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La fiesta del fútbol

Mundial España 1982: Italia, el oficio de un tricampeón

Actualizado el 13 de junio de 2014 a las 08:34 am

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Mundial España 1982: Italia, el oficio de un tricampeón

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INTRODUCCIÓN

Italia fue, con méritos, el campeón legítimo y reconocido de la Copa Mundial España 1982. “Pasó del infierno al cielo”, afirmó la prensa de la época. De una primera fase desastrosa, arañando puntos en el camino, pasó al éxtasis en las instancias finales.  El detalle de esta Copa va acompañada con un vídeo de la final entre italianos y alemanes, que tiene más de cuatro minutos de duración.

El Campeonato Mundial de España 1982 fue la competencia universal de futbol que convocó por primera vez a 24 selecciones, esta vez en una gran cantidad de subsedes, 14 en total.

Esta ampliación de 16 a 24 equipos benefició, sobre todo, a regiones de menor desarrollo balompédico en ese entonces como África, Asia-Oceanía y la Concacaf, que contaban ahora con dos representantes cada zona en lugar de un equipo. Europa, por su parte, amplió su presencia de 10 a 24 seleccionados.

La FIFA designó a España sede de la edición 12 de las Copas y el acuerdo no generó protesta alguna. El régimen de Francisco Franco venía desde 1939, pero ya no existía más tras su muerte en 1975; en su lugar empezó a gobernar una monarquía parlamentaria a lo interno y una democracia abierta hacia el extranjero.

Lo único que, entonces, podía temerse como peligroso eran las acciones terroristas de los separatistas vascos, en su lucha abierta contra el poder central, pero la organización independentista ETA disipó tales temores al decretar una verdadera “tregua futbolística”. Incluso Bilbao, corazón del país vasco, fue una sede del Mundial.

Afiches de cada ciudad, diseñados por grandes artistas como el pintor Joan Miró, espectáculos culturales paralelos y la hospitalidad de una de las potencias turísticas del mundo, hicieron preveer que esta fiesta del balompié sería comparable a la de México 1970. 

Y, sin embargo, el balance del torneo no lo alcanzaron a salvar las soberbias actuaciones de Brasil y Francia, ni el repunte de Italia, el inesperado campeón mundial de una copa que parecía estructurada para que su final la disputaran Alemania Occidental y Brasil.

El fracaso de Argentina, el desplome de Inglaterra en la segunda ronda, la decepcionante actuación de la Unión Soviética y la ridícula presentación del equipo de casa, contribuyeron en gran parte a bajarle el nivel a un certamen donde solo se destacaron, además de brasileños y franceses, los africanos Camerún y Argelia.

Los italianos Paolo Rossi y Marco Tardelli (n° 14) celebran el título que conquistaron en el Mundial de España 1982. Rossi fue el campeón goleador del torneo.
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Los italianos Paolo Rossi y Marco Tardelli (n° 14) celebran el título que conquistaron en el Mundial de España 1982. Rossi fue el campeón goleador del torneo. (Archivo LN)

Hubo grandes espectáculos como los encuentros Brasil-Italia (2-3), Argentina-Brasil (1-3) y Alemania Occidental-Francia (3-3 y 5-4 en penales), demostraciones de eficacia ofensiva (Inglaterra en la primera ronda y Polonia ante Perú y Bélgica), y partidos dramáticos como el que jugaron Escocia y Unión Soviética (2-2).

Pero también fue necesario soportar el futbol aburrido de Irlanda del Norte, un juego extremadamente ultradefensivo del debutante Honduras, además de la desidia de Checoslovaquia y Yugoslavia. 

Además, el formato escogido para resolver la segunda fase, al disputarse liguillas con cuatro grupos de tres países, resultó algo desastroso. La posibilidad de empatar y seguir vivos convirtió un espectacular Inglaterra 0-Alemania Occidental 0 (en caso de haber existido la eliminación directa) en un juego muy decepcionante. 

