protección del juez alemán occidental, Kurt Tschenscher. Pelé volvió frente a Portugal, para intentar la recuperación brasileña y el pase a los cuartos de final. Pero el juez inglés, George McCabe, admitió sin tomar determinación alguna, que Pelé fuera eliminado físicamente del partido, por dos patadas sucesivas y criminales del portugués Joao Morais. 

Uruguay y Argentina duraron hasta cuartos de final. El Comité Organizador designó, en forma sospechosa, a árbitros de países comprometidos en esa fase de la competencia: el alemán federal Rudolf Kreitlein, para dirigir Inglaterra-Argentina, en Wembley, y el inglés James Finney, para Alemania-Uruguay, en Sheffield. 

A los uruguayos les negó un claro penal de Karl-Heinz Schnellinger, cuando la pelota entraba y les expulsó dos jugadores: Horacio Troche y Héctor Silva. A los argentinos, Kreitlein amonestó por faltas que no lo merecían y, finalmente, expulsó a Antonio Rattin, en castigo por su protesta airada a raíz de una falta brusca de Stiles. Así, en medio de muchas dudas, salió a flote uno de los escándalos más grandes de la historia de las Copas Mundiales. 

El balance de la Copa.

Inglaterra 1966 fue el Mundial de Robert Bobby Charlton, el cerebro principal del equipo británico, en especial en la semifinal que le ganó 2-1 a Portugal, el equipo revelación del certamen. Pero también sirvió de marco para la aparición del joven Franz Beckenbauer, símbolo del futbol alemán de los años 1960 y 1970, como lo había sido Fritz Walter durante los 50.

Fue el único gran Mundial de Corea del Norte y de Portugal, que obtuvo un histórico tercer lugar con su estrella Eusebio, el goleador del torneo con nueve tantos. Igual resultó una humillación sin precedentes para Italia, una tristeza inocultable para Argentina y uno de los recuerdos más amargos para Brasil.

¿Inglaterra ganó bien? Una pregunta que todavía genera acaloradas discusiones entre los historiadores del futbol. Es cierto que los arbitrajes mediocres, en especial en los cuartos de final, hicieron pensar entonces que el torneo había sido organizado por una fuerza oscura con el fin de que Inglaterra y Alemania Occidental jugaran la gran final a como diera lugar.

Sin embargo, el equipo inglés del técnico, Sir Alf Ramsey, supo imponer su presencia física y el despliegue dinámico de sus líneas para superar a adversarios con figuras mejor dotadas, como Argentina (1-0), Portugal (2-1) y la misma Alemania Occidental (4-2).

Es probable que estas selecciones, al igual que Hungría con Florian Albert y Ferenc Bene, dejaran para el recuerdo más nombres ilustres. Sin embargo, cuando los especialistas hicieron un análisis más desapasionado de la fase decisiva del certamen, Inglaterra fue mucho más que argentinos, lusitanos y alemanes cuando los enfrentó. Lástima que los árbitros hubieran metido la mano.

La final: el título más polémico.

Nadie ha puesto en tela de duda que la Inglaterra de los hermanos Robert Bobby y Jackie Charlton merecía el título mundial que logró, por primera y única vez en su historia, en 1966 en la mítica sede londinense, el estadio imperial de Wembley, “la catedral del futbol”.

Pero, a la vez, nadie discute que el torneo fue el más controvertido de todas las épocas. Al misterioso robo de la copa Jules Rimet, los malos arbitrajes y el austero futbol, se le unió el “gol fantasma” de la prórroga en la extraña final ganada 4-2 contra Alemania Occidental.

Las alternativas en el marcador le dieron una gran emoción al espectáculo. El recio volante Helmut Haller adelantó a las alemanes, quien aprovechó un rechazo defectuoso de Ray Wilson.

Geoffrey Geoff Hurst empató de cabeza y Martin Peters anotó el tanto que parecía definitivo, ante el delirio del público local.

En ese momento, había dos gritos de “guerra” en Wembley, pero con una diferencia fundamental: “¡England, England!” en el mayoritario sector inglés. “¡Uwe, Uwe!” por alusión al ídolo, algo así como el símbolo vivo del futbol alemán: Uwe Seeler.

El equipo de casa jugaba un gran partido, su mediocampo lucía mucho mejor, en tanto Bobby Charlton empezaba a ganarle el duelo y la vigilancia al joven Franz Beckenbuer. De esta forma parecía haber asegurado el campeonato mundial para sus vitrinas.

Sin embargo, cuando se tiene enfrente a Alemania Occidental, nunca se puede cantar victoria antes del pitazo final.

En el último minuto del tiempo reglamentario, se formó un entrevero en el área inglesa de Gordon Banks y el balón se paseó frente al marco. El defensor germano Wolfgang Weber se lanzó en plancha y la mandó con la punta al fondo de la red, a pesar del enorme esfuerzo del portero por sacar el débil pero bien colocado remate.

