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Literatura

Los versos de la discordia

Actualizado el 09 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Salman Rushdie El escritor indio-británico no escapa aún de las amenazas de los fanáticos

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Los versos de la discordia

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“Para nacer de nuevo, primero debes morir” canta Gibreel Farishta mientras cae de 29.002 pies de altura. Junto a él, Saladin Chamcha también vuela por los aires. Su avión acaba de explotar mientras cruzaba el canal de la Mancha.

La novela Los versos satánicos relata cómo estos dos actores indios son los únicos sobrevivientes de un accidente de avión. Casi por milagro, caen en el océano y llegan hasta costas inglesas. Allí se darán cuenta de que, luego de la catástrofe, Gibreel adquiere una aureola mientras que a Chamcha le brotan un par de cuernos en las sienes.

Salman Rushdie, autor de la novela, se vería envuelto en una vida de encierro después de la publicación de aquel libro. En febrero de 1989, el ayatolá Ruhola Jomeini, entonces supremo líder espiritual de Irán, dictaría una fetua (pronunciamiento legal de una autoridad religiosa) que pedía el asesinato de Rushdie por atentar contra los principios del islam.

Hace unos meses, las protestas generadas en el mundo árabe por el tráiler de la película Innocence of Muslims (La inocencia de los musulmanes), publicado en You Tube, revivió el escándalo de la novela: la organización radical islámica 15 de Jordad elevó la recompensa a $3,3 millones por matar a Rushdie.

Ese hecho concordó con la publicación de Joseph Anton , un volumen dedicado a las memorias de Rushdie concernientes a su vida de reclusión ocasionada por la fetua.

La tentación del profeta. Cuando era estudiante de historia en Cambridge, Salman Rushdie se topó con un episodio de la vida de Mahoma ampliamente discutido y negado en la tradición islámica: los “versos satánicos”.

Según una leyenda, en sus inicios, el profeta afrontó problemas para difundir su nueva religión monoteísta. Satanás se le apareció a Mahoma y le propuso una solución: introducir en el Corán unos versos que permitían rendirle culto a las diosas paganas Al-Lat, Uzza y Manat.

Sin embargo, el arcángel Gabriel reveló a Mahoma las intenciones de Satanás, y los versos fueron retirados del Corán por el profeta. Rushdie aceptaría el reto de ser la primera persona en llevar este episodio a la literatura.

La novela se desenvuelve inmersa en una Gran Bretaña multicultural y retrata las angustias que viven los inmigrantes y el abuso de poder que sufren de ciertas autoridades. Paralelamente, Rushdie desarrolla secuencias oníricas protagonizadas por un profeta ficticio llamado Mahound, quien emula los pasos de Mahoma y se ve envuelto en el polémico suceso de los versos satánicos.

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En septiembre de 1988, la novela se publicó en Gran Bretaña y fue elogiada como un logro estético; pero, a los creyentes del islam les molestó que lo narrado fuese interpretado como si fuese un hecho histórico. Además, ciertos fieles hallaron ofensivo que alguien criado como musulmán se atreviese a objetar la santidad de Mahoma.

La polémica alcanzaría su punto de ebullición en febrero de 1989, cuando el ayatolá Jomeini lanzó una “fetua irrevocable”.

En ella expresaba que todos los involucrados en la publicación de Los versos satánicos o conocedores de su contenido estaban condenados a muerte. En todo el mundo, miles de musulmanes marcharon para confirmar su repudio contra Rushdie. Un asesor del ayatolá llegó a ofrecer un millón de libras esterlinas a quien ejecutase la fetua y matara al autor.

El paraíso perdido. Con las amenazas, Salman Rushdie se vería forzado a vivir bajo la sombra de un pseudónimo. Después de fraguar combinaciones con los nombres de sus escritores predilectos, escogería a Joseph Conrad y Antón Chéjov: se lo conocería como Joseph Anton.

La publicación de sus memorias lleva como título ese nombre falso, con el que tuvo que enfrentarse a una vida de persecución. Rushdie decidió debía ser él mismo quien escribiera sus vivencias después de la fetua. Joseph Anton representa un intento por exorcizar el pasado e iniciar un nuevo camino.

En Joseph Anton se plasma, en un relato íntimo, cómo la figura del escritor fue construida y desdibujada en los diferentes medios de comunicación y en los discursos de los líderes musulmanes. Además, Rushdie explica cómo se vio alejado de sus amigos, de su familia; incluso, cómo perdió el contacto habitual con Zafar, su hijo.

Rushdie evoca la paradoja del autor cuya vida termina convirtiéndose en una obra de ficción. Por esto, el volumen se encuentra escrito en tercera persona. Describe una vida inestable de persecución en la que debió cambiar de casa 57 veces ya que no solía pasar más de una noche en un mismo lugar.

Joseph Anton es una reflexión sobre el caos surgido de las páginas de una novela ( Los versos satánicos ) y es el prólogo de un escándalo que todavía no ha acabado.

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Después de 23 años de la publicación de Los versos.. ., el intento de Rushdie de abrir un debate sobre temas surgidos de la experiencia religiosa parece incomprendido.

La novela tuvo un eco cuya resonancia ha representado graves amenazas para el escritor y también para editores y defensores de Los versos satánicos . Para John Sutherland, crítico literario y juez del premio Booker, “la gente que busca algo ofensivo, hereje o blasfemo, no lo encontrará; no es una diatriba ni un insulto calculado: es una novela extremadamente buena”.

Ángel o diablo. Al final, la polémica concerniente a Los versos satánicos sería una ironía para su autor: los defendidos en sus novelas (los inmigrantes) se convirtieron en parte de sus opresores, y sectores del poder que criticaba (el gobierno británico) fueron sus salvadores.

Es imaginaria la secuencia del profeta Mahound, aunque tiene muchas similitudes con sucesos y personajes de la vida de Mahoma. Sin embargo, muchos grupos radicales musulmanes han continuado con sus amenazas. Este año, Rushdie no pudo asistir al Festival de Literatura de Jaipur, en la India, debido a que se realizaron protestas de grupos musulmanes.

A través de Joseph Anton , Salman Rushdie relata la angustia que sufrió y seguirá sufriendo. Aunque ha debido vivir de forma oculta, ha mantenido que volvería a escribir Los versos satánicos sin cambios. “Es maravilloso que las novelas sean peligrosas; creo que el arte surge en el límite”, ha dicho.

Para Rushdie, fue un destino trágico convertirse en los personajes de su libro. La explosión de la fetua hizo que muchos lo consideraran un diablo, y otros, un ángel por defender la libertad de expresión.

Parece que Salman Rushdie se mantendrá entre el paraíso y el infierno solamente por realizar una acción que en estos tiempos puede ser muy peligrosa: escribir.

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