4 octubre, 2014

Percepción es realidad. ¿En serio? La neurociencia observa, mide y analiza la forma como funciona nuestro cerebro, para recordarnos que somos complejos sistemas de razones y emociones, dicho así en el más simple resumen posible.

Entonces, ¿percepción es realidad? Lo usual es creer tener la verdad y convertir nuestras observaciones en las ciertas. Vivimos con modelos preconcebidos incorporados, algo así como tener puestos anteojos rosa o amarillos, sin percatarnos de su capacidad para modificar nuestra visión y entendimiento cotidiano.

Te cuento una historia. Era marzo del 2008 cuando programé el GPS del auto alquilado para encontrar la gasolinera más cercana. Debía llenar el tanque para evitar el costo elevado del combustible en las renta-carros.

Al encontrarme sobre la Avenida Marceau, me tomó menos de 3 minutos estar frente a la esquina donde la pantalla indicaba una “estación de gasolina” en una esquina de la emblemática Champs Elysées. El tiempo que me tomó llegar se sintió como 3 segundos.

Gasolinera en París
Gasolinera en París
¿Aquí hay una gasolinera?

Visiblemente y al instante fue fácil reconocer el “error del sistema”, pues ahí no había gasolinera alguna. Pasó lo de siempre, pues no nos percatamos nunca del momento en el que nos perdemos.

De inmediato en el mapa digital identifiqué la segunda gasolinera más cercana, para unos minutos después encontrarme en la misma situación en otra dirección de la ciudad: ¡ahí no hay gasolinera! Y así me la pasé por 4 frustrantes intentos más.

Todo me indicaba un posible resultado: quedarme sin diesel mientras veía frustrada mi búsqueda y agigantado el enigma: ¿dónde están las gasolineras en París?

Acudí al recurso convencional de preguntarle a varias personas, pues debía abandonar lo que parecía ser un fiasco de la navegación satelital. Entre mis tres palabras de francés y las direcciones a señas recibidas, parisinos me enviaron a los mismos sitios donde ya había comprobado cualquier cosa menos un local para llenar el tanque.

Tal vez no me ayudó hacer la búsqueda de noche, o tal vez me engañó mi percepción establecida de una “bomba de gasolina”. Me la pasé por cerca de hora y media perdido en la búsqueda, aunque me pareció como un año de tortura.

Yo buscaba el modelo existente en mi mente y no pude reconocer la diferencia elegida por los franceses, pues por décadas han protegido su legado histórico y sus joyas arquitectónicas.

Rótulo de gasolinera en París
Rótulo de gasolinera en París
Con respeto al entorno.

Sencillo como resulta, finalmente descubrí lo obvio para los locales. ¡Las gasolineras en esa zona son subterráneas! Luego, con la intención de no agregar contaminación visual, sus rótulos son discretos direccionales en el marco de lo regulado. Entonces, ¿cómo descubrir lo que no se ve?

La moraleja quedó a la vista. Para descubrir algo nuevo se ocupa de una actitud dispuesta. Mi percepción de la realidad no es necesariamente cierta. Mis ideas establecidas pueden distorsionar mi capacidad para tomar buenas decisiones. Fácilmente puedo ver sin ver.

En resumen, la mente es como un paracaídas que solo funciona si está abierto.

Así, es de alto riesgo ignorar los esquemas predefinidos por nuestro entorno cotidiano. Ciertamente habrían bastado ojos más abiertos, alertas y dispuestos a descubrir para haber reconocido la pequeña gran diferencia.

¿Cuánto dejaremos de ver por no abrir bien los ojos? Deben ser incontables las “gasolineras” escondidas entre nuestras fijaciones, por pensar en un gallo pinto como arroz y frijoles con una pizca de chile dulce y algo de cebolla.

¿Cuántas oportunidades perderemos por nuestras preconcepciones? ¿Cuántas ideas rechazaremos por no recibir lo anticipado? ¿Podremos descubrir las grandes posibilidades existentes, sin la influencia de otros puntos de vista? ¿Estamos en la disposición de vaciar nuestras tazas para llenarlas de nuevo?

Los tiempos actuales llaman a colaboración como nunca antes, y por esto, como observador y no como experto, el paradigma de la gasolinera podría ayudarnos a buscar lo que no vemos. Necesitamos nuevas soluciones.

Todo indica que nuestro cerebro construye la realidad que percibimos. ¿Tendrás media hora libre?

Nuestro comportamiento, nuestros hábitos y visualizaciones de la realidad deben ser revisadas a la luz de una conclusión posible: podríamos estar buscando una nueva solución afectados por el paradigma de la gasolinera.

Nuestra percepción de la realidad, aunque es la propia, podría estar equivocada.

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