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Con comerciales a pura emoción

Evian enciende nuestro niño interior

Actualizado el 24 de junio de 2013 a las 01:52 pm

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Evian enciende nuestro niño interior

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Mientras que Evian ganaba un León de oro en el Cannes Lions recién pasado, conecté un par de puntos y decidí escribir del niño o la niña interior que todos llevamos dentro. Mirá el comercial detonante de esta entrada en el blog.

Ahora, permitime compartir con vos una idea que me contaron hace unos años y que tal vez coincidás conmigo en que se trata de una poderosa.

Me recomendaron que llevara siempre en el carro de mi vida a tres pasajeros: mi Yo Adulto, mi Niño Interior y mi Ser Superior. Luego me contaron de las posibles combinaciones en la ubicación física de éstos tres ocupantes dentro de mi autovida y sus posibles consecuencias.

En el primero de los casos, es muy posible que todos hayamos sido conducidos por nuestro niño o nuestra niña interior, pues seguro tuvimos algún tipo de niñez. Muchas personas, sin embargo, mantienen a su infante en el volante, por lo que no es de extrañarnos que suelan pasar de choque en choque. No por nada a los niños no les dan licencia, y así, es preferible no entregarle permanentemente la conducción de nuestras autovidas.

Sin el niño o la niña interior a plenitud en nuestra existencia, es fácil perder la capacidad para divertirnos, para jugar, para soñar despiertos, relajarnos en el entretenimiento o más importante aún, para poder tener amigos imaginarios. (Y esto último es realmente importante). Después de esta descripción, me decían que en nuestro desarrollo, lo más sano es pasar al niño o la niña al asiento trasero.

Niño y Niña Interior por Evian
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Niño y Niña Interior por Evian (Evian)

Campaña de Evian. 

Hecho esto, la idea continuaba con la propuesta de entregarle el volante al yo adulto que crece y se desarrolla en cada quien. Como adultos en balance, se puede anticipar una mayor atención a los límites, márgenes y espacios, a lo correcto y lo deseable, a los valores y las virtudes que guían el bien vivir. Es al adulto al que se le puede dar una licencia para conducir.

Al final y no por ello menos importante, el equilibrio en el viaje se logra con la presencia en nuestras autovidas de tu Ser Superior. Independientemente de cómo cada quien lo defina o lo elija llamar, la idea propone un espacio que debe ser ocupado en atención a toda la inagotable evidencia de su existencia, así como a nuestra propia dimensión espiritual. Dicho esto, me la dejaron picando y a mi libre elección: Dios va de copiloto o al volante de la vida. Uno decide.

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Así, estimado lector o estimada lectora, ojalá te deje aquí con una idea relevante: en el recorrido de nuestras autovidas deben viajar juntos niño o niña interior, yo adultoSer Superior, con uno de los dos últimos conduciendo. Mucho se podría elaborar sobre el tema, y así, hasta aquí llego. Lo que falta queda para tu propia reflexión y conversación.

Evian me hizo recordar esta noble historia, ahora más divertida por su maravillosos comerciales. Acá te dejo con el primero de esta campaña.

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