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Nuevo disco de Wálter Flores en solitario

¡Ay piano! ¿Cómo no oír tus historias?

Actualizado el 20 de junio de 2013 a las 04:33 pm

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En este disco, este piano nos cuenta una historia intensa: de amor, desamor, un corazón magullado, el dolor, la nostalgia, la extrañeza e, incluso, el renacer.

Wálter Flores en un ensayo con la cantante Tamela Hëdstrom.
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Wálter Flores en un ensayo con la cantante Tamela Hëdstrom. (Luis Navarro)

Este disco se encuentra en iTunes y pronto llegará a las tiendas de discos.

Son sentimientos cuidadosamente destilados en cada nota y atrapados en 28 temas que completan un viaje conmovedor, siguiendo los dedos en las teclas del compositor y músico Wálter Flores, aquel que nos deja asomarnos en su intimidad.

Es un ejercicio valiente de exorcizar sus demonios, poniendo el dedo en la llaga y transcribiendo por medio de la música cada parte del proceso; es la desnudez más pura: la del alma. Vive él –y por tanto, nosotros con él– desde la ilusión, cada una de las etapas del duelo, la reconstrucción y el seguir caminando, eso sí por otras rutas, hacia donde la vida lo conduzca.

Comienza con una hermosa interpretación de Urge, de Martín Urieta, que inmediatamente anuncia que el viaje será verdaderamente emotivo. Se desgranan los sentimientos por Cuando estás a mi lado, nostalgia hermosa; Buenos días, un alegre y dulce saludo que cualquiera quisiera todas las mañanas; Piojito, acurrucamiento; Ratón y gato, juego, dimes y diretes; Un día en la vida y ¿Quién será? –de Pablo Beltrán Ruiz–, se asoma el desconcierto y el dolor; hasta rematar llorando, con algo de derrota, en Instrucciones para salvar el odio eternamente –Ismael Serrano–; sí, no se pueden parar los lagrimones y este es solo un tercio del disco.

Esta es la portada del disco Flores en el piano. El diseño gráfico es de La Tres.
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Esta es la portada del disco Flores en el piano. El diseño gráfico es de La Tres. (Wálter Flores para LN)

Siguen Pasa el tiempo, Agosto –de María Pretiz–, Solo en ella, Sin tu cariño –escrita por Rubén Blades y Luis Ramírez–, Sur, Chú, Dos días después de terminar, Empezar de nuevo, Dentro de mí, Lentamente, Esto que hay, Perdido, Un rayito, Desconcierto y dolor, Otro domingo más sin ti... A quien se fue, se le extraña con gritos ahogados; hay añoranza, también esa ilusión de no querer soltar, de anhelar seguir como en mejores tiempos; temor a no reponerse, confusión, calma, respirar profundo, aceptar la realidad cuando se toca fondo y no tener más remedio que volver a empezar, aunque el dolor ni la extrañeza ni la ausencia se hayan ido. Aparece la esperanza, en medio de los sentimientos convulsos.

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Con dignidad, se levanta el amante y continúa su camino, quizá más fuerte, quizá más consciente de lo efímero de la existencia. Está algo cambiado, pero sabe que su fuerza le permitirá seguir; así transita Flores en Me regalo esta canción, Sigo mi camino, Improvisación en solitario y Caminos nuevos. Siendo más realista que los cuentos de hadas y las películas hollywoodenses, el final no es una oda a la alegría, pero sí está lleno de calma, un poquito de incertidumbre y plena aceptación. Cierra el disco con otra versión de Agosto, esta vez interpretada por Pretiz.

Con una clara voz, el piano nos contó toda una novela, repleta de emociones, pero sin sensiblerías.

Wálter afirma que este disco es solo para personas sensibles; sin embargo, yo estoy segura que es un trabajo que disfruta cualquiera que haya vivido y sufrido una historia de amor.

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