|

Las ventajas de ser invisible

 Las ventajas de ser invisible - 1
Las ventajas de ser invisible - 1 ampliar



No recuerdo mi vida escolar como particularmente escabrosa, o sufrida, aunque siempre supe que no encajaba: sobre todo cuando llegó la secundaria. Supongo que muchos, de algún modo, nos sentimos fuera de sitio mientras buscamos nuestro lugar en el mundo. Eso sí, como la mayoría, sobreviviría a aquellos años: los recuerdos que hoy tengo de esa época se han limado con el paso del tiempo: ya no duelen. Por ello, cuando hace unos días vi la película The Perks of Being a Wallflower, no pude sino sonreír con el recuerdo agridulce de cuando la vida era joven y el futuro aún estaba lejos.

Charlie ( Logan Lerman) acaba de entrar al colegio y pese a ser un joven brillante, su infinita timidez lo convierte en presa fácil del ambiente en esta jungla secundaria de Pittsburgh. Como en el libro homónimo que inspira la película, la historia la escuchamos de voz del propio Charlie, quien escribe a un amigo de quien no conocemos ni siquiera su nombre. A través de estas cartas, una suerte de diario al que se nos permite entrar, vamos conociendo los fragmentos de su lucha diaria por encontrar su lugar, por hacer amigos, por vencer los momentos oscuros que ha vivido.

Para su suerte, en los primeros días Charlie conoce a Sam ( Emma Watson) y a Patrick ( Ezra Miller), dos alumnos en su último año que lo acogen en su particular círculo: “la isla de los juguetes perdidos”, lo llaman. Sam y Patrick son hermanastros; ella, busca desesperadamente el amor sin creer que lo merece; él, gay y desinhibido, encuentra en el desenfado y  la excentricidad su escudo ante la vida. Los tres juntos, además de Mary Elizabeth ( Mae Whitman), una “punk” más bien vulnerable, nos llevan a lugares en los que en algún momento todos nosotros hemos estado: el primer amor, el primer beso, el primer baile, el primer desencanto, la primera pelea, las primeras lágrimas, nuestro primer encuentro con las drogas, las primeras canciones que aún hoy siguen sonando en nuestra mente.

La estructura narrativa escogida por el director primerizo Stephen Chbosky (autor del libro y del guión) es clara y lineal, si bien recurre a los flashbacks para contar una historia paralela sucedida a Charlie en otro momento de su vida. Esos acentos temporales, perfectamente insertos en la cinta, le cambian el tono al filme y lo llevan a lugares siniestros que jamás sospechamos. La fotografía, en manos de Andrew Dunn, recurre a los tonos sombríos en la mayor parte de la película, reforzando la sensación de mundo aparte en el que los chicos de “la isla de los juguetes perdidos” viven. Es interesante, además, la poca presencia de adultos en la pantalla. Salvo el profesor de literatura Mr. Anderson ( Paul Rudd), quien desde el primer contacto con Charlie entiende que es alguien brillante y diferente (quizás como él mismo cuando tenía su edad), la cinta está poblada por estos chicos en busca de identidad y cariño. ¿No era así cuando estábamos creciendo? ¿No vivíamos una soledad casi que únicamente nuestra?

Otro de los aciertos de la cinta es la dirección actoral. En manos de Chbosky, el elenco completo ofrece actuaciones relevantes. Sobre todo Ezra Miller, a quien ya conocíamos por la cinta Tenemos que hablar de Kevin. Si en aquella Miller era realmente hiriente, enigmático y grotesco, acá es todo lo contrario: digno de simpatía y solidaridad. Emma Watson también es sobresaliente. Lejos de la niña que vimos crecer en las cintas de Harry Potter, Watson demuestra que es una actriz que ya está lista para retos mayores.

El valor de The Perks of Being a Wallflower es que, además de hacernos sentir jóvenes y llenos de sueños otra vez, nos devuelve la ingenuidad perdida al menos por un instante y nos recuerda cuánto agradecimos los retos que nos hicieron darnos cuenta de que la felicidad está en ser lo que somos, no lo que los demás desean que seamos. Cada secuencia vivida por Charlie tiene un eco particular para cada uno de nosotros como espectadores. Para todos, estoy seguro, ese eco se transforma en una sonrisa una vez las luces de la sala se encienden. De nuevo, la vida, infinita, está ante nosotros para ser conquistada.

{^YouTubeVideo|(url)https://www.youtube.com/watch?v=n5rh7O4IDc0|(width)425|(height)264^}

Rellene los campos para enviar el contenido por coreo electrónico.

Enviar:

La Nación: Las ventajas de ser invisible

Otros posts

Últimas noticias