Al final, la eliminación de España afectó tanto al nacionalista público español, que el Mundial perdió su brillo. El caluroso aficionado se transformó en indiferente. Esta Copa igual pasó a la historia porque debutaron los peligrosos hooligans ingleses, aunque sin muchos heridos que lamentar.

Fue el Mundial del espectáculo multitudinario organizado a todo tren por España. Sin embargo, dejó un sabor amargo, un campeón inesperado como Italia y a un anfitrión muy triste por el vergonzoso y ridículo papel desempeñado por su equipo nacional.

El futbol de contragolpe fue, asimismo, utilizado acertadamente por los equipos más modestos. La fluidez con que conjuntos como Argelia, Honduras, Camerún y Kuwait organizaron sus acciones ofensivas, la seguridad con que descongestionaron su defensa, buscando siempre los pasillos laterales para canalizarlos, fueron muestras de que el futbol posee un lenguaje universal. 

La inexperiencia de los "pequeños" provocó, entonces, que no avanzaran en el torneo. Camerún se fue sin perder una sola vez, al sumar tres empates.

JUEGO VERGONZOSO.

Polonia, Italia, Alemania Occidental, Austria, Bélgica, Argentina, Inglaterra, Francia, Irlanda del Norte, España, Brasil y Unión Soviética superaron la primera ronda. Pero, para que eso ocurriera, surgió la mayor vergüenza de la Copa Mundial... 

Alemanes y austríacos jugaron en forma muy rara y vergonzosa, en Gijón. Después del gol germano de Horst Hrubesch, a los diez minutos, los dos especularon hasta el límite de lo escandaloso, contagiando en los espectadores la sensación de que existía un arreglo. El resultado clasificaba a ambos equipos, y el pacto dejaba fuera de carrera a Argelia, el vencedor moral del bloque que había sorprendido a Alemania (2-1) y a Chile (3-2). 

Este desbarajuste en el manejo de los resultados, como la misma paliza de 6-0 de Argentina a Perú, que descalificó a Brasil de la final del Mundial de 1978, obligó a la FIFA a unificar los horarios de los partidos decisivos, en las siguientes ediciones de los Mundiales. Una medida saludable, que hoy se aplaude. 

Pero el recuerdo que dejó el futbol artístico de Brasil fue imborrable. El equipo auriverde, con su música fácilmente hermanable, se ganó al público de Sevilla, durante la primera ronda, y luego el de Barcelona, en la segunda fase. La magia de Falcão, Junior, Zico, Sócrates, Eder y Toninho Cerezo, contribuyó a que se convirtiera en la sensación y en el máximo candidato de todos los críticos. 

Y en la hora de las definiciones, Brasil defraudó y cayó 2-3 contra Italia. No contó con el explosivo regreso de Paolo Rossi, en la tarde del 5 de julio del 82. Esa vez fue el héroe de los suyos, con tres tantos que llevaban su sello audaz. Italia avanzó a las semifinales y otra vez Pablito realizó goles, por partida doble, para acabar con la Polonia de Grzegorz Lato y Zbigniew Boniek. 

En la otra semifinal en Sevilla, Alemania Occidental y Francia igual buscaron un sitial de honor y protagonizaron un partido que nadie olvidará. Fueron dos horas vibrantes, con gran futbol, suspenso y el talento a flote de los galos Michel Platini, Alain Giresse, Marius Tresor, Maxime Bossis y Jean Tigana; y los germanos Karl-Heinz Rummenigge, Klaus Fischer, Pierre Littbarski y Ulrich Uli Stielike... 

El tiempo reglamentario finalizó 1-1. A los 9 minutos del tiempo suplementario, Francia ganaba 3-1. Faltando 13', Alemania igualó a tres. Fue de infarto. Y vino la ruleta de los penales. La primera serie no arrojó al ganador (4-4). La tensión crecía. Pateó Bossis, atajó Schumacher. Y tiró Hrubesch, gol. El 5-4 definitivo. Así, con exceso de dramatismo, Alemania alcanzó la finalísima en España 1982.

