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Adiós Google Reader, te vas porque querés

Por Pablo Fonseca Q.

No sé cómo empezar estas líneas. Siento un poco de resentimiento (no llega a odio), pero al mismo tiempo hay mucha gratitud. Sería injusto solo reclamarte, porque la he pasado muy bien el tiempo que trabajamos juntos.

Ya no recuerdo ni cuándo ni cómo nos conocimos. Seguramente en algún lugar leí que utilizar RSS es una manera más sencilla y eficiente de estar al tanto de la actualización de los sitios de mi interés. Al poco tiempo me di cuenta de que no tenía sentido estar revisando todos los días todos los sitios que me interesaban para saber si había algo nuevo. Tenía más lógica que los artículos nuevos llegaran a mí. En el medio estabas vos.

Estabas vos no solo por ser la primera, sino por ser la mejor de las opciones. Interfaz sencilla, disponibilidad en dispositivos móviles, el respaldo de Google... todo parecía perfecto y sigo sin entender cómo carajos a tus dueños se les ocurrió echarte abajo. ¿No sos rentable? ¿Pasaste de moda? ¿Cuál es la causa verdadera? ¿Por qué a Google ya no le importan los lectores de RSS mientras que muchos otros comienzan a hacerse un nuevo nicho? ¿Por qué no quiso Google innovar en este campo? ¿Por qué? ¿Por qué?

No, las redes sociales no te sustituyeron ni sustituirán nunca al RSS. No tiene sentido. Ve el caso de Facebook. Primero, Facebook lo tengo para enterarme qué pasa con el círculo cercano de amigos. No quiero noticias ahí. En todo caso, digamos que quiero noticias. Facebook las filtra. Digamos que le quito el filtro, entonces me llega una cantidad inmensa de información. La Nación, por ejemplo, envía a Facebook noticias de notas las secciones y a mí no me interesan las noticias de todas las secciones (al menos no todos los días).

Ve ahora el caso de Twitter. Es un problema similar. En Twitter no solo sigo a medios, sigo también a gente, y la gente tuitea mucho. A eso le agregás medios de comunicación que también tuitean mucho (a veces mucho, a veces poco) y entonces te enfrentás al problema de tener que estar viajando al pasado en tu timeline para ver si te perdiste de algo importante. Pfff...

En cambio, con los RSS me llega lo que yo quiero. "Solo", pero "todo" lo que yo quiero. No me pierdo de nada. Todo lo tengo clasificado por fuente. Puedo regresar fácilmente al pasado, moverme de aquí para allá y, por ejemplo, revisar toda La Nación pero dejar para mañana todo Der Spiegel, porque hoy estoy corto de tiempo, sin perderme de nada. Imagináte intentar hacer eso en Twitter o en Facebook, sería imposible.

Vos te morís, pero los RSS seguirán vivos y por eso me estoy pasando a Feedly. Estuve viendo varias opciones, pero Feedly es la mejor para mi gusto. Primero, funciona muy bien en computadoras, celulares y tabletas. No quería tener que usar un sistema en un dispositivo y otro en otro, quería el mismo en todo lado.

Segundo, permite compartir muy fácilmente el material en redes sociales. Es más, es hasta más sencillo de compartir que con vos, para ser honesto. A Feedly incluso le puedo agregar el app Buffer y entonces programar el envío de material a distintas redes en el momento que yo diga. 

Tercero, admite tanto un formato revisteril como uno más tradicional. ¿Has oído de gente que te va a cambiar por Flipboard? Yo no lo haría nunca. En celulares dura demasiado cargando (sí, tengo Internet móvil del ICE...) y se dura demasiado revisando el contenido, por más sencillo que sea, porque todo, absolutamente todo, te lo pone en formato revisteril. Tal vez el fin de semana esté dispuesto a ver el material en ese formato, pero entre semana no tengo tiempo. Además, ¿dónde está la versión de Flipboard para escritorio? No existe.

Las otras opciones no vale la pena ni mencionarlas. Las probé, pero no lo lograron.

No estoy muy seguro de que la relación con Feedly vaya a ser lo mismo, pero al menos parece que no pasaré reclamando a diario por no ser como eras vos.

En todo caso, quiero que quede absolutamente claro que hago el cambio porque me obligan. Me obligan y me recuerdan que en este mundo tecnológico pocas veces el cliente tiene la razón y los magnates del campo hacen y deshacen a su gusto, con los productos que nunca quisiste y con los que forman parte elemental de tu vida. Buena lección me he llevado. ¿Y si mañana cierran Endomondo, Chrome o Pocket? Mejor no pienso en ello.

Es todo. Estoy listo.

Adiós Google Reader, te vas porque querés.

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