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Guerra Mundial Z

Actualizado el 01 de julio de 2013 a las 12:55 pm

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Gerry Lane (Brad Pitt) observa la destrucción del planeta.
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Gerry Lane (Brad Pitt) observa la destrucción del planeta.

Una de dos: o la película me dejó en alguna especie de “estado alterado”, o no me tomé la dosis diaria de “amansa locos” el día en que fui a verla. Lo cierto es que la noche que miré Guerra Mundial Z, volví a casa y pasé un gran rato pensando en la película. Y no es que sea una “gran” película, que no lo es. Pero tampoco está mal para una noche de cine y palomitas.Basada vagamente en el libro de 2006 World War Z, del escritor Max Brooks, la cinta nos lleva por algunas secuencias ciertamente espectaculares, pero se vuelve condescendiente con el público en algunos tramos, decisión que la aleja de ser una película memorable. Escoger entre suspenso y acción era la disyuntiva del director Marc Foster. Al optar por lo segundo, dejó por fuera lo que pudo hacer de ésta una cinta diferente.Gerry Lane (Brad Pitt) es un oficial retirado de las Naciones Unidas. Él y su esposa Karin (Mireille Enos), junto a sus dos hijas, se encuentran en el auto familiar en medio de un atasco. No se sabe qué sucede realmente, pero el centro de Filadelfia es un caos. No pasarán muchos segundos para que aquel embotellamiento se transforme en colisiones, explosiones y personas corriendo aterrorizadas. Sin darnos cuenta, la acción no envuelve y vemos los intentos desesperados de Gerry de llevar a su familia a un sitio seguro.Muy pronto, y no quiero adentrarme en la trama para no darles pistas (aunque ya otros lo han hecho), la suerte del planeta estará en manos de un solo hombre: Gerry; adivinaron. Si bien su periplo es a todas luces imposible, cuando es Brad Pitt quien encarna al héroe todo parece posible. Porque Pitt ―también productor de la cinta― carga con toda el peso histriónico de la película. En sus secuencias de acción, es creíble (su misma mortalidad y vulnerabilidad le da esa fuerza) y en aquellos momentos en los que la cinta es más pausada, como cuando está con su familia en terreno seguro, Pitt también sabe llegar al corazón. Además, y esto juega a su favor, Pitt tiene en Gerry al personaje mejor construido de todos. Marc Foster, el director, ha sabido dirigir a Pitt de buena forma. No es la mejor actuación de Pitt, pero sí está a la altura del filme.

Gerry Lane huye junto a su familia del caos en Filadelfia.
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Gerry Lane huye junto a su familia del caos en Filadelfia.

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Pero bien, sigamos: como dije antes, no quiero adentrarme en la trama: es tan simple que cualquier dato adicional podría quitarle el elemento de la sorpresa. Lo que sí quisiera es que presten atención a varias escenas clave: las mejores del filme. La primera de ellas sucede nomás al inicio, en las calles de Filadelfia, y de ellas les he esbozado algunos detalles. Su ritmo y fuerza avasallan y nos acerleran. La segunda nos llevará al otro lado del mundo, a Corea del Sur y por trechos oscuros bajo una lluvia pertinaz. Es quizás el tramo de mayor suspenso; si el tono del resto de la película hubiera sido éste, estaríamos ante una mejor película. Y finalmente, la otra secuencia ocurre en Jerusalén, en donde las escenas aéreas son realmente espeluznantes. Y ahora que lo pienso, en cada una de estas secuencias también se encuentran las claves para resolver el enigma.También ―y acá es donde hubiéramos querido que Marc Foster se atreviera un poco más; incluso, que no se alejara tanto del texto original―, algunos elementos interesantes afloraron a lo largo de la trama. En particular, cuando el heroísmo viene de quienes normalmente han sido los marginados, como verán en el primer tercio de la película; o como cuando culturas históricamente opuestas se dan la mano en pos de la humanidad. Sin embargo, estos elementos son apenas destellos en la película y van perdiendo fuerza cuanto más avanzamos en el metraje.Guerra Mundial Z pudo ser un filme inolvidable. Quisiera pensar que en manos de alguien como Christopher Nolan, más acostumbrado a guiones laberínticos, esta cinta sería de culto. En manos de Marc Foster es apenas un filme de acción entretenido. Aciertos tiene algunos: la música ―que en algunos pasajes rememoraba a Tubular Bellsde Mike Oldfield― apoya perfectamente la trama: acentúa cuando es preciso, marca el ritmo de la acción y también sabe de silencios. En el plano actoral, Pitt se adueña de la cinta, pero también tenemos en la debutante Daniella Kertesz, en el papel de Segen, una soldado israelí, un buen contrapunto al papel visceral de Pitt. Kertesz tiene una fuerza poco común en su mirada; sabe reflejar el miedo y el dolor en ella. Hay que seguirle la pista. Y finalmente, en la cinematografía, encontramos también un punto alto. Acompañada de una edición precisa, más acompasada que en las películas de acción más recientes, sus escenas aéreas nos remiten a los noticieros que a diario nos muestran escenas de guerra y de catástrofes naturales. Así, con ese lenguaje al que estamos acostumbrados porque lo vemos a diario, Guerra Mundial Z nos habla de tú a tú; nos dice, en nuestro lenguaje: “la raza humana vive su época más incierta”.

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