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Princesas rojas, cine con alma

Actualizado el 14 de noviembre de 2013 a las 01:28 pm

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Princesas rojas, cine con alma

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Crecí como Claudia y Antonia; es decir, crecimos como ellas: mis hermanos y yo. Éramos apenas unos niños cuando nuestros padres soñaban que el futuro podía ser un lugar mejor y luchaban por ese hombre nuevo que cada vez parece más esquivo a la humanidad. Papá soñó inmerso en las montañas de Nicaragua, en los años de verde olivo; mamá, apoyando desde sus propias trincheras: alfabetizando a un pueblo que vivió por años la opresión de la dinastía de los Somoza.Por estos motivos, quizás, el ver Princesas rojas me tocó ciertas fibras que otras películas no tocarían. La siento en la línea de la extraordinaria y lúcida mirada de la cineasta chileno-cubana Camila Guzmán a la Cuba que conoció de niña enEl telón de azúcar (2005). En Princesas rojas, Laura Astorga cuenta su historia de otra manera, tal vez un poco más lejana en cuanto nos guía en sus recuerdos en un tono de ficción —el filme de Guzmán es más cercano al lenguaje del documental—; sin embargo, esto no le resta a su largometraje fuerza y emotividad. Como ha dicho Astorga en algunas entrevistas, su primera idea fue hacer de esta historia un documental. Sin embargo, su abordaje final en tono de ficción añadió esa “esfera mágica” que hace de la película algo entrañable.

