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Una batalla perdida contra el dopaje

Actualizado el 15 de enero de 2014 a las 06:52 pm

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Una batalla perdida contra el dopaje

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Juan Carlos Rojas acaba de dar la sentencia de la etapa y el mensaje de que desea ser el primer tricampeón en la historia de la Vuelta. / Archivo
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Juan Carlos Rojas acaba de dar la sentencia de la etapa y el mensaje de que desea ser el primer tricampeón en la historia de la Vuelta. / Archivo
Cuando Juan Carlos Rojas ingresó exultante a la meta en la última etapa y se proclamó, ya fuera de toda duda, campeón de la Vuelta a Costa Rica tras conquistar cuatro jornadas, pensé que era la culminación de un sueño para el ciclismo.

Por fin aparecía un pedalista que ganaba el giro por tercera vez y, más aún, venciendo sin ayuda a sus rivales.

Entonces, creí estar en presencia de aquel adalid del ciclismo que sería el ejemplo a seguir, el que irradiaría a los jóvenes la ilusión de hacer deporte, de montarse en una bicicleta, de entrenador duro para conseguir premios y reconocimientos como El Rey Juan Carlos.

Pero mis elucubraciones fallaron. No porque Rojas no sea un verdadero campeón o haya cometido falta alguna. Al contrario, es un ejemplo de pundonor, esfuerzo, lucha y entrega.

El problema es independiente de él. Resulta que la Federación Costarricense de Ciclismo (Fecoci) no hizo pruebas de sangre para detectar posibles casos de dopaje.

Esto no mancha en nada lo hecho por Rojas, pero si deja una estela de duda sobre la Vuelta.

Las pruebas de sangre sin vitales para limpiar el deporte del flagelo del dopaje. / Archivo
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Las pruebas de sangre sin vitales para limpiar el deporte del flagelo del dopaje. / Archivo (Archivo / Ilustrativa)
Como me hubiera gustado que se hicieran esas pruebas, que todos o en especial Rojas salieran limpios y decir: “Ahora sí, el ciclismo tico está sano, Juan Carlos ganó bien y las pruebas lo demuestran”.

Quiero que se me entienda: No estoy diciendo ni insinuando que el campeón tenga algo pendiente, sino que hubiese sido fantástico tener una evidencia empírica que demostrara a todo el mundo la limpieza de su triunfo.

Las razones de la Fecoci para no hacer las pruebas de sangre no son de recibo. Si se sabía que no había laboratorios disponibles, por las fechas en que se corre el giro (diciembre), entonces no debieron anunciar con bombos y platillos que harían pruebas de sangre.

O buscar donde hacerlas, pues me niego a creer que en este mundo no haya un solo laboratorio que trabaje en diciembre.

La Fecoci dilapidó la mejor oportunidad de refundarse, de recuperar credibilidad, de contar con un atleta que fuera el estandarte de su limpieza.

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