Inglaterra reclamó un fuera de lugar difícil de observar. El agónico empate 2-2 forzó a jugar un alargue de 30 minutos adicionales.

'Bobby' Moore, capitán y líder defensivo inglés -con la copa Jules Rimet-, fue alzado por 'Geoff' Hurst y Ray Wilson, junto a sus compañeros, en Wembley. La hora de júbilo de Inglaterra, campeón mundial de 1966.
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'Bobby' Moore, capitán y líder defensivo inglés -con la copa Jules Rimet-, fue alzado por 'Geoff' Hurst y Ray Wilson, junto a sus compañeros, en Wembley. La hora de júbilo de Inglaterra, campeón mundial de 1966. (Archivo LN)

Dramática prórroga con goles dudosos.

Se suponía esa vez que un equipo que había perdido su opción en el último segundo de juego, iba a sufrir ese impacto emocional. Pero, contrariamente a lo que se pensaba, los ingleses no se desmoralizaron, dominaron a sus anchas la prórroga e hizo méritos más que suficientes para ganar la contienda.

En esa media hora final, los locales les pasaron por encima a sus adversarios, con dos anotaciones de Geoff Hurst, ambas muy polémicas, que sentenciaron la fiesta hasta ponerse con claro resultado: Inglaterra 4-Alemania Occidental 2.

La tercera anotación de Inglaterra contra Alemania Occidental, en el partido decisivo del Mundial de futbol de 1966 se ha discutido toda la vida: ¿Entró? ¿O no entró? 

Un dilema que se resolvió hace 16 años, en 1998, cuando la televisión europea demostró con certeza que la pelota no penetró con la totalidad de su circunferencia.

Los alemanes todavía sostienen que ese remate del británico Geoffrey Geoff Hurst, lanzado de media vuelta, el 30 de junio de 1966 en el estadio Wembley, de Londres, tras dominar un pase al centro de Alan Ball, nunca cruzó la línea de sentencia.

El guardalínea soviético, Tofik Bakhramov, se quedó estático. Claramente, no vio ingresar la pelota al arco y, por tanto, no corrió hacia el centro. Tampoco lo vio el árbitro suizo, Gottfried Dienst, ubicado muy lejos, Pero al persistir los ingleses en sus reclamos, más de uno poniéndoles las manos encima, Dienst opta por “consultar” a su más inmediato colaborador. Habló a solas con él (¿qué le dijo?, nunca se sabrá) y volviéndose, señala hacia el centro del campo, mientras el línea agitó su bandera con vehemencia, pese a que la ubicación del línea no era la ideal en el momento del rebote en el travesaño.

Para Tofik, la bola describió una parábola al caer y en algún momento traspasó la línea de gol.

Cuatro años después, en México 1970, Bakhramov reveló lo acontecido al periodista argentino Luis Garro: “No vi entrar la pelota, pero Dienst descargó sobre mi espalda toda la responsabilidad. ¿Qué podía hacer?”, según el libro Los Mundiales de futbol (1978).

Con la polémica conquista, Inglaterra empezó a ganar el título pues vencía por 3-2, en el minuto 101 del tiempo suplementario. Un gol particularmente controvertido, que dio lugar a interminables discusiones durante años, que aún perduran. El ansiado cetro mundial, por fin, llegaba al país donde había nacido el futbol. 

Sin embargo, ¿fue gol o no? No existía ningún documento fílmico o fotográfico, ni los vídeos de la televisión, que confirmaran si la conquista era válida o no. Cuatrocientos millones de televidentes de todo el planeta habían podido observar lo sucedido en Wembley.

Pero fue, en 1998, cuando un computador de la Universidad inglesa de Oxford concluyó que el remate espectacular de Hurst, para la tercera anotación de su equipo, jamás ingresó.

Esa investigación demostró que después de rebotar en el travesaño, la bola cayó y picó a dos y medio centímetros de la línea de sentencia. Así que, en resumen, nunca fue gol.

Pero no fue el único gol que dejó dudas. El último tanto del choque, el definitivo 4-2 para los ingleses, también fue de Hurst, tras un soberbio remate de zurda. Pero se produjo en el minuto 120, cuando varios aficionados invadieron el campo, algo que es completamente antirreglamentario desde todo punto de vista.

Polémicos o no, los tres goles que Geoff Hurst marcó le permitieron entrar en la historia como el único jugador que marcó tres veces en una final mundialista. Lo secundan ocho jugadores que señalaron dos tantos en finales, siendo el último el brasileño Ronaldo en el 2002.