Princesas rojas. Una película de Laura Astorga.
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Princesas rojas. Una película de Laura Astorga.
Claudia tiene once años. Antonia, su hermana, ocho. La contrarrevolución, financiada por la venta secreta de armas a Irán por parte del gobierno republicano de Ronald Reagan, intenta revertir los avances sociales de la revolución sandinista. En ese contexto de guerra, Claudia y Antonia —o, mejor dicho, sus padres Felipe y Magda— salen de Nicaragua por la frontera sur. Regresan a Costa Rica, su país natal; país hermano de la Nicaragua sandinista. Sus padres, colaboradores de la Revolución en el poder, siguen su apoyo clandestino a sus ideales, aún no traicionados por sus propios protagonistas como contaría Sergio Ramírez en Adiós muchachos varios años después.“Entonces, vino la avalancha de recuerdos: huidas, cateos, viajes, interrogatorios que a punta de ser cotidianos dejaban de ser amenazantes. Mis padres desaparecían y reaparecían, se ocultaban, se disfrazaban o se entrenaban. A pesar del sentimiento de pérdida constante, salíamos invictos de casi todo.  Sin embargo, este es el relato de lo que nos escindió”, cuenta Laura Astorga en la página oficial del filme.Ese relato es el que veremos en la gran pantalla. Dos historias paralelas: aquella de sus padres, peligrosa, azarosa y compleja. La de ellas: llena de pequeñas alegrías y grandes miedos, de paraísos perdidos y cumbres conquistadas. Sin proponérselo, Claudia va construyendo sus propios sueños: cantar en el coro y formar un grupo de pioneros en el país. Su hermana menor, como siempre sucede en estos casos, le sigue sus pasos, la admira y quiere compartir con ella cada momento. Ajenas al peligro en el que se desenvuelven sus padres, no alcanzan a comprender ciertas señales que nosotros, espectadores, vamos descifrando.El hilo argumental es claro, se entreteje de manera lineal y deja de lado las miradas al pasado como recurso de narración. La radio que suena constantemente con las noticias sobre el conflicto nos brinda el contexto de lo que sucede. No obstante, esta es también una historia de separaciones, de traiciones y de sueños perdidos; así lo verán conforme el filme camina a buen paso hacia su cierre: un final que deja espacios abiertos a la interpretación personal.
Valeria Conejo, en el papel de Claudia, es la protagonista principal de Princesas rojas.
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Valeria Conejo, en el papel de Claudia, es la protagonista principal de Princesas rojas.
NUESTRAS PROPIAS HISTORIAS
Varios son los méritos de Princesas rojas. El principal es rescatar historias que como centroamericanos nos atañen. Negar nuestro pasado solidario con una revolución esperanzadora es negar parte de nuestra historia. Laura Astorga rescata ese pasado y lo hace con la mirada de la niña que fue; al hacerlo de esa forma, no juzga los resultados: más bien, le da la justa dimensión a los sueños de una generación que pareciera a veces querer ser borrada por “la historia oficial”.Por otro lado, Laura se consolida como guionista y directora. Su guión es claro y conciso, y su dirección de actores es impecable, sobre todo, al dirigir a las dos niñas protagonistas: Valeria Conejo, en el papel de Claudia, y Aura Dinarte, como Antonia. Astorga las pone en el centro de la historia y las hace llevar la mayor carga emotiva sin hacerlas perder la inocencia y vulnerabilidad propias de su edad.En cuanto a la fotografía, si bien se recarga en ciertos planos que se tornan en algunos momentos repetitivos, fluye en la mayor parte del filme sin mayores sobresaltos. Las escenas más íntimas de sus personajes (aquella de Claudia espiando la clase de canto o aquella de Claudia en primer plano, en la oscuridad, escuchando a su hermana que le dice que desea volver a Nicaragua) muestran la sensibilidad de una directora que sabe contar historias, lo que es, al final de cuentas, de lo que se trata esto que llamamos séptimo arte.Si bien al final de la película se cierra con secuencias reales del conflicto armado en Nicaragua, siento que la crudeza de esas escenas pudo haber estado inserta a lo largo del filme. La razón es que, para muchos, el contexto de aquel conflicto les es ajeno por diversos motivos. La crudeza y la fuerza de esas imágenes, sumadas al recurso de los noticieros de la época y, si se quisiera reforzar, con algunos flashbacks de los protagonistas, hubiesen dado más fuerza y tensión a la historia de los padres. La historia de las niñas es perfecta. La otra pudo ser aún más intensa.Princesas rojas  debe verse. No porque es cine nacional y cine premiado. O, más bien, no sólo por eso, sino porque es cine que recrea una época poco documentada de nuestra historia, una etapa en la que los sueños de una sociedad más justa y solidaria no habían sido aún devaluados.CALIFICACIÓN: 4 estrellas de 5 posibles.DIRECCIÓN: Laura Astorga Carrera. GUIÓN: Laura Astorga Carrera y Daniela Goggi. PRODUCTORA: Marcela Esquivel Jiménez. ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Carlos I. Benavides. ELENCO: Fernando Bolaños (Felipe), María José Callejas (Floria), Valeria Conejo (Claudia), Aura Dinarte (Antonia), Ivette Guier (Cora), María Marta López (profesora  de música), Álvaro Marenco (Diego), Carol Sanabria (Magda), Patricia Velásquez (Ana). Princesas rojas en 2013:Princesas rojas ha sido ganadora de varios premios en las últimas semanas: Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (2013) y Mejor Ópera Prima del Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita (2013). Además, este largometraje fue galardonado en el Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra (2013) en las siguientes categorías:  Mejor Diseño de Producción (Marcela Esquivel), Mejor Dirección de Arte (Production Designer: Gabrio Zappelli y Dirección de Arte: Gabrio Zapelli y Fedra Brenes) y el Premio del Público.OTROS RECONOCIMIENTOS: Premio en la Categoría Producción de Largometraje, Fondo CINERGIA 2010 / Gran Ganador por Costa Rica, de la primera convocatoria, del Fondo Ibermedia 2010/ Pre-Produccion / HighLight Pitch Award.  Princesas Rojas fue seleccionado para el Talent Project Market, Berlinale, 2010 / Semi-finalista Torino Film Lab / Semi- finalista Latinoamericano para el Sundance/ NHK International Filmmakers Award 2010, California, USA / Final Draft Internatioal Promise Award 2009, The Latino Screenplay Competition, California, USA / Finalista en Latin American Feature Film Project Competition, Ríomarket Festival do Río 2009, Brasil / Encuentro de coproducción BAL, BAFICI, Argentina 2009 / Encuentro de coproducción Festival Internacional de Cine de Cartagena, Colombia 2009 / Mercado de coproducción Berlinale 2010 / Cine de Guadalajara, México 2008 / Beca para el desarrollo y guión, Fundación Carolina, Madrid, España 2008 / Finalista en premio al desarrollo de guión en el Festival Internacional de Cine de Amiens, Francia 2008 / Premio al guión, Proa Cine, Fundación Proa- Typa de Buenos Aires, Argentina 2007 / Premio al guión, Cinergia, San José, Costa Rica 2007.

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