LA FINAL EN MADRID.

Muchos fueron los llamados y solo uno el elegido. Era la Copa Mundial de futbol de los Zico, Rummenigge, Keegan, Platini y Maradona. Pero, al final de todo, los lauros fueron para Paolo Rossi.

Al igual que Mario Kempes en 1978, Pablito despertó tarde en la Copa de 1982. Pasó en blanco los primeros cuatro encuentros, pero en la segunda ronda y en la final contra Alemania Occidental sus goles fueron decisivos para llevar a Italia al tricampeonato mundial.

En una final en la que las selecciones acudían con un elenco de talentos en sus filas, con los italianos manejando el contraataque y los alemanes disponiendo más tiempo el balón, pero sin claridad ni precisión, la Squadra Azzurra se impuso en un encuentro discreto. Un nuevo cetro para sus vitrinas que frustró a los germanos, que debieron esperar hasta Italia 90 para consagrarse nuevamente.

El entonces presidente italiano, Sandro Pertini, aplaudió, saltó y gritó las anotaciones de Rossi y de sus compañeros, como un seguidor más en el palco de las autoridades del estadio Santiago Bernabéu de Madrid, junto al rey de España, Juan Carlos I.

Italia únicamente llegó disminuida con la ausencia de Giancarlo Antognoni, el organizador del juego, pero el técnico Enzo Bearzot supo mover sus piezas. Una jugada maestra suya fue la marcación estricta de Giuseppe Bergomi sobre Karl-Heinz Rummenigge.

El error de su colega, Jupp Derwall, fue alinear lesionado a su mejor hombre, el citado artillero. Al principio del juego, sin embargo, el duelo resultó algo aburrido. Muy temprano se dio la lesión en el hombro de Francesco Graziani, tras una colisión con el fortachón alemán Wolfgang Dremmler. El espigado Alessandro Altobelli entró a los siete minutos por el ariete lastimado y luego sería decisivo.

Italia se sobrepuso incluso al error de Antonio Cabrini, quien en la primera mitad botó un tiro de penal en un balón que rozó el poste de la portería defendida por Harald Schumacher. Italia desaprovechaba así una gran oportunidad de adelantarse en el marcador.

LOS TRES GOLES DECISIVOS.

Con una sede madridista llena hasta la bandera, Italia mostró más coraje, mejor reserva física y dominio claro en el segundo tiempo.

Al minuto 57, el incisivo y amenazante Paolo Rossi recibió un centro peligroso de Claudio Gentile y, situado en el lugar preciso del área rival y en el momento justo, abrió la cuenta con un cabezazo que confirmó por qué se había ganado la reputación de ser uno de los mejores delanteros italianos de todos los tiempos.

Era el 1-0 en el marcador. Los alemanes protestaron al reclamar un fuera de juego que no existió. El gol de Rossi, definitivamente, subió los ánimos e Italia cobró una ventaja importante que no dejó ir más.El duelo aceleró su ritmo y se volvió meramente italiano, cuando los alemanes hicieron saltar el cerrojo y dejaron muchos espacios atrás para el contragolpe letal, certero y rápido de la Squadra Azzurra.

Como resultado, MarcoTardelli doblaba una casi definitiva ventaja azzurra a los 69'. Tras una larga serie de toques en corto y casi cayéndose, sacó un tiro cruzado a 17 metros de distancia, que se coló en el poste derecho al sorprender desubicado a Schumacher.

Lo que ocurrió después pasó a la historia por el tipo de celebración del volante, que quedó grabado para siempre en la memoria de los aficionados al futbol del mundo entero. Tardelli se levantó del suelo y, con un gesto de absoluto éxtasis que se dibujó en su cara de felicidad, emprendió una frenética carrera hasta el banquillo italiano para festejar con su entrenador, cuerpo técnico y compañeros.

