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Relación entre estrés, ansiedad, antojos de dulce y el sobrepeso

Actualizado el 13 de noviembre de 2016 a las 02:53 pm

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El grueso de la población con la que trabajo en asesoría nutricional suele ser... sí, adivinó correctamente: personas que tienen sobrepeso.

En la consulta frecuentemente puedo ver una cara de pavor ante la sugerencia de que los azúcares simples, dulces y otros carbohidratos se tienen que ir si lo que se busca es mejorar la composición corporal exitosamente y con esto a lo que me refiero es que la mejoría pueda ser sostenible en el tiempo.  Esto sucede porque la mayoría de personas con sobrepeso tiende a tener fuertes antojos de dulce y consideran la tarea imposible.

Cuando nuestro sistema está bajo estrés (mental, emocional, espiritual, electromagnético, químico, térmico, nutricional y físico), independientemente de la fuente del estrés, el cuerpo libera cortisol como respuesta.

Evolutivamente hablando, el sistema de respuesta al estrés está diseñado para sacarnos de una situación potencialmente mortal y para ello el cuerpo, a través de la hormona cortisol e independientemente de si usted se acaba de tomar una gaseosa cargada de azúcar (estrés nutricional), destruye masa magra (proteínas), proveniente de los huesos, tendones, ligamentos y más frecuentemente de los músculos para enviarla al hígado y que esta sea convertida en glucosa (azúcar de la sangre), para que tengamos suficiente cantidad de energía y de esta manera nuestros músculos se puedan contraer con potencia para defendernos o escapar de aquello que nos amenaza.

Relación entre estrés, ansiedad, antojos de dulce y el sobrepeso.

Desde luego que en la era moderna el estrés suele provenir menos de un ataque o una pelea (estrés físico donde se gasta energía), y más de cuestiones mentales, emocionales u otras fuentes que no demandan gasto energético inmediato para salvarnos y es aquí donde inicia el problema.

Cuando hay por ejemplo, estrés del trabajo o de una relación en donde no es necesario salir corriendo o pelear, de igual manera nuestro cuerpo, gracias a la liberación de cortisol, destruye los tejidos magros para convertirlos en glucosa disponible, con el inconveniente de que esa glucosa no se gasta para sacarnos del apuro.  El efecto siguiente es una fuerte elevación de glucosa en sangre con una elevación paralela de los niveles de insulina cuya función es normalizar nuevamente la glucosa y esto lo hace conviertiendo el exceso de glucosa en grasa corporal.

Como efecto de lo anterior la insulina termina bajando los niveles de glucosa más de la cuenta y de inmediato el cuerpo aumenta la producción de adrenalina para solucionar el problema con un efecto secundario de ansiedad.

Resulta que el neurotransmisor que bloquea la ansiedad en nuestro organismo se llama serotonina y sus niveles se verán aumentados siempre que la insulina esté elevada, algo que sucede como respuesta al consumo de cosas dulces!

Entonces el círculo vicioso inicia de esta manera: si estamos bajo estrés se produce ansiedad; este estado demanda una alta producción de serotonina para bloquear la ansiedad; hemos aprendido por experiencia previa que cuando comemos dulces la ansiedad baja; cuando consumimos cosas dulces la glucosa en sangre se eleva; paralelamente se eleva la insulina que se trae abajo la glucosa, parte de la cual es convertida en grasa de almacenaje; la glucosa ahora disminuida en sangre produce liberación de adrenalina y el efecto de esto es nuevalmente ansiedad, misma que perpetua el ciclo.

Por otro lado, el sistema interpreta que si se destinaron recursos propios para generar energía (recordemos que nunca se gastaron), estos recursos se deben recuperar con alimentación y esto hace que la persona tienda a consumir más alimentos de la cuenta, lo que conduce a un sobrepeso por exceso de energía ingresando al sistema.

¿Cómo romper este círculo vicioso?

1. Detectar de dónde viene la causa primaria de estrés y manejarla.

2. Consumir un cuadrito de cacao oscuro y dejarlo que se deshaga entre la lengua y el paladar ya que esto le da la señal al cerebro de que produzca serotonina.

3. Romper el círculo vicioso asociando algo muy negativo al alimento dulce de elección, por ejemplo, si son helados, asocie los helados a la consistencia y olor del material resultante algo muy nefasto y con esto pronto la asociación al pensar en helado será el de aquello que usted ha programado como sustituto negativo y con ello las ganas de consumirlo irán disminuyendo o se detendrán de manera súbita.

4. Hacer ejercicio para liberar la ansiedad ya que el ejercicio genera ese efecto de manera muy potente.

5. Respire de manera muy profunda 20 veces cuando se sienta con ansiedad, esto es una liberador muy poderosos también pero muy poco utilizado.

En síntesis, el sobrepeso puede ser el resultado del círculo vicioso del estrés, ansiedad, antojos de dulce y alamacenamiento de grasa resultante...ahora usted ya sabe como detenerlo.

Salud!

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