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Con sed de venganza

Actualizado el 06 de enero de 2013 a las 12:00 am

Kevin Costner y Bill Paxton interpretan a los patriarcas de sendos clanes en Hatfields & McCoys , la historia de una despiadada guerra entre familias que nos llega en estreno exclusivo para la región por el canal Space.

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Los apellidos Hatfield y McCoy son de sobra conocidos por los estadounidenses. Ambos pertenecen a dos tristemente célebres familias cuyos salvajes enfrentamientos, a mediados del siglo XIX, pasaron a ser parte de la historia y la cultura popular de ese país.

Luego de algunos intentos poco exitosos por recrear lo sucedido en la pantalla, nos llega –precedido de un gran suceso– el estreno televisivo de la miniserie homónima, Hatfields & McCoys.

Con cinco premios Emmy a su haber y convertido en uno de los shows más vistos en los Estados Unidos durante el 2012, ahora usted podrá ver esta atrapante miniserie de tres capítulos entre el 14 y 16 de enero a las 9 p. m., por el canal Space.

Como ya anticipamos, el relato se basa en una historia real que involucra la sangrienta disputa protagonizada durante décadas por dos familias vecinas de West Virginia y Kentucky, en 1863.

Todo comenzó cuando...Devil Anse Hatfield (Kevin Costner) y Randolph Randall McCoy (Bill Paxton) eran vecinos y buenos compañeros durante la guerra civil. Los sureños se tambaleaban y a pesar de la fiera lucha de Hatfield, quien lideraba su brigada, y de McCoy, dispuesto a morir por la causa de ser necesario, el destino se ocupó de jugar las cartas en su contra.

Hatfield desertó (por razones no tan claras) y se marchó a casa mientras que McCoy era capturado y enviado a prisión. Una vez liberado, McCoy se molesta al regresar y constatar el éxito de Hatfield en el negocio maderero.

A partir de este giro, se establece un contexto en donde las crecientes tensiones, los malos entendidos y los resentimientos desembocan en asesinatos premeditados que propician una guerra sin cuartel entre las dos familias.

Aún hoy no existe claridad sobre cuál fue en realidad el detonante de la disputa, aunque sí se sabe que se trató de problemas originados por la irracionalidad y la conducta violenta de los miembros de ambos clanes. Hasta el presunto robo de un chancho pudo ser motivo suficiente para comenzar a sonar los tambores de guerra.

La cosa empeora tras descubrirse la relación amorosa entre Johnse Hatfield (Matt Barr) y Roseanna McCoy (Lindsay Pulsipher), hijos de Anse y Randall respectivamente, quienes, como Romeo y Julieta, desarrollan la subtrama de una historia de amor condenada al fracaso. Dotada de una belleza extraordinaria, Roseanna es la favorita de su padre. El hecho de que Johnse Hatfield se sienta atraído por ella provocará más división y odio entre los bandos.

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Como es de suponer, los sanguinarios enfrentamientos y las continuas venganzas vienen aparejadas por un creciente número de bajas en ambos grupos. El desprecio y agresión mutua de los Hatfield y los McCoy parece sustentarse en la idea de que la violencia es el único instrumento efectivo para dirimir sus diferencias.

Un manjar televisivo

En su debut en los Estados Unidos, el show consiguió convocar a un promedio de 13,8 millones de espectadores en sus tres emisiones. Si bien el tema resulta muy atractivo para la teleaudiencia de ese país, múltiples factores podrían influir para lograr que la buena recepción se repita en otras latitudes donde la historia es mucho menos conocida.

En primer lugar, están la actuaciones. Kevin Costner fue distinguido con un premio Emmy al mejor actor en miniserie o película por su interpretación de Devil Anse, patriarca de los Hatfield.

“Me compenetré profundamente con este personaje. Vi documentales, leí libros y estudié los momentos socioeconómicos de la guerra civil”, dijo el actor de 57 años acerca de su participación en la miniserie durante una entrevista publicada por Entertainment Weekly en la edición de junio pasado.

Valga recordar que Kevin Costner fue una estrella indiscutible durante la década de los 80 y 90, cuando protagonizó Los intocables (The untouchables, 1987) y Sin Salida (No way out, 1987).

Al histrión también se le recuerda de manera especial por la película Danza con lobos (Dances with wolves , 1990), la cual dirigió y protagonizó. Con ella obtuvo siete premios Óscar de la Academia; entre ellos el de mejor película y mejor dirección.

Su mayor fracaso como actor ocurrió con Waterworld (1995), considerada como uno de los más grandes fiascos de la industria cinematográfica. El filme fue dirigido por Kevin Reynolds, quien curiosamente figura como director de Hatfields & McCoys . Vea usted las vueltas que da la vida.

Este es el primer trabajo para Costner en dos años desde The Company Men (2010) y valga resaltar que Modern West, su propia banda de música country rock , compuso el tema para la serie.

Otra actuación elogiada es la del protagonista Bill Paxton, quien encarna a Randall McCoy, fiel compañero de su esposa Sally (Mare Winningham), y padre amoroso.

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“Con Kevin Costner como Devil Anse Hatfield, y Bill Paxton como Randall McCoy, se instala en la pantalla un estándar de excelencia que el resto de los actores deben emparejar, y vaya si lo hacen”, escribió en su reseña Mary MacNamara de Los Angeles Times.

De hecho, Tom Berenger (Jim Vance) recibió un Emmy como mejor actor de reparto por su papel de hombre despiadado y vengativo con una tendencia casi psicótica a la brutalidad.

Se suman a los méritos artísticos de la producción la calidad cinematográfica, así como las locaciones utilizadas. Bucarest, en Rumania, fue el sitio escogido para el rodaje por poseer escenarios naturales que reproducían con fidelidad los vírgenes paisajes del Este norteamericano del siglo XIX.

La serie también fue premiada por aspectos técnicos como maquillaje, edición y mezcla de sonido.

A pesar de sus muchas virtudes, algunos críticos como Tim Goodman, de The Hollywood Reporter , se atreven a señalar algunas debilidades, como por ejemplo ese mal intrínseco de los dramas de venganza: “Dramáticamente, ya uno sabe lo que va a suceder: un ojo será tomado por otro hasta que todo el sur queda ciego”. Esta característica hace que el crítico califique la miniserie de “tediosa hasta el hartazgo”. “En algún momento alrededor de las tres horas, todo lo que uno quiere es que ambas familias se alineen una frente a la otra, jalen el gatillo y todo quede oscuro”, escribe sin contemplaciones.

Ken Tucker acepta que el drama pudo haber sido tedioso, pero él prefiere dar crédito a la actuación de Costner, quien al igual que hizo en Open Range (2003) logró imprimirle variaciones al género western y aportarle “frescura y profundidad”.

Es cierto que, al alargarse la historia en tres capítulos, en ocasiones el ritmo decae y las recriminaciones entre las familias se tornan repetitivas. Sin embargo, en general, Hatfields & McCoy s termina siendo “absorbente y reveladora”.

Mucho más entusiasta se mostró Jeanne Jakle, de San Antonio Express-News . “Implacablemente brutal y difícil de ver como es, por momentos, Hatfields & McCoys está también repleta de logros. Personajes memorables, acción trepidante y apasionadas interpretaciones que nos atarán a la pantalla”.

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