A solo 20 minutos para el pitazo final, Alemania tenía que marcar dos veces para poder optar a la prórroga, pero los ingresos de Horst Hrubesch y Hansi Müller no fructificaron y sus argumentos y esfuerzos desesperados por descontar resultaron insuficientes.

Al minuto 81, Italia acabó con cualquier duda que pudiera quedar por el resultado. Bruno Conti arrancó desde su propio campo, en dirección a la portería alemana, y tuvo todo el tiempo para buscar a Alessandro Altobelli. Éste recibió la pelota y, con un elegante amague, venció la salida desesperada da Schumacher para el 3-0.

El partido estaba más que sentenciado e Italia a solo nueve minutos del final reclamaba su tercera Copa del Mundo. Pero el inobjetable resultado fue de 3-1, al anotar Paul Breitner -con un derechazo por bajo- el gol de la consolación teutona, cuando se disputaba el minuto 83. No hubo ni un asomo de celebración, ni tan siquiera una sonrisa de un futbolista veterano que se despidió así de los Mundiales.

El capitán italiano, Dino Zoff, con la copa en alto, tras recibirla junto a Bergomi y Gentile, de manos del rey Juan Carlos I, de España. La alegría en su rostro, a los 40 años, al culminar una gran carrera.
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El capitán italiano, Dino Zoff, con la copa en alto, tras recibirla junto a Bergomi y Gentile, de manos del rey Juan Carlos I, de España. La alegría en su rostro, a los 40 años, al culminar una gran carrera. (Archivo LN)

Al final del duelo de aquel 11 de julio de 1982, se presentó al mundo un monarca merecido. Italia impuso su oficio y creció a medida que avanzó la Copa Mundial de futbol en España, frente a una Alemania Occidental que evidenció su evidente agotamiento y falta de recursos físicos tras, su sensacional y maratónico rendimiento en las duras semifinales, tres días antes frente a Francia.

Cuando sonó el pitazo final del árbitro brasileño Arnaldo Coelho, el técnico Enzo Bearzot fue alzado en hombros por todo el equipo, 44 años después de que lo hizo su compatriota Vittorio Pozzo en 1938. Un triunfo italiano para que el festejo fuese más ruidoso, incluso con la presencia pintoresca del entonces mandatario Sandro Pertini, quien con alma de tifossi (aficionado) trajo buena suerte al equipo.

El capitán y mito italiano, el arquero Dino Zoff, puso el broche de oro a su brillante carrera al recoger de manos del rey Juan Carlos I el trofeo de campeones. Así el futbolista monarca más longevo en la copa (40 años) ingresó en el terreno de las leyendas del futbol.

A su lado, un grande, Paolo Rossi, no dejaba de celebrar y de sonreír con su cara de niño. No era para menos: fue el líder de un grupo azzurro que comenzó con buena defensa y concluyó como el genuino dueño del título de la Copa Mundial España 1982. 

SÍNTESIS DEL MUNDIAL 1982

Campeón mundial: Italia.

Subcampeón mundial: Alemania Occidental.

Países miembros de la FIFA: 150.

Países en la eliminatoria: 109.

Sedes: Madrid, Barcelona, Sevilla, La Coruña, Elche, Málaga, Gijón, Bilbao, Valencia, Oviedo, Valladolid, Zaragoza, Vigo y Alicante, en España.

Participantes: 24.

Partidos jugados: 52.

Goles anotados: 146 (promedio: 2,81 tantos por partido).

Mejor ataque: Francia, con 16 goles. 

Goleador: Paolo Rossi (Italia), con seis tantos.

Total de espectadores: 2.109.723 (promedio: 36.374 por partido).

EQUIPO IDEAL DE 1982

Formación: 1-4-3-3.

Portero: Dino Zoff (Italia).

Defensas: Claudio Gentile  (Italia), Ulrich Uli Stielike, (Alemania Occidental), Daniel Alberto Passarella, (Argentina) y Júnior (Brasil).

