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El fútbol sin Juan Luis Hernández Fuertes no es el mismo

Actualizado el 20 de diciembre de 2013 a las 04:09 pm

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Juan Luis Hernández Fuertes, entrenador y dirigente del futbol costarricense.
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Juan Luis Hernández Fuertes, entrenador y dirigente del futbol costarricense. (Archivo)
Su verbo encendía la discordia. Su sola presencia era motivo de cuchicheo, pues se tenía por seguro un pleito.

Juan Luis Hernández Fuertes es un personaje fuera de toda categoría en el fútbol costarricense por sus polémicas, sus posiciones y sus sueños.

Para algunos es un bocón, otros lo tienen como un buen estratega y mejor dirigente.

Sea cual sea la percepción que se tenga de él, no hay duda de que el ambiente del balompié criollo extraña su ausencia desde hace un par de años, cuando se alejó del todo.

Lo recuerdo cuando lo entrevisté hace ya algunos años. A la sazón, él era técnico de Carmelita y me dijo una frase que, para mi gusto, lo describe de cuerpo entero: “Mirá, Harold, es que yo no puedo vivir si no tengo una bronca a lo más y mejor. No soy yo mismo si no dispongo de un pleito en el cual estar involucrado”.

El español decía la verdad. En cada cosa que se metía se rifaba la vida y eso le hacía asumir posiciones que, generalmente, le acarreaban problemas. Por eso es amado, odiado y vuelto a amar y a odiar.

Los que en principio eran sus compinches, luego se convertían en sus principales enemigos, para luego volver a ser compadres.

Para los medios, actitudes como las de Juan Luis son las mejores, pues siempre tenía algo que decir sobre cualquier tema.

Lo que decía generalmente era polémico y él lo sabía porque, además de director técnico, es periodista.

Algunos de sus puntos de vista los compartí; en otros, mi posición estaba en las antípodas de las del entrenador.

Como en la última quijotada en la que se metió: Orión. El proyecto comenzó mal pues la relación con Minor Vargas y sus hijos pronto se amargó. Terminó de complicarse cuando entró en una inganable e inútil pugna con la alcaldesa de Desamparados, Maureen Fallas, por el uso del estadio Cuty Monge.

Luego de perder, como era previsible, esta batalla, Hernández Fuertes desapareció. Y con él, buena parte del sabor del fútbol. ¿Y dónde estará ahora? ¿En qué quimera andará?

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