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Autoridades intervienen para retirar un anuncio publicitario

Del tucanazo por nuestra libertad

Actualizado el 09 de diciembre de 2016 a las 11:43 pm

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Olvida la Defensoría de los Habitantes y por su gestión la Oficina de Control de Propaganda que los derechos de los ciudadanos no están por encima de los derechos de la propiedad. Hoy el Banco de Costa Rica anunció el retiro de su campaña Tucán por un “auto de prevención” por parte de la oficina citada. 

Tucán, la nueva marca de servicios bancarios del Banco de Costa Rica, eligió libremente un camino en su publicidad que ha levantado revuelo en la sociedad costarricense, la que a su vez se ha manifestado enardecida en redes sociales con no pocos y encendidos argumentos. Algunos me han parecido sólidos, otros propios de morales dobles, algunos exagerados y otros desde estirados hasta extremistas. En general me parece que no era para tanto. Sin embargo, en el marco de la tolerancia y el respeto, tomamos nota y aprendemos.

Está a la vista que el BCR como anunciante y House Rapp como su agencia publicitaria hicieron uso de su libertad de expresión, su enfoque creativo y forma de atraer atención. Así la gente ha hecho uso de su personal libertad de expresión, hoy amplificada por las redes sociales y por lo visto con una apasionada adversidad.

No necesito estar de acuerdo ni con unos ni con otros para defender que es precisamente así la condición de un mercado abierto, libre e independiente. Si me gusta la marca la compro, si atino con una buena campaña publicitaria de un buen producto o servicio me compran. Así ha sido siempre, hasta el momento en el que las autoridades echan mano de la inmensa abundancia  en leyes, reglamentos, restricciones para anular esa libertad de expresión, sea comercial, personal o de prensa. Cada día lo siento más cierto, cuanto más grande es el estado menor es mi libertad.

Criticar un anuncio o un producto es derecho incuestionable de cualquier consumidora, diga lo que quiera decir, en el tono y la manera que le parezca, a sabiendas de que toda causa traerá un efecto. Tomar un camino arriesgado, así sea polémico o disruptivo, conservador o en los bordes, es también un derecho incuestionable del dueño de la marca, en el marco de la ley bien interpretada, la ética y la moral en el país, donde aún no me cabe en la cabeza que exista la censura previa. 

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Si el anuncio, el producto o servicio no responden a las expectativas, no gusta o causa rechazo, es problema del anunciante y debe prepararse para las consecuencias. La gente podrá ir desde lo básico: no comprar el producto, hasta organizar boicots o protestas en las calles. Normalmente, si el consumidor no conecta con el mensaje, no se identifica. Si siente reacciones negativas emocionales y hasta racionales, no compra el producto o servicio y se separa de la marca. Fin de la historia.

Así las cosas, ¿cuál es el problema? ¿Porqué tanta alharaca? ¿Será el nuestro un pueblo aburrido que busca entretenerse con cualquier tontería? ¿Quién dijo que la publicidad de un banco tiene que ser formal? ¿Y no es cierto que quien consume tiene el derecho absoluto de elegir y preferir comprar o no?

Si a Ud. no le gustó o le ofendió el anuncio del Tucán, evítelo. Si le parece que hay razones para escribir al respecto, lapidar, escupir o sancionar la historia y todas sus posibles implicaciones a lo amplio y ancho de la imaginación, hágalo y ejerza respetuosamente su libertad de expresión, de opinión, de participación ciudadana.

Mientras tanto, al BCR le digo lo mismo y a la vez le invito a defender su derecho de propiedad. El producto es suyo, el servicio ha sido creado por Uds. y ya hoy midieron el efecto causado por las avenidas creativas tomadas. Sigan adelante, cambien de curso, hagan lo que consideren oportuno pero no permitan que se les reduzca el derecho de propiedad pues deben ejercerlo en libertad.

En nuestra comprensión de la publicidad, yo no habría tomado el camino elegido por Tucán. Sin embargo, defiendo su libertad para hacerlo. A la vez aplaudo el atrevimiento y la osadía, lo diferente e innovador, lo que agrega y genera un aporte social, hasta convertir una marca en legítimamente significativa. Además porque hace un muy buen sentido de negocios.

Aquí podrás conocer del buen y más efectivo enfoque cuando se elige construir una marca con significado de verdad, de un estudio global presentado por Havas.

Por años hablamos de llenar el mundo con Lovemarks y hoy creo que deben ser Lifemarks. Me parece que en el caso en cuestión se traspasaron límites que han lastimado a un sector de la sociedad y en algunos casos profundamente. Con un buen atrevimiento se logró enorme atención aunque no igual nivel de identificación.

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Dicho todo esto, es cuestión del BCR tomar sus decisiones sin que nadie imponga medida alguna, pues entonces, ¿es este un libre mercado de verdad? Así las cosas, ¿qué tiene que estar metida en éstas prácticas la Defensoría de los Habitantes? ¿Qué no entienden que el consumidor o la consumidora se defienden con su libertad de comprar o no?

En un mercado abierto bien entendido, el aviso de hoy por la suspensión de la campaña es resultado de una aberración pragmática y filosófica a la vez, y es más propio de regímenes de control y opresión que de apertura.

Del tucanazo por nuestra libertad.

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