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Premundial Brasil 2014

El Estadio Nacional es la casa de la Selección

Actualizado el 16 de octubre de 2013 a las 01:36 pm

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El Estadio Nacional es la casa de la Selección

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No puedo ocultar la inmensa alegría que fue disfrutar de la victoria contra México, en el Estadio Nacional de Costa Rica. En medio de la lluvia copiosa, pudo más el fervor y la pasión de una afición, ataviada de capas, para entregarse por completo a apoyar a la Sele, que fue victoriosa para cerrar con marca perfecta en una hexagonal de la Concacaf al Mundial de Fútbol, con cinco victorias al hilo como anfitrión, por primera vez desde que se utiliza este formato desde 1997, con motivo del Premundial a Francia 98.

Me supo riquísimo el 2-1. Disfruté al máximo -en la madrugada- la repetición de los programas mexicanos de las cadenas ESPN y Fox Sports; una delicia. Pero lo que más me llenó de satisfacción fue el ambientazo que se vivió y el cambio significativo en la actitud y entrega de los jugadores para pelear cada pelota, porque se mejoró con relación a la pobre presentación de la semana pasada en Honduras, sobre todo en la recuperación y administración del balón y en la generación de jugadas de gol.

Me alegraron muchísimo los jugadores que anotaron, la noche del martes 15 de octubre del 2013. Dos golazos los de Bryan Ruiz y Álvaro Saborío, referentes del equipo, cuestionados en todo el proceso, quienes curiosamente habían anotado en el primer partido de la hexagonal en Panamá, y finalizaron como los mejores anotadores de la Tricolor en la eliminatoria, el primero con ocho tantos y el segundo con tres, compartido con Randall Brenes y Joel Campbell. La pagina de fifa.com, lo resumió así, en su crónica para el mundo:"Bryan Ruiz, que ha sobresalido en el entramado de los Ticos de camino a Brasil 2014, zigzagueó hasta adentrarse en el área y abrió la primera brecha con una volea punzante a los 25 minutos. Los mexicanos respondieron por mediación de Oribe Peralta, con un chutazo al larguero que acabó dentro de la portería contraria tres minutos más tarde. El delantero costarricense Álvaro Saborío reclamó los tres puntos en la segunda mitad con un remate de cabeza, que permitió a los suyos mantener su inmaculado registro doméstico en el Hexagonal".

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Confieso que gritar sus goles me dejó afónico en el palco de la prensa, cuando dejé de lado la faceta de periodista y pasé por unos instantes a la de aficionado. Un célebre periodista de El Gráfico de Argentina, Héctor Vega Onesime, escribió con certeza después de una goleada Albiceleste de 4-1 sobre Uruguay, en 1976, que el profesional del periodismo deportivo nunca deja de ser hincha, como cuando fue niño, siempre y cuando nunca deje su responsabilidad de hacer una opinión medida y equilibrada, en el ejercicio de su profesión.Lo que pasa es que esta vez me encontré con 35.000 costarricenses que pensaban igual que yo: hay que ganarle a México, porque qué rico que sabe, como me me sucedió hace 21 años, en una cobertura para la desaparecida revista deportiva Triunfo en noviembre de 1992, cuando viví igual sentimiento con el 2-0 de la Sele de Marvin Rodríguez al Tri de César Luis Menotti, luego de las dos anotaciones de Richard Smith en el antiguo Estadio Nacional, aunque aquella vez el proceso fue fallido hacia Estados Unidos 1994.

Antes de esta vivencia de anotadores en casa en victorias contra los mexicanos, habría que agregar a los nombres de Bryan Ruiz, Álvaro Saborío y Richard Smith, los de Carlos Vivó Gobán, por el 1-0 en 1961, rumbo al Mundial Chile 1962; los de Roy Sáez y Jaime Jimmy Grant, en el 2-0 por el Norceca de Naciones de 1969; y el de Fernando Príncipe Hernández a Rafael Puente -hoy comentarista de ESPN-, en el amistoso que finalizó 1-0 en un amistoso internacional. Los tres juegos... en el viejo Nacional, de La Sabana.

Cristian Bolaños, Celso Borges, Bryan Ruiz, Johnny Acosta, Óscar Duarte, Michael Barrantes y Álvaro Saborío celebran y bailan frente a la afición, luego del triunfo 2-1 contra México, la noche del 15 de octubre en el Estadio Nacional.
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Cristian Bolaños, Celso Borges, Bryan Ruiz, Johnny Acosta, Óscar Duarte, Michael Barrantes y Álvaro Saborío celebran y bailan frente a la afición, luego del triunfo 2-1 contra México, la noche del 15 de octubre en el Estadio Nacional. (Meylin Aguilera/La Nación)

CARIÑO AL ESTADIO

El Estadio Nacional ha sido muy significativo para mí. Hace casi de 46 años, el 20 de diciembre de 1967, mi padre, Humberto Calvo Astúa, me llevó por primera vez de la mano a un estadio de futbol y ahí empezó mi afición por el deporte.

