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El zoológico de arcilla

Actualizado el 18 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Animalística Obras de 78 artistas muestran la variedad del arte en cerámica

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Una curiosa colección de animales encontró un rincón de frescor y calma en pleno San José. Mamíferos, aves, insectos y peces hallaron un refugio en el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Nacional, en la avenida Central de San José, frente a la Librería Lehmann. Las 80 figuras de cerámica son una muestra del destacado arte actual en este campo, obra de profesores, estudiantes, artesanos y personas autodidactas.

Historia térrea. En Costa Rica, el desarrollo de la cerámica se interrumpió con el inicio de la Colonia. “Aquí hubo un corte muy drástico con la Conquista. En México, por ejemplo, hay una mezcla entre lo español y lo indígena”, explica Ivette Guier, organizadora de la exposición y profesora de cerámica en la Universidad de Costa Rica.

“Nuestro país tiene una condición diferente: estábamos aislados, y los españoles que vinieron aquí también se quedaron aislados. El aporte cerámico fue para la construcción: ladrillos, losetas para pisos, tejas... Lo precolombino se estancó”, complementa Guier.

Acaso el único vínculo notable con la cerámica anterior sobresale en las creaciones los habitantes de Guaitil y de San Vicente, en Guanacaste, artesanos que moldean comales, vasijas y ollas inspirados en formas anteriores. En los años 50, la cerámica gozó de un impulso inusitado pues, en Santa Ana, un artista salvadoreño, de apellido Buendía, instó a los artesanos locales a retomar la tradición. La zona es conocida hoy por la calidad de sus piezas.

La cerámica ingresó en la academia en los años 70, y, desde entonces, las escuelas de la UCR y la UNA han marcado el crecimiento de la disciplina en el país.

“Había que luchar contra el concepto de la cerámica únicamente como artesanía: se usaba para hacer vasijas y objetos de utilidad, pero, entonces, no podía trascender en el campo artístico. Nos tocó luchar contra esa idea, que no era solo del público, sino de dentro de la academia”, relata Guier.

Para dar a conocer la innovación en la cerámica, se implementó el proyecto Difusión del Arte Cerámico Nacional en la UCR. Así han nacido las bienales de cerámica (desde el 2004) y las exposiciones temáticas, como Animalística .

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Para la artista Lucía Flores, esta exposición también abre las puertas a nuevos espectadores: “Es un espacio muy rico porque permite el acceso fácil para mucho tipo de público, no necesariamente formado en arte”, celebra.

Material voluble. El ceramista es, ante todo, un experimentador de su material. Debe conocerlo y ponerlo a prueba para aproximarse a sus efectos deseados, sin afrontar problemas en el proceso de preparación de cada pieza.

“Nuestros barros son muy sensibles. Para evitar todo accidente, hay que conocerlos y ayudarlos: deben hacerse mezclas para que la arcilla no se encoja mucho, para que no se deforme, para que no se reviente, para que el color sea más oscuro...”, enumera la profesora Ivette Guier, quien formó parte de la primera generación de ceramistas de la UCR.

“Para hacer cerámica se necesitan barro y fuego”, declara Guier. Tras esta aparente simplicidad se esconden horas de pruebas y errores; el fuego es casi impredecible y sus resultados solo se calculan tras múltiples experimentos con el material.

Los 78 artistas desarrollan técnicas como el modelado, el ahumado, el barnizado y la aplicación de materiales como alambre y papel. Por ejemplo, Rita Cascante dotó a su Machaca de hojas secas que semejan alas y la horneó con leña.

Artistas como Iria Salas prueban con diferentes tipos de hornos y herramientas. Ella construyó su propio horno para realizar sus animales, como la Guatusa que nace de una esfera. “Es un horno manual, de ladrillos y aserrín. La savia que desprenden las hojas permite sombras y tonalidades oscurecidas”, describe Salas, quien retoma algunas figuras precolombinas.

Ronda animal. En Animalística podían participar quienes enviaran piezas de cerámica sobre animales; no se distingue entre el aprendizaje académico y la artesanía, sino que las piezas se mezclan en el salón central del edificio.

La artista Elena Baudrit describe el amplio tema: “Hay distintas técnicas y tendencias; se unen en la diferente manera de expresarse que tiene cada ceramista”. Baudrit presenta Mango maduro , una fruta rodeada de hormigas devoradoras.

Ivette Guier señala que se identifican principalmente dos escuelas: la de la UCR, basada en la figuración, y la de la Universidad Nacional, inclinada a la abstracción y a obras más conceptuales (de la mano del profesor Robert Rodríguez).

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De la tendencia conceptual surgen obras como las tres que protestan contra el aleteo de tiburón, y la caja de huevos XY , de Alexander Chávez. La biodiversidad nacional fue la guía para la exhibición.

Roberta Laidman, artista estadounidense, participa con tres perros realizados en una técnica propia. Laidman augura buen futuro a la cerámica local: “Tengo grandes expectativas sobre la cerámica costarricense. Creo que en diez o quince años disfrutará de una posición privilegiada”, señala.

Mariposas sugeridas, dantas a pleno sol, cangrejos coloridos y jaguares se detienen a vernos en Animalística hasta el 13 de diciembre.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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