8 octubre, 2012

“... que ayer no más”... entendía que mi apellido se escribe como recién lo puse. Este “valle en el bosque” puede ser “canto de vida y esperanza”, igual que en aquel poemario del gran Darío.

Pero a lo largo de casi cuatro décadas, Migración me ha dado cédula con otro tanto de números, también de repente dos apellidos, a veces uno; y por arte de magia surgió un segundo nombre que toman como apellido, en fin...

De repente además, figuro como Barenboa,Valembors,Volembois, Balemboa, Valemboa, Valenvoya, Valenvuá, Baléngua, Bvalanvoyze, Valencia o Valenzuela. Valenvoy (en telegrama oficial, referente a mi pensión)... También Valemboá y otra cantidad de variantes.

Igual me ponen Baremboim, como para el prestigioso músico. En frasco de homeopáticas recién me pusieron: Valenbais. Wikipedia, la enciclopedia libre, me pregunta: ¿quizás quisiste decir “”? Y ahora resulta que en autocorrección mi PC me pone “Valenbois”: ¡presto lo mandé limpiar y fijar para mayor esplendor!

Don Rubén, ayúdeme: si el nombre es parte de la identidad... yo no soy aquel... Tres años de trámites, pero, en el TSE, ¿cómo me naturalizarán? Sí, “la caravana pasa”.

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