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Gravity, entre el asombro y la decepción

Actualizado el 01 de diciembre de 2013 a las 06:17 pm

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Gravity, entre el asombro y la decepción

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Llegué con muchas expectativas a la sala de cine. La película venía precedida de buenos comentarios de propios y extraños (además del propio cartel de Cuarón) pero finalmente salí con una única sensación: “nunca un largometraje necesitó tanto de una buena actriz como este”.Me refiero a Gravity, la más reciente película del mexicano Alfonso Cuarón. Ya me había sucedido lo mismo con otra película de él: Y tu mamá también, que tiene la peor actuación de Gael García Bernal en su vasta filmografía. Lamentablemente, Gravity no está ni cerca de Los hijos del hombre (2006) o incluso de Harry Potter y el prisionero de Azkabán (2004) en cuanto a su valor como cine completo. Son extraños los altibajos en el director mexicano, aunque para Hollywood, este será uno de los grandes éxitos de este año que finaliza.En Gravity, toda la acción se da en el espacio, dentro y fuera de una estación espacial en órbita terrestre en donde los astronautas Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney), junto con Shariff (Phaldut Sharma), personaje secundario que ni sus propios amigos le creerán cuando diga que estuvo en la película pues aparte de su voz, nunca le veremos la cara, hacen reparaciones de rutina en gravedad cero. Desde “Houston”, en la Tierra, la voz de Ed Harris nos llega inconfundible como el operador de la misión. Su voz se convierte en el frágil vínculo entre ambos mundos.

Sandra Bullock, como Ryan Stone, y George Clooney, como Matt Kowalski, protagonizan "Gravity", la más reciente película del mexicano Alfonso Cuarón.
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Sandra Bullock, como Ryan Stone, y George Clooney, como Matt Kowalski, protagonizan "Gravity", la más reciente película del mexicano Alfonso Cuarón.
La trama no es compleja, así que aunque diga que el desastre los espera y quedarán a la deriva en el espacio (el 99% de la historia es eso) en el primer cuarto de metraje, no estaré revelando nada que les arruine la experiencia de Gravity. Porque eso es lo que es al final de cuentas: “una experiencia”. Su riqueza técnica, sobre todo en cuanto a la cinematografía (para ejemplo el maravilloso plano secuencia con que inicia la cinta) y el uso espectacular del 3D, que sólo pueden dimensionarse en grande… cuanto más grande la pantalla, mejor, hacen de la cinta una experiencia que debe verse. Supongo que el recordado Roger Ebert, el más prolífico crítico de la historia del cine, a quien nunca le gustó la experiencia del 3D, en esta ocasión la defendería como parte de la película. La cámara, y la forma de filmar son, si se quiere, el elemento clave. Hilando más fino en esta idea: nos hace a cada uno de nosotros, espectadores, el personaje principal de la película porque nos envuelve, nos hace sentir la gravedad cero, nos hace sentir claustrofobia, nos da vértigo, nos hace sentir diminutos… Todo es espectacular hasta que Sandra Bullock nos saca de esa magia; o por lo menos a mí, ella simplemente me parece fuera de lugar durante toda la película. Y siendo ella quien más tiempo de pantalla tiene, la experiencia total deviene en una ligera decepción porque Gravity pudo ser una extraordinaria película.LO BUENO, LO MALO Y LO FEO¿Qué rescato? Como dije antes, la cinematografía, en manos de Emmanuel Lubezki. Filmada enteramente dentro de un cubo cuyas seis caras eran pantallas de LEDS, los actores permanecieron en arneses mientras los LEDS —y un complejo programa que las manejaba— simulaban el espacio, la tierra y todo cuanto se veía a su alrededor. Esto, sumado a cámaras robóticas igualmente programadas, hacen de esta película un avance gigantesco en la forma en que se filman las películas. “Un gran paso para la humanidad”, podríamos decir, parafraseando a Neil Armstrong. Esta novedosa forma de hacer cine, convierte a Gravity en una experiencia “coreografiada” que sólo se puede dimensionar si es vista en la gran pantalla. Me la imagino, dejada a la mitad, tras comprar el DVD y querer verla en la televisión: simplemente no funcionaría.Pero volvamos a la película. Los silencios del espacio y las esplendorosas vistas de la Tierra, son quizás sus mejores minutos. Incluso, su final, es acertado, elegante, metáfora de nuestra existencia. Porque es en esos momentos cuando nos damos cuenta de la fragilidad del ser humano, pero sobre todo, de la fragilidad de eso que llamamos hogar: nuestro planeta. Es tan inmenso el universo que apenas alcanzamos a intentar comprender nuestra existencia. Si bien no creo que esta fuera la intención de Cuarón (claramente la película está pensada para vender palomitas y refrescos carbonatados), lo sublime de esos momentos valen el boleto de “esta experiencia”. Sin embargo, extraño la actuación de una actriz de calibre. Son tantos los momentos en Gravity en los que una expresión, una mirada, un simple gesto nos hubiera transmitido el escalofrío de la experiencia extrema a la que está sometida la protagonista. Imagino en este papel a Jodie Foster, a una más joven Merryl Streep o incluso a la joven estrella Jennifer Lawrence, actrices todas de dotes interpretativos muy por encima de los de la estrella de Speed. Y en cuanto a Clooney, él siempre estará a la altura.Pero bien, quienes no la han visto este es el momento para hacerlo: en el cine, y ojalá en IMAX o en pantallas de gran formato. Porque una vez que salga de la oscuridad de las salas de cine, Gravity perderá los resplandores de magia que la salvan de ser una película sin alma.CALIFICACIÓN: 3 ½ estrellas de 5 posibles.DIRECCIÓN: Alfonso Cuarón. GUIÓN: Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki. EDICIÓN: Alfonso Cuarón y Mark Sanger. MÚSICA: Steven Price. DISEÑO DE PRODUCCIÓN: Andy Nicholson. VESTUARIO: Jany Temime. EFECTOS VISUALES: Tim Webber. PRODUCCIÓN: Alfonso Cuarón y David Heyman. ESTUDIO: Warner Brothers Pictures. DURACIÓN: 91 minutos.ELENCO: Sandra Bullock (Ryan Stone), George Clooney (Matt Kowalski) y Ed Harris (voz desde Houston).
Tráiler de la película ‘Gravity’ (2013), de Alfonso Cuarón.

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