Los ingleses, al fin, demostraban que no solo eran los inventores del futbol moderno, sino que tenían la jerarquía de los grandes campeones. Sin embargo, muchos sospecharon por la manera en que ganó el cetro, pues detrás de los gritos de euforia, siguieron la polémica y las suspicacias por el tercer tanto, que les dejó la copa.

Para desgracia de los británicos, la controvertida cita de 1966 pasó a la historia como “el Mundial de las trampas”.

SÍNTESIS DEL MUNDIAL 1966

Campeón mundial: Inglaterra.

Subcampeón: Alemania Occidental.

Países miembros de la FIFA: 126.

Países en la eliminatoria: 71.

Sedes: Londres, Sheffield, Middlesbrough, Liverpool, Birmingham, Manchester y Sunderland, en Inglaterra.

Participantes: 16.

Partidos jugados: 32.

Goles anotados: 89 (promedio: 2,78 por partido).

Mejor ataque: Portugal, con 17 goles. 

Goleador: Eusebio da Silva Ferreira (Portugal), con 9 tantos.

Total de espectadores: 1.635.000 (promedio: 51.094 por partido).

EQUIPO IDEAL DE 1966

Formación: 1-4-2-4.

Portero: Gordon Banks (Inglaterra). 

Defensas: George Cohen (Inglaterra), Albert Chesternev (Unión Soviética), Robert Bobby Moore (Inglaterra) y Silvio Marzolini (Argentina).

Volantes: Robert Bobby Charlton (Inglaterra) y Franz Beckenbauer (Alemania Occidental).

Delanteros: Igor Chislenko (Unión Soviética), Ferenc Bene (Hungría), Uwe Seeler (Alemania Occidental) y Eusebio (Portugal).

FINAL DE 1966

Resultado: Inglaterra 4-Alemania Occidental 2.

Fecha: 30 de julio de 1966.

Motivo: final del Mundial de futbol de 1966.

Estadio: Wembley, de Londres (Inglaterra).

Árbitros: Gottfried Dienst (Suiza), asistido por Karel Galba (Checoslovaquia) y Tofik Bakhrammov (Unión Soviética).

Goles: Helmut Haller, a los 12'; y Wolfgang Weber, a los 89', para Alemania Occidental. Geoffrey Geoff Hurst, a los 18', 101' y 120'; Martin Peters, a los 78', para Inglaterra.

Inglaterra: Gordon Banks; George Cohen, Robert Bobby Moore (capitán), Jackie Charlton y Ray Wilson; Norbert Nobby Stiles y Robert Bobby Charlton, Alan Ball y Martin Peters; Geoffrey Geoff Hurst y Roger Hunt. Director técnico:Sir Alf Ramsey.

Alemania Occidental: Hans Tilkowski; Horst-Dieter Höttges, Willy Schulz, Wolfgang Weber y Karl-Heinz Schnellinger; Franz Beckenbauer y Wolfgang Overath; Sigfried Held, Helmut Haller, Uwe Seeler (capitán) y Lothar Emmerich. Director técnico: Helmut Schön.

Detalle: El tiempo reglamentario de 90 minutos concluyó 2-2, por lo que debieron jugarse dos tiempos extras de 15 minutos cada uno.

Asistencia: 97.000 espectadores.

Campeón mundial: Inglaterra.

NÓMINA DEL CAMPEÓN: INGLATERRA

Portero: Gordon Banks (Leicester City), Ron Springett (Sheffield Wednesday), y Peter Bonetti (Chelsea).

Defensas: George Cohen(Fulham), Ray Wilson (Everton), Jackie Charlton (Leeds United), Robert Bobby Moore (West Ham United), Jimmy Armfeld (Blackpool) y Gerry Byrne(Liverpool).

Volantes: Norbert Nobby Stiles (Manchester United), Alan Ball (Blackpool), Robert Bobby Charlton (Manchester United), Ron Flowers (Wolverhampton Wanderers), Norman Hunter (Leeds United), Terry Painen (Southampton) e Ian Callaghan (Liverpool).

Delanteros: Jimmy Greaves (Tottenham Hotspur), Geoffrey Geoff Hurst (West Ham United), John Connelly (Manchester United), Martin Peters (West Ham United), Roger Hunt (Liverpool) y George Eastham (Arsenal).

Director técnico:Sir Alf Ramsey.

POSICIONES FINALES: INGLATERRA 1966

Equipos J G E P GF GC DIF. PTS.

Inglaterra6510113+811

Alemania Occidental 6411156+99

Portugal6501178+910

Unión Soviética6402106+48

Argentina421142+25

Hungría420287+14

Uruguay412125-34

Corea del Norte411259-43

Italia31022202

España310245-12

Brasil310246-22

México302113-22

Chile301225-11

Francia301225-31

Bulgaria300318-70

Suiza300319-80

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