Esa noche había mucha expectación por el partido amistoso que realizaría, en la vieja estructura de La Sabana, el Deportivo Saprissa ante la Selección mayor de Hungría, que se preparaba para los Juegos Olímpicos de México 1968.

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Recuerdo que, ante el tumulto que se prevía, mi papá dejó el carro en un parqueo lejano, en el Paseo Colón, y nos fuimos caminando a través de La Sabana hasta el escenario del partido, el Estadio Nacional, que me impresionó por el llenazo en los cuatro costados.

Confieso que no puse mucha atención al juego (tenía siete años), pero me cautivaron las paradas del arquero Víctor Hugo Quesada, el famoso Gata de lujo.

Los húngaros ganaron 3-1, con tres dianas de Laszlo Fazekas, posterior verdugo de El Salvador en la goleada histórica de los Mundiales por 10-1, en España 1982. El puntero Luis Aguilar consiguió el tanto de descuento para el Saprissa.

Desde entonces, le tomé cariño a este estadio. Allí presencié grandes acontecimientos deportivos, como la clasificación al Mundial de Italia 1990 tras el triunfo 1-0 a El Salvador, con el gol de Pastor Fernández. Allí se realizaron Olimpiadas del istmo (1924), los Centroamericanos y del Caribe de Futbol (1941, 1946, 1953 y 1961), el III Panamericano de Futbol (1960), el Norceca de Naciones (1969), la Copa Intercontinental Juvenil (1983), la Copa Uncaf (1991 y 1999) y numerosas series ante famosos clubes del exterior como el Real Madrid, el Santos de Pelé, el Boca Juniors, River Plate, el Génova y el Sevilla; además de centenares de actos cívicos, religiosos, musicales y culturales.

Después de la demolicion del primera sede, el país fue testigo del nuevo paso hacia una nueva estructura, donada por el Gobierno de China en el 2011. Ahí viví la inauguración, juegos de la eliminatoria a Brasil 2014, partidos inolvidables como los de Argentina (0-0), Brasil (0-1) y España (2-2), la Copa Uncaf y hasta juegos del Campeonato Nacional, la Supercopa y el Torneo de Copa.

Así que la noche del 15 de octubre no la podré olvidar. Fue un día de mucha satisfacción personal en todo sentido, a pesar de la fuerte gripe, la tos seca, la doble inyección que recibí de analgésimo antiinflamatorios y la incapacidad que me iban a dar para mandarme a la casa. Ya en la tarde, me sentí mejor y, bien abrigado, con doble bufanda, me fui a la cobertura del partido, para La Nación, y la disfruté muchísimo, junto a mis compañeros del diario Gabriel Vargas, David Goldberg y Randall Corella, y mis "vecinos" más cercanos en el palco de prensa: Macho Acuña, de "Zona Técnica"; Miguel Cortés, del programa Oro y Grana; y Gaetano Tano Pandolfo y Luis Fernando Rojas, colegas de La República.

Todos disfrutamos de un partido intenso, de ritmo trepidante, de mucha entrega. Me pareció increíble la actitud de los mexicanos al final del juego, unos celebrando que Estados Unidos le ganó 3-2 a Panamá en los minutos finales y los ayudó indirectamente a ir por otra oportunidad en el repechaje de noviembre contra Nueva Zelanda, mientras que otros, con más vergüenza deportiva, lo hicieron cabizbajos y humillados.

Y recordar que hace cuatro años los estadounidenses, sin nada que ganar pero con un orgullo que defender, nos mandaron al repechaje, tras el infame 2-2 en Washington, por culpa de un tal Jonathan Bornstein, y las reacciones de nuestros jugadores fueron de llanto total, como lo escribió mi hijo Rodrigo Antonio en su facebook.

Después de un inicio titubeante con la nueva estructura del Estadio Nacional en La Sabana, la Copa Uncaf que se ganó en enero fue donde empezó a darse esa comunión entre la afición y los seleccionados y el cuerpo técnico, que se construyó ahora como una fortaleza en la que siempre debe tratar de salir gananciosa, porque es la Casa de la Selección.

La afirmación anterior va acorde también con un escrito aparecido también en la página de la FIFA, en el que aparece un apartado en el que se resalta que la Selección de Costa Rica "reina en su casa":

“Mientras que México perdió su poderío en el Azteca, Costa Rica convirtió el Estadio Nacional de San José en una fortaleza inexpugnable. Los ticos ganaron con comodidad los cinco partidos disputados en casa, contra Jamaica, Panamá, Honduras, México y una Estados Unidos de altos vuelos. En el transcurso de dichos encuentros registraron tan sólo dos goles en contra y 10 a favor. Estas cifras parecen indicar que, en la Concacaf, el fortín más inexpugnable y amedrentador ya no se encuentra en Ciudad de México, sino en San José”.

Para darle el punto final al blog de esta semana, queremos compartir un resumen de 15 minutos del inolvidable partido Costa Rica-México, que se transmitió en el programa TeleEspectador, de TV Azteca, con la narración de Christian Martinolli. ¡Qué lo disfruten!

Resumen de TV Azteca del juego Costa Rica-México

¡Adelante Sele, que vamos para el Mundial de Brasil!

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