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Los pecados de la prisa

Actualizado el 21 de junio de 2014 a las 05:17 pm

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El marfileño Serey Die no pudo contener el llanto al escuchar el himno de su país durante el juego contra Colombia en el Mundial de Brasil 2014.
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El marfileño Serey Die no pudo contener el llanto al escuchar el himno de su país durante el juego contra Colombia en el Mundial de Brasil 2014. (AP)

En el mundo del periodismo en Internet, las piedras son esquivas y resulta fácil tropezar en ellas.

El Mundial de Brasil 2014 nos ha enseñado nuevas formas de cometer yerros que luego se pagan caro en las redes sociales, cuando se hace mofa del desatino.

Aquel “Costa Pobre” que tituló en forma apresurada un diario uruguayo para referirse a Costa Rica es un claro ejemplo.

Pero hay otros que surgen por la prisa, el deseo de decirlo con urgencia para que no se te adelanten.

Un caso patético: Al marfileño Sereso Geoffroy Gonzaroua, conocido con Serey Die, se le vio en llanto vivo cuando se entonó el himno de su país antes del partido Costa de Marfil y Colombia.

A alguien le pareció simpático decir que el recio volante del Basilea suizo lloraba porque a dos horas de empezar el cotejo le comunicaron que su padre había muerto.

Las redes sociales en todo el mundo repetían la historia, cada vez aumentada para hacerla más plañidera.

La verdad era otra. Tras el juego, el propio Serey Die dijo en su cuenta Instagram que su padre había muerto en el 2004 y su llanto de debió a la emoción que sintió en ese momento. (Gracias Any Pérez por abrirnos lo ojos en su perfil de Facebook).

Un caso que tiene que ver con Costa Rica: En forma sorpresiva, la FIFA ordenó que siete jugadores de la Selección Nacional pasaran a control antidopaje tras el partido contra Italia.

Lo usual en estos juegos es que sean dos futbolistas por equipo.

Al darse cuenta de esta situación, la televisión mexicana, que dispone de tantos programas con motivo del Mundial, pegó el grito al cielo al afirmar que se cometía una injusticia con Costa Rica y que si la FIFA mandaba a tantos jugadores a la prueba, era porque tenía “sospechas” de que los ticos usaban sustancias dopantes.

De inmediato, gran cantidad de medios electrónicos tomaron el tema, basados solo en el decir de los mexicanos.

Hubo análisis, diálogos, entrevistas y cuestionamientos a algo que no lo ameritaba.

En primer lugar, porque los jugadores de Costa Rica no usan ningún tipo de sustancia extraña y, en caso impensado de que lo hicieran, entonces, la gloria alcanzada hasta el momento no tendría ningún sentido.

El otro factor es que el llamado a siete jugadores de la Tricolor tiene una explicación lógica y entendible, más allá de lo que se piense de la FIFA en su condición de ente rector del fútbol mundial, con sus grandezas y pequeñeces.

Antes del Mundial, se le hicieron exámenes antidopaje por sorpresa a todas las selecciones clasificadas, algo que no solo es bueno para el fútbol, sino para el mismo atleta.

Cuando le tocó el turno a Costa Rica, cinco integrantes del equipo que convocó el técnico Jorge Luis Pinto aún no se habían entrado al plantel, pues o estaban de vacaciones o en sus equipos.

Así las cosas, FIFA tomó la decisión de hacerle el prueba a aquellos que no estaban en el Proyecto Gol y, como es sorpresa, decidió hacerlo tras el triunfo contra Italia.

Como se ve, nada extraño ni raro hay en la medida de FIFA.

Pero surgieron muchas teorías de conspiración. No faltaron aquellos que pidieron sacar al equipo del torneo ante “semejante” afrenta.

Nunca tan claro aquel refrán de nuestros campesinos: “La Internet aguanta lo que le pongan”.

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