Volantes: Alain Giresse (Francia), Paulo Falcão (Brasil) y Zbigniew Boniek (Polonia).

Delanteros: Bruno Conti (Italia), Paolo Rossi (Italia) y Karl-Heinz Rummenigge (Alemania Occidental).

LA FINAL DE 1982

Resultado: Italia 3-Alemania Occidental 1.

Fecha: 11 de julio de 1982.

Estadio: Santiago Bernabeu, de Madrid (España).

Motivo: Final del Mundial de futbol, en España 1982.

Árbitros: Arnaldo David Cézar Coelho (Brasil), asistido por Abraham Klein (Israel) y Vojtech Christov (Checoslovaquia).

Goles: Paolo Rossi, a los 57'; Marco Tardelli, a los 69'; y Alessandro Altobelli, a los 81', para Italia. Paul Breitner, a los 83', para Alemania Occidental.

Italia: Dino Zoff (capitán); Giuseppe Bergomi, Fulvio Collovatti, Gaetano Scirea y Antonio Cabrini; Claudio Gentile, Gabriele Oriali y Marco Tardelli; Bruno Conti, Francesco Graziani (Alessandro Altobelli, a los 7') (Franco Causio, a los 88') y Paolo Rossi. Director técnico: Enzo Bearzot.

Alemania Occidental: Harald Toni Schumacher; Manfred Kaltz, Karl-Heinz Förster, Ulrich Uli Stielike y Bernd Förster; Paul Breitner, Wolfgang Dremmler (Horst Hrubesch, a los 62') y Hans-Peter Briegel; Pierre Littbarski, Klaus Fischer y Karl-Heinz Rummenigge (capitán) (Hansi Müller, a los 69'). Director técnico: Jupp Derwall.

Detalle: Antonio Cabrini (Italia) remató desviado un tiro de penal, a los 23 minutos.

Asistencia: 92.000 espectadores.

Campeón mundial: Italia.

NÓMINA DEL CAMPEÓN: ITALIA

Porteros: Dino Zoff (Juventus), Ivano Bordón(Inter de Milán) y Giovanni Galli (Fiorentina).

Defensas: Giuseppe Bergomi (Inter de Milán), Franco Baresi (AC Milan), Gaetano Scirea (Juventus) , Fulvio Collovati (AC Milan), Antonio Cabrini (Juventus), Claudio Gentile (Juventus) y Pietro Vierchowood (Fiorentina).

Volantes: Giancarlo Antognoni (Fiorentina), Giuseppe Dossena (Torino), Giampiero Marini (Inter de Milán), Gabriele Oriali (Inter de Milán), Marco Tardelli (Juventus), Franco Causio (Udinese) y Daniele Massaro (Fiorentina).

Delanteros: Bruno Conti (A. S. Roma), Alessandro Altobelli (Inter de Milán), Francesco Graziani (Fiorentina), Paolo Rossi (Juventus) y Franco Selvaggi (Cagliari).

Director técnico: Enzo Bearzot.

POSICIONES FINALES: ESPAÑA 1982

Equipos J G E P GF GC DIF. PTS.

1-Italia7430126+611

2-Alemania Occidental73221210+28

3-Polonia7331115+69

4-Francia73221612+48

5-Brasil5401156+98

6-Inglaterra532061+58

7-Unión Soviética522174+36

8-Austria521254+15

9-Irlanda del Norte513157-25

10-Bélgica521235-25

11-Argentina521287+14

12-España512245-14

13-Argelia32015504

14-Hungría3111126+63

15-Escocia31118803

16-Yugoslavia31112203

17-Camerún30301102

18-Checoslovaquia302124-22

19-Honduras302123-12

20-Perú302126-42

21-Kuwait300326-40

22-Chile300338-50

23-Nueva Zelanda3003212-100

24-El Salvador